lunes, 9 de junio de 2014

VISIÓN DE CALIXTO SOBRE LOS MAMBISES EXTRANJEROS EN EL 68



VISIÓN DE CALIXTO SOBRE LOS MAMBISES EXTRANJEROS EN EL 68 
Por José Abreu Cardet
Calixto García en el año 1874 escribió un diario personal. En el vierte criterios muy interesantes sobre la vida en el campo insurrecto.   Uno de estos es su opinión sobre los militares extranjeros que tomaron parte en la guerra de Cuba. Desde el mismo inicio de la guerra una gran cantidad de hombres solidarios con la causa cubana se unieron a las fuerzas libertadoras. Varios de ellos alcanzaron altos cargos y grados en las fuerzas revolucionarias. La participación de estos en la contienda se ha analizado emotivamente pero pocas veces con objetividad de su papel desde el punto de vista bélico.  El 13 de enero de 1874 anoto Calixto en su diario.
 “Sali para el Realengo y dejé encargado del  campamento al General Barreto. (1)Este jefe ha llegado en la última expedición del Virginius, (2) es venezolano y me parece que  no deba ser malo, pues no le falta valor y actividad - Yo deseo que asi resulte pues esta guerra la desgracia que todos los jefes venidos del extranjero hayan carecido de aptitud  para nuestra clase especial de guerra y esto ha hecho que en el país gocen de poca simpatía. Debo empero exceptuar algunos, entre ellos a los dominicanos, que han sido verdaderamente nuestros maestros y que han hecho la guerra en Cuba con cuantos recursos le ha sugerido su inteligencia.

Este criterio hay que analizarlo en el contexto del momento. La mayoría de estos extranjeros  provenían  de ejércitos regulares, por lo que les  fue muy difícil adaptarse al tipo de contienda que se desarrollaba en la isla, con la excepción  de los dominicanos como el aclara y a quienes llama “nuestros maestros”. Los dominicanos habían participado en varias guerras en su país. Como las que sostuvieron contra Haití, las contiendas civiles y la de independencia contra España. Esto les permitió tener una gran experiencia en las luchas irregulares. En las referidas guerras se utilizó fundamentalmente la guerrilla. Por lo que los dominicanos tenían una gran experiencia de ese tipo de guerra.    Este reconocimiento, en especial hacia Máximo Gómez, quedo explícito en la guerra de 1895. A los pocos días de su llegada a Cuba al frente de una expedición le escribió al general dominicano  sobre su hijo Carlos que lo acompañaba “…deseo lo enseñe usted a pelear como enseñó a su padre”. (3) Al referirse a  Mario García Menocal en carta a Gómez del 21 de marzo de 1898 hace un razonamiento similar “… yo he hecho con Menocal lo que en el 68 hizo Usted conmigo, es decir, le he enseñado hacer nuestra guerra…” (4) Pero para analizarlos debemos de tener en cuenta que muchos mambises extranjeros desempeñaron un importante papel en la guerra prácticamente hasta el final de esta. Incluso cuando ya los cubanos habían alcanzado una gran experiencia. Por lo que el criterio de Calixto García hay que someterlo una cuidadosa crítica y verlo en cada caso concreto.   Independientemente de la capacidad y la formación de estos extranjeros todos tienen una pasión en común: luchar por Cuba Libre. No esperaban recompensa materiales. Contra ellos se ensaño el odio colonialista. Al caer prisioneros eran casi por regla ejecutados.   Incluso no pocos han sido olvidados por la historiografía cubana. Hoy es un deber de los estudiosos del pasado de la isla rescatar el ejemplo de abnegación de aquellos hombres.

NOTAS

1--José Miguel Barreto Pérez. Nació en 1830 en el estado de Monagas, en Venezuela y murió  en el mismo lugar el 14 de octubre de 1900.  Llegó en una expedición a Cuba y alcanzó el grado de mayor general del Ejército Libertador. Fue secretario de la Guerra.  Hecho prisionero  en octubre de 1877 fue dejado en libertad al concluir la guerra
2--Esta fue la segunda expedición del buque Virginius que llegó el 6 de julio de 1873 por la costa sur de Oriente.
3--Museo Casa Natal de Calixto García,   Centro de Información de las Guerra de independencia, Carta De Calixto García a Máximo Gómez del 26 de marzo de 1896.
4—ANC. Fondo Donativos y Remisiones.  Legajo 283. n 31.