jueves, 30 de junio de 2011

Aportes de la obra de José Abreu Cardet a la historiografía holguinera.

Autor: Gretel Cruz Gámez.

Tutor: Lic. Yoel Rodríguez Ochoa.



Análisis de las fuentes teóricas en la obra de José Abreu Cardet.
La historiografía cubana fue creando su historia desde el siglo XVIII, mediante las referencias y circunstancias que las diferentes épocas han trazado. Esta en todas

las geografías y momentos, ha sido señalada por la etapa en que se desarrolla; desde los tiempos coloniales se ha particularizado en su sentido creador, sus métodos procesadores y su cubanidad. Los historiadores de las últimas cinco décadas han brindado un examen de continuidad a nuestra historia en relación con nuestra historia universal.
Los períodos de la historia cubana son puntos recurrentes de estos últimos cincuenta años. La historiografía colonial por su parte, irrumpe con múltiples y excelentes investigaciones que enriquecen y dan una nueva mirada a la historia, siguiendo como paradigmas la motivación para la diversidad de criterios y la indagación verosímil. Se observa entonces el surgimiento de tres generaciones; la primera logra superar el positivismo tradicional y desplegarse en los métodos científicos del materialismo histórico y dialéctico edificando sus narraciones nacionales y regionales.
La segunda abarcadora de temas diversos será acompañada por una tercera, surgida en la Revolución y en la que figura el nombre del historiador holguinero José Abreu Cardet, quien forma parte de un conjunto de autores que al decir de Oscar Zanetti, recepciona no solo lo más útil del marxismo, sino todas las concepciones y procedimientos en boga a escala internacional, pues sin duda responde a una nueva época, menos rígida desde el punto teórico- metodológico.

Comienza el nacimiento de trabajos sobre la historiografía cubana en este período en títulos como: Antología crítica de la historiografía cubana, t.I, Época Colonial y t.II, Época Neocolonial; y en revistas cubanas y extranjeras abordando la historiografía cubana desde un enfoque crítico, con inserción de opiniones y criterios diferentes. La historia colonial cubana ha sido tema asiduo de historiadores, y ha logrado transformar las llamadas verdades históricas que habían sido repetidas sin posibilidad de crítica.

Temáticas económicas que esclarecen el proceder de aquellos tiempos, trasmitiendo la necesidad del análisis cuantitativo inseparable de la perspectiva social y local, sirviendo de puente para conocer la formación de este proceso de solidez de la sociedad criolla y posterior traslado a la nación cubana, rompiéndose poco a poco la costumbre repetitiva.

El tema social alcanza importantes seguidores, motivados por el interés de conocer lo no tocado en los pueblos y barrios, sus calles y personajes recogen las particularidades de cada región, permitiendo nuevas perspectivas e informaciones para la conformación de la historiografía nacional. La esclavitud y el problema racial fueron sin dudas puntos de partida para nuevas investigaciones y nuevos criterios.

La historia social con temas referentes a la mujer, al criollo, la familia cubana, ha revolucionado las ideas ya establecidas y propiciado el análisis de figuras trascendentes de estos tiempos. Las guerras independentistas han sido grandemente abordadas, apasionado de este temático, José Abreu Cardet, posee un abundante proceso investigativo y multiplicidad de publicaciones predecesoras, que han propiciado el ser considerado especialista de la guerra de independencia, títulos como:

Visiones sobre la guerra del 68; La Furia de Los Nietos. Guerra y Familia en Cuba; Introducción a las armas, La guerra de 1868 en Cuba, son títulos que constituyen la maduración científica en su obra historiográfica, fomentada por el ejemplo de obras y nombres como Jorge Ibarra Cuesta.
El tema defensivo- militar con sus estructuras y misiones y el religioso, no quedan olvidados en esta época, aunque sin dudas existen desequilibrios en el tratamiento de diferentes períodos, temas aún esperando atención, una narración cultural que desempolve el estado espiritual de cada etapa. La historiografía de la Revolución en el poder es una época también llena de dificultades e insuficiencias que empujan al investigador al obstáculo.
La vigencia del proceso histórico, el temor de enfrentar la proyección de un criterio y al fracaso, disminuyen las posibilidades de poder apropiarnos bien de la historia de la nación cubana, mediante el fortalecimiento de nuestras bases para ser cómplices de nuestros tiempos. En tal medida el valor del pueblo, la voluntad de los mambises y la disposición del Ejercito Rebelde, fueron símbolos y ejemplos del camino ha seguir por futuros pobladores, para mantener una sociedad equitativa; que como dijera el Comandante en Jefe Fidel Castro:

“Nada nos enseñará mejor a entender que quiere decir Revolución, que el análisis de la historia de nuestro país, que el estudio de la historia de nuestro pueblo y de las raíces revolucionarias de nuestro pueblo” .
Con el objetivo de fomentar e la inserción de individuos al estudio histórico para poder crear el presente mediante la transmisión del pasado, nace en esta etapa el Movimiento de Activistas de Historia el cual en el plano historiográfico instauró el acontecimiento cultural Concurso Primero de Enero facilitando la publicación de los premios nacionales y la ampliación de la bibliografía para el análisis de nuestra historia, llegando hacer una escuela de formación de historiadores.
Se fomentaba consecutivamente el nivel cultural del pueblo, la capacidad profesional de nuestros historiadores y el desarrollo alcanzado en nuestra historiografía. Comenzó el estudio de nuestras historias provinciales y municipales, labor intensificada en las últimas dos décadas. Permitiendo la creación de nuevos estudios sobre la historia regional como importante herramienta educativa.

Sin dudas el Primero de enero significó un despertar hacia los temas de nuestra historia, arrastrando intereses a períodos importantes durante la creación del proceso nacional; La Guerra de los Diez Años era un paso importante hacia este tránsito y la ausencia de análisis profundos, marcó el camino a presentes investigaciones, ansiosos de estudios que proyectaran un mayor acercamiento al pasado.
Así se fue reconstituyendo los estudios históricos sobre un espacio intelectual de diálogo crítico. Temas sobre la nación y la nacionalidad cubana, vinculada con las guerras de independencia a través del análisis de la clase que diseñó y dio inicio a la lucha. Se unen al abolicionismo y anexionismo como elementos reflexivos para entender nuestra formación. Se crea un ambiente de análisis interpretativo con un marcado sentido crítico, desmontando a los héroes de sus cimas y viéndolos como seres humanos sin apartar la sensibilidad pero borrando los falsos resultados.
El triunfo revolucionario la nueva construcción del pasado para preservar las bases formativas de nuestra nación para futuras generaciones. Desde ese momento la temática de las luchas revolucionarias ocupó un lugar privilegiado en las investigaciones sirviendo de enlace para eventos científicos y concursos
que posibilitaban posteriores publicaciones de diversas obras expuestas. En Cuba irrumpió el trabajo de síntesis y generalizaciones unida a investigaciones que mostraban una solidez en la producción historiográfica.
Las diferentes modificaciones realizadas tras el triunfo revolucionario sentaron las bases para el desarrollo cultural del cual se aprovechó la historia. Así se profundiza la historiografía militar cubana y muchos historiadores han apartado para tomar una historia sin romanticismo. Los historiadores militares cubanos en su mayoría ven la lucha de los hombres por un ideal como centro del desarrollo bélico y posterior camino para sus estudios; pero otros como el historiador José Abreu Cardet que le impregnan miradas nuevas al expresar:

“La historiografía militar moderna presenta dos grandes vertientes. En una se encuentran los que siguen los caminos tradicionales, estudiosos de los combates y batallas, de ejércitos y armadas, los que se han ido tras el análisis de la forma en que se combate, el estudio de tácticas y estrategias, de marchas y contramarchas […] En la otra están los que tratan de explicarse las contiendas desde un punto de vista social, averiguando quienes integran esas masas de hombres que se han tomado muy en serio el viejo oficio de matarse mutuamente, los intereses económicos y políticos que realmente se ocultan en el humo del combate”.
Centros de estudios de historia militar han servido de análisis a estudiosos de estos temas al ser publicadas en diversos artículos, libro y selecciones de lecturas. La existencia de ejemplares como los Diccionarios Enciclopédicos de Historia militar en Cuba, los Cuadernos Cubanos de Historia, libros como Las luchas por la independencia nacional y las transformaciones estructurales 1868-1898 (IHC, Ed. Política, 1996) y la vivencias de disímiles eventos han enriquecido y guiado el pensamiento personal de cada investigador, sin olvidar los determinantes discursos y libros de Fidel, que marcan líneas y modelos para entender el desarrollo histórico de la Revolución Cubana.
Todo lo anteriormente expuesto muestra la existencia y desarrollo en Cuba de una historiografía militar propia. Todos estos antecedentes teóricos sin dudas establecen al historiador la posibilidad de crear su propia obra mediante el análisis de, narraciones y criterios diversos que irrumpen en su forma de pensar y tratar cada momento histórico. Va edificando sus propias interrogantes sobre el estudio del pasado, lo vivido y lo que vive, transformando su obra creadora con un matiz personal.

La obra historiográfica del historiador holguinero por está impregnada de enfoques sociológicos de conflicto, abarcando toda la sociedad, desde sectores dominantes y populares, prestando vital atención al territorio holguinero, todo desde una mirada realista y con aires renovadores.

CAPÍTULO 2: José Abreu Cardet. Su contribución a la historiografía holguinera.

2.1 Reseña biográfica de José Abreu Cardet. Identificación de su producción historiográfica.
En el contexto de la historiografía holguinera se destaca la figura de José Miguel Abreu Cardet. Antes de comentar su producción historiográfica, resulta

prudente incursionar brevemente en los principales momentos de su vida y obra.

Nació en Holguín el 4 de julio de 1951. Estudió la enseñanza primaria en la Escuela Calixto García, mientras que la enseñanza media transcurrió para él
en las Escuelas Secundarias Básicas Rubén Bravo y José Martí, respectivamente de la propia ciudad de Holguín.
En el año 1967 había participado en la movilización militar a raíz de la muerte de un guardafrontera cubano en la base naval estadounidense de Guantánamo. Además de ello, participó en los Planes Escuelas al Campo y en una movilización permanente por la Zafra de los 10 millones. Justamente, es en 1970 cuando Abreu Cardet se graduó en el Instituto Preuniversitario Enrique José Varona en la ciudad de Holguín
Luego se traslada a estudiar a la capital del país, la especialidad de Licenciatura en Historia en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona de la Universidad de La Habana. Finalmente, logra graduarse de la especialidad en 1975.
Como profesional de la enseñanza de la Historia, se desempeñó como profesor de un Instituto Preuniversitario en el Campo (IPUEC) en la provincia Santiago de Cuba durante tres años.
Después de su estadía por Santiago de Cuba, regresa a Holguín y labora como investigador en el Museo Provincial de Holguín. Más tarde, en 1979 fue designado como Director del Museo Casa Natal de Calixto García, cargo que solamente desempeñó durante un año.

Desde 1980 hasta el 2001 trabajó como investigador en la Comisión de Historia del Comité Provincial del Partido Comunista en Holguín.
A partir de 2001 se ha desempeñado profesionalmente como museólogo e investigador en la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos de Holguín, entidad adjunta al Centro Provincial de Patrimonio Provincial. Dicha función la ejerce actualmente.
Gracias a su producción investigativa, José Abreu ha participado en diversas conferencias y eventos internacionales en Cuba, España, México y República Dominicana. En este último país ha impartido dos ciclos de conferencias en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Es militante del Partido Comunista de Cuba, pertenece al Sindicato de Trabajadores de la Cultura, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC), así como a la Asociación de Historiadores de América Latina y el Caribe (ADHILAC).
Fue fundador de la Sociedad de Educación Patriótico Militar (SEPMI), además de ser miembro no profesional de la dirección de esa institución en Holguín. Participó en la organización de rutas históricas. Mientras laboraba en la Comisión de Historia del Comité Provincial del Partido Comunista dirigió un equipo de historiadores que se encargó de la búsqueda y divulgación de información sobre la lucha insurreccional en la provincia Holguín. Integró un equipo de investigación dirigido por el Dr. José Guarch Delmonte que se encargó de realizar investigaciones de campo de los principales combates desarrollados en el territorio holguinero durante las guerras de independencia.
Se ha destacado en la promoción o participación en investigaciones colectivas con diferentes equipos que han estudiado el pasado revolucionario de nuestra provincia.

Producción historiográfica de José Abreu Cardet.

Hasta el año 2010, el investigador José Abreu Cardet ha publicado como autor o coautor 29 libros de Historia, la mayoría de ellos en editoriales cubanas, entre las que se destacan Ediciones Holguín (Holguín), Editorial Oriente (Santiago de Cuba) y Editorial de Ciencias Sociales (La Habana). Además se destaca la publicación de un libro en República Dominicana y otro en México. También ha publicado varios artículos en revistas académicas de Cuba, España, República Dominicana y México.
Durante su período laboral en la Comisión de Historia del Partido Provincial, Abreu desarrolló varias investigaciones en equipos, encargadas por la Dirección Política de la provincia. La generalidad de ellas, buscaba recopilar la mayor información posible sobre el proceso de la lucha insurreccional durante la década del 50 del siglo XX en la porción nororiental del país, es decir, la actual provincia Holguín.
La generalidad de estos resultados, salvo excepciones, presentan una marcada connotación político e ideológica, típico del período histórico en el que se desempeñó como investigador en el Comité Provincial del Partido de Holguín.
Muchas de estas monografías no tuvieron la suerte de ser publicadas por alguna editorial, pero sí se encuentran depositadas en los centros de información de la ciudad, como es el caso del Archivo Histórico Provincial, institución que atesora el patrimonio documental de Holguín .
Entre las investigaciones más importantes en que Abreu Cardet tuvo resultados entre los ochenta y noventa del pasado siglo, se encuentran los siguientes títulos: Investigación sobre el desembarco del Perrit, Investigación sobre Birán, Investigación sobre Orlando Lara, Investigación sobre Eddy Suñol, Investigación sobre Columna 32, Investigación sobre Pelotón 1 de la Columna 14, Investigación sobre Loma de Hierro, Investigación sobre combate de Melones, Investigación sobre Gibara y la emigración canaria, Investigación sobre El Cuarto Frente Simón Bolívar (Compilación), Investigación sobre combates de Calixto García, Investigación sobre el general Julio Grave de Peralta, Investigación sobre el gobierno en Holguín, Síntesis biográficas de combatientes caídos en el cumplimiento de misiones internacionalistas.
A partir del inicio del presente siglo XXI, la creación de José Abreu Cardet experimenta un salto cualitativo extraordinario, especialmente a la hora de valorar la incursión de las fuerzas independentistas en la Guerra de 1868. También se destacan en este período otros títulos que no analizan específicamente la guerra de los cubanos, pero sí otros acontecimientos complejos y poco conocidos de la historia de Cuba y América, como lo es las expediciones ocurridas a finales de los 50 para derrocar la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo en República Dominicana.
Los principales títulos producidos por Abreu Cardet, en los últimos años son: Diario de Calixto García (Editorial Oriente, 2009); La furia de los nietos: guerra y familia en Cuba (Editorial El Mar y la Montaña, 2004); Eva Canel; lo que vi en Cuba (Editorial Oriente, 2006); Introducción a las armas (Editorial de Ciencias Sociales, 2005); Las fronteras de la guerra: mujeres, soldados y regionalismo en el 68 (Editorial Oriente, 2007); Los motivos de la emboscada; regionalismo, familia y democracia en la gran resistencia del 68 (Ediciones Holguín, 2006 ); La Guerra Grande: dos puntos de vista (Editorial Ciencias Sociales, 2008); Gibara: Puerto e Hinterland en el Oriente de Cuba (Instituto Mora, México, 2006); Dictadura y Revolución en el Caribe: las expediciones de junio de 1959 (Editorial Oriente, 2009).

Además de su copiosa producción historiográfica, José Abreu Cardet participó en la elaboración de los guiones de varias salas de historia como: Escuela de las MTT Vitalio Acuña; Fabrica Che Guevara; Sala de Historia del Comité Provincial del PCC de Holguín;

Sala de la solidaridad del Comité Provincial del PCC de Holguín; Fábrica de Materiales de la Construcción de Holguín.
También participó en diversas conferencias de historia impartida en unidades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio de Interior.
Actualmente, se encuentra encargado de la confección de las efemérides del periódico ¡Ahora! de Holguín; además de mantener dos espacios en la radio sobre comentarios de carácter histórico y una columna en la página web de Radio Angulo.
Entre los premios adjudicados a su obra profesional se encuentran, entre otros, los siguientes: premio nacional del Concurso Primero de Enero en la especialidad de compilación en 1980; premio nacional otorgado por el Museo Naval de Cienfuegos; Premios Regino Botti en Historia en 1994 y 2002, Premio Nacional José María Heredia de la UNEAC, Premio Nacional “Ramiro Guerra” por el libro Valoración Múltiple de Antonio Maceo en el año 2000; cuatro premios de la ciudad de Holguín en los años 1987, 1991, 1992 y 2008. Además obtuvo Mención en el Concurso Julio de 2005, convocado por la Editora Política.
Su participación en eventos internacionales ha sido como sigue:

• Visiones del Caribe Instituto Mora, México, 2008

• Estudio del Caribe, Universidad de York ,Toronto, Canadá, 2007

• Conferencias en la Academia de la Historia y la Universidad Autónoma de Santo Domingo. 2003

• Ofreció en la Academia de la Historia de Republica Dominicana y en la Universidad Autónoma de Santo Domingo un ciclo de conferencia sobre las relaciones Cuba Dominicana entre junio y julio de 2003

• Encuentro de investigadores sobre el Caribe Ciudad de México, octubre ,2003

• Congreso de Historiadores Dominicanos. República Dominicana, 1997

• XIII Coloquio de Historia Canario Americana. Las Palmas de Gran Canaria, 1998.

• Ofreció en 1997 un ciclo de conferencias en la Universidad Autónoma de Santo Domingo República Dominicana

• Congreso Internacional de la Asociación de Historiadores del Caribe. La Habana, 1999.

• Identidad e Historia en el Caribe Español. Universidad Autónoma de Santo Domingo. República Dominicana 1992

• En Cuba ha tomado parte en numerosos eventos nacionales y provinciales y en Postgrados y cursos de superación impartidos por universidades cubanas.

Los grados científicos que ostenta este investigador son:

• Investigador Auxiliar del Ministerio de Cultura

• Profesor Auxiliar Adjunto de la Universidad de Holguín.

Máster en Historia y Cultura en Cuba.

Entre otras actividades que ha desarrollado Abreu Cardet referente a su labor científica se encuentran las siguientes:
  •  Durante el mes de junio del 2008 desarrolló un trabajo de colaboración con el Archivo Histórico Nacional de Santo Domingo, República Dominicana

• Mantiene una estrecha colaboración con la Universidad Pedagógica José de la Luz y Caballero de Holguín y con la Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya.

• Mantiene una estrecha colaboración con la Universidad Pedagógica José de la Luz y Caballero de Holguín y con la Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya.
2.2 Aportes de la obra de José Abreu a la historiografía holguinera.

La obra del investigador José Abreu Cardet está marcada por la década de los ochenta hasta inicios del siglo XXI. Donde representa una historiografía cargada de una fuerte presencia ideológica y se observa el papel de las personalidades en las acciones militares, sobre todo en la lucha insurrecional contra Batista y la presencia de los internacionalistas cubanos en África.

Esta etapa está marcada por elementos que aportan a la obra del investigador la dicha de: revelar el hecho histórico en sí, cargado de un positivismo (muy descriptivo); de acuerdo a las generalidades de esa etapa se enaltece el papel desempeñado por los revolucionarios e internacionalistas cubanos, en la lucha insurrecional y en los movimientos de liberación nacional en África.

Es un período que aunque marcado por hechos renovadores no logra realizar grandes valoraciones sobre estos procesos. La fuerte carga reduccionista en el tratamiento del hecho histórico, lastra por completo un análisis más profundo.

La obra historiográfica de José Abreu Cardet es poseedora de una amplia producción literaria, con títulos controversiales e interesantes que motivan su lectura, hecho corroborado en libros como: Visiones sobre la Guerra de 1868 (2004), centrado en la valoración de las actitudes colectivas de los alzados en armas en la Guerra grande.
Presentado el desplazamiento de los sentimientos por estas, mediante eml resurgimiento del grupo de los Annales en la década del 60, el cual planteaba en las primeras décadas del siglo XX la necesidad de estudiar las motivaciones psicológicas de los grupos humanos para reconstruir el contexto histórico.
Mediante la valoración de estas actitudes el autor desentraña las motivaciones que tuvieron esos hombres para incorporarse a la guerra. José Abreu dedica como el mismo dijera a esa multitud de hambrientos desarrapados y olvidados, con la pretensión de acercarse y determinar que los llevó a la guerra.
Este material muestra la presencia de la llamada esclavitud patriarcal y del regionalismo y caudillismo en la guerra, abordándose el efecto desastroso de estos últimos por la pérdida del sentido estratégico de la misma.

“No combatir bajo el mando de un jefe al que no se le tiene confianza es muy lógico para estos campesinos y terratenientes, pero desobedecer el mando de ese jefe y destituirlo no significa que se deje de combatir contra el enemigo de la independencia de Cuba. Para estos hombres mambises no era desmoralizador desobedecer tan solo a determinados jefes a los cuales estaban vinculados por viejos lazos de pertenencia a una misma región e intereses locales y familiares.
Ejemplifica el papel del campesinado y de la democracia en la contienda. Es argumentado el papel de la familia, del esclavo y la mujer en este difícil período.

“La mujer, tras bambalina, jugó un papel en ocasiones determinante, no solo en la formación de los futuros insurrectos, sino que fue un elemento fundamental de enlace entre las diferentes familias de las jurisdicciones del oriente de la Isla. Asunto este muy significativo en una sociedad donde la familia era tan importante. Fue una retaguardia segura, tanto para la conspiración como en la insurrección. Pero sobre todo acompañaron a sus esposos, padres y hermanos en la eventura independentista. Sus hogares se convirtieron en centros de conspiración. Vivieron en los campamentos y rancherías mambísas”.

Más adelante, señala Abreu Cardet:

“Una historiografía asexual no ha destacado la función elemental, fundamental e insustituible de la mujer mambisa, calmar las pasiones de sus esposos y amantes. De otra forma la vida cotidiana hubiera sido un infierno insoportable para los mambises en los diez años de guerra” .

Los Motivos de la Emboscada: Regionalismo y democracia en la guerra del 68 (2007) es otra de las obras con una abarcadora temática del período emancipatorio, pero con una mirada resaltadora en aquellos factores más representativos en sus textos: regionalismo, familia y democracia.

Ofreciéndose el análisis a través de una nueva mirada sobre los motivos que propiciaron la duración y resistencia de la gesta, aún inagotable según el autor en los estudios historiográficos de nuestras guerras independentistas. Los mecanismos de resistencia, el entorno familiar, la mujer en su papel de amante, la solidaridad en la guerra, el culto al pasado, la democracia en el campo insurrecto y la fuerte presencia regionalista y caudillista; prevalecen en esta importante obra:

“El regionalismo y el caudillismo se convirtieron durante la guerra más que en el amor desmedido hacia una expresión geográfica, hacia un tejido esencialmente humano. Es decir,

un barrio, una ciudad. Pero no en el sentido abstracto, sino en el muy concreto de las relaciones con parientes y amigos, con amante y esposa, con guateques y momentos de penuria. En especial de tener un conocimiento y relaciones que permitieran que el mambí y su familia lograran sobrevivir. El regionalismo y el caudillismo se convirtieron en la guerra no en una filosofía ni en un sentido de la vida, sino en una necesidad”.
La solidaridad en la contienda constituye otro de los elementos que resaltan la búsqueda del autor:

“La solidaridad creaba lazos que unían a los hombres en la resistencia mambisa. Saber que no los abandonarían sus compañeros debió crear un sentido de seguridad para el duro y cruel enfrentamiento con la realidad de la guerra. Su seguridad de que sus líderes no los enfrentarían a un combate que pudiera provocar heridos o muertes, creaba una confianza entre el soldado y la jefatura difícil de alcanzar en los ejércitos profesionales”.
La resistencia es un factor esencial representado en el texto, la creación de un mundo espiritual para los mambises fue un elemento útil para la gran resistencia:
“El mambí no iba al combate ni enfrentaba las miserias cotidianas en la soledad del espíritu. Se sentía acompañado por la familia, la amante, la virgen de la Caridad del Cobre, por una deidad africana o por el mundo universal de la masonería”.
Mas adelante, señala:
“La solidaridad creaba lazos que unían a los hombres en la resistencia mambisa. Saber que no los abandonarían sus compañeros debió crear un sentido de seguridad para el duro y cruel enfrentamiento con la realidad de la guerra. Su seguridad de que sus lideres no los enfrentarían a un combate que pudiera provocar heridos o muertos, creaba una confianza entre el soldado y la jefatura difícil de alcanzar en los ejércitos profesionales”.
José Abreu en sus textos le confiere vital énfasis al llamado culto al pasado como el propio autor lo nombra al plantear:

“El culto al pasado conformaba un trasfondo heroico de compromisos enlazados con criterios esbozados durante la guerra. Se fue creando una mística al pasado heroico y al sacrificio. Creando así un compromiso y soporte para vencer las incertidumbres de la guerra”.

El libro marca la presencia en el campo insurrecto de una vitalidad política, enmarcándola el autor, cuando hace referencia:

Incluso en los momentos mas álgidos de la contienda se mantiene esta fidelidad al acto popular raramente se producía la imposición de un solo criterio.
Es oportuno el señalamiento a las condiciones de vida en que estaban sumergidos los mambises, unido a la desesperada vida material en la que vivían, y que el autor resalta como elemento identificativo:

“Es asombroso que pese a estas circunstancias la vida política no desapareciera y los mambises no acabaron convirtiéndose en un grupo de bandidos y salteadores de caminos”.
Recurrente es el acercamiento a los líderes de las luchas independentistas, en su libro: Calixto García. Pensamiento y Acción Militar; abarca la vida y el desempeño militar de esta figura, resaltando su formación como militar, su accionar en las campañas de Holguín y Jiguaní, y consideraciones sobre sus combates en la
guerra de 1868, los ataques a poblados, su incursión en la Guerra de 1895 y su papel en la guerra hispano- cubano-americana.
Títulos como: Dictadura y revolución en el Caribe: las expediciones de junio de 1959 (2009), junto al Doctor Emilio Cordero Michel; narran los sucesos ocurridos en la hermana República Dominicana tras el derrocamiento de la tiranía de Rafael Trujillo, desarrolladas cinco meses después del triunfo de la Revolución Cubana.
Dificultades, vicisitudes, bajas, causas, resistencias y estrategias de esta dura misión muestran el actuar de hombres que unen fuerzas y solidaridades para borrar el hostigamiento de un régimen sanguinario.
Los Senderos de la pasión. Otra mirada al 68 (Premio de la Ciudad en Historia, 2009) es un trabajo donde se realiza una mirada integradora y colectiva a los
hechos históricos y humanos, producidos durante la Guerra de los Diez Años. Recopilación que muestra el encuentro de sentimientos y las diferentes posiciones morales que el autor brinda en su gama temática, mostrando sus protagonistas en las adversidades de la guerra que dan paso a su sentir y actuar. Este libro es muestra de la existencia de temáticas poco tratadas por la historiografía cubana con una pincelada sutil de delicadeza y precisión. La certera visión desprejuiciada hace de este ejemplar la consulta ideal para reflexionar y comprender una de las gestas revolucionarias más investigadas en la historia cubana.
Hacer referencia a elementos poco conocidos de las guerras de independencia, es uno de los principales objetivos del autor, recreado en su amplia obra historiográfica, en su libro: Al Dorso del Combate. Criterios sobre la Guerra del 68 (Premio Heredia de Ensayo 2004). Anuncia desde el título la búsqueda, recreando un espacio diferente y controvertido de nuestra historia nacional, que han sido olvidados en estudios anteriores y que reducen el conocimiento de la historia e identidad.

La osadía de este texto en temas desconocidos de la gesta del 68, logra precisamente la visita a elementos controversiales, que son argumentados y explicados con razones fundamentadas en la intensidad de las palabras del autor.

José Abreu Cardet resalta la necesidad de conocer la otra parte de la sociedad, entendida como enemiga, para entender sus motivaciones. Bajo el título: La Otra Guerra: notas sobre el integrismo (1868-1878); se hace una compilación para analizar y mostrar que los integristas forman parte de nuestra historia, aunque han llamado poco la atención de los estudiosos de la historia de Cuba.

Para dar respuesta a algunas interrogantes el autor abarca, los motivos que despertaron el odio en los integristas, que los llevó a cometer los crímenes como el fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina, los éxitos del integrismo, particularmente en Gibara y en Holguín, pero caracterizando el fenómeno a nivel nacional, para ver su desarrollo en las diferentes regiones del país.



Sin dudas la obra de José Abreu Cardet está cargada de ideas transgresoras, constituyendo una excelente opción de lectura para conocer nuestra historia con una visión renovadora.


Conclusiones:

La culminación de la investigación me permitió arribar las siguientes conclusiones:

1. La historiografía holguinera ha tenido valiosos exponentes reconocidos en el entorno local y regional, resultando los más representativos: Diego de Ávila, Juanito Albanés, José Agustín García Castañeda, Jorge González Aguilera, Haydée Toirac, José Novoa Betancourt, Hernel Pérez Concepción, Ángela Peña Obregón y José Abreu Cardet. Sin embargo, consideramos que valoraciones y análisis sobre el desarrollo de aquélla aún están por realizarse.

2. José Abreu Cardet representa un notable ejemplo de lo que puede realizar un especialista en las ciencias sociales de Holguín y Cuba a favor del reconocimiento cultural de su territorio. Su profunda creación historiográfica muestra una evolución que le permite ser reconocido por la comunidad de historiadores e investigadores de la cultura.

3. Su obra creadora presenta dos momentos. Uno que se extiende desde la década de los ochenta del siglo XX hasta inicios del siglo XXI, caracterizado por el tratamiento descriptivo a la presencia de la personalidad en los sucesos de la lucha insurreccional contra la dictadura de Fulgencio Batista y la presencia de los internacionalistas holguineros en tierras de África. Este primer momento presentaba una fuerte carga ideológica, lo que lastraba cualquier otra posibilidad de análisis.

4. El segundo momento de la obra de Abreu Cardet, se extiende desde inicios del siglo XXI hasta nuestros días. En este período, el autor demuestra una maduración científica en el análisis y valoración de los procesos históricos regionales y nacionales, lo que le permite observar una interpretación sociológica de éstos con un nivel de objetividad adecuado dentro de la ciencia histórica. Sin dudas, ello le confiere una visión diferente sobre nuestro proceso histórico- cultural.

5. Las bases teóricas de la obra de Abreu Cardet, proceden de la Escuela de los Annales, y particularmente, la historia de las mentalidades. El desempeño de los diferentes actores intervinientes dentro del proceso independentista cubano, analizado desde su posición en los campos de Cuba Libre, vinculado con fenómenos geográficos, familiares, políticos, culturales, muestran un aporte sustancial, tanto a la historiografía holguinera como a su cultura.

6. La visión totalizadora desarrollada por el creador José Abreu Cardet en la interpretación de los procesos históricos cubanos- especialmente durante la Guerra de los Diez Años- resulta su principal aporte a la cultura holguinera. No existe un investigador de nuestro territorio que exprese valoraciones como lo realiza José Abreu. Sus publicaciones en Ediciones Holguín, Editorial Oriente y Editorial de Ciencias Sociales, sustentan este criterio.

Recomendaciones:

La culminación del presente trabajo investigativo nos condujo a formular las siguientes recomendaciones:

1. Continuar trabajando sobre los aportes de importantes personalidades de la historiografía holguinera, como son José Novoa Betancourt, Ángela Peña Obregón, Hernel Pérez Concepción, Mayra San Miguel Aguilar, entre otros.

2. Socializar esta investigación en el entorno académico universitario, especialmente en asignaturas como Historia Regional, Cultura Cubana, pertenecientes al diseño curricular de las Licenciaturas en Estudios Socioculturales e Historia.


BIBLIOGRAFÌA:

1. Abreu Cardet, José: Julio Grave de Peralta: Documentos de la Guerra de Cuba, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1988.

2. ________________: Al Dorso del Combate. Criterios sobre la guerra del 68., Santiago de Cuba, Ediciones Caserón, 2005.

3. ________________: Visiones sobre la guerra de 1868, Holguín, Ediciones Holguín, 2004.

4. ________________: Calixto García, pensamiento y acción militar, Edición Sección de Investigaciones Históricas del Comité Provincial del Partido en Holguín, 1990.

5. ________________: Los motivos de la emboscada; regionalismo y democracia en la Guerra del 68, Holguín, Ediciones Holguín, 2007.

6. ________________: La furia de los nietos; guerra y familia en Cuba, Guantánamo, El Mar y la Montaña, 2004.

7. _______________: Introducción a las armas, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2005.

8. _______________: Eva Canel; lo que ví en Cuba, Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 2006.

9. _______________: Holguín: Dos Siglos de Internacionalismo, Holguín, Editado por la Comisión de Historia del PCC Provincial de Holguín, 1988.

10. _______________: Gibara; puerto e hinterland en el Oriente de Cuba, México, Instituto Mora, 2006.

11. _______________: El hornet: esperanza y frustración en el Caribe, México, Instituto de investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2009.
12. Abreu Cardet, José: Los Senderos de la Pasión. Otra mirada al 68, Holguín, Ediciones Holguín, 2010.
13. Abreu Cardet, José: El estado en Holguín, Holguín, Ediciones Holguín, 2008.
14. Abreu Cardet, José: El Comandante Suñol, Ediciones Holguín, Holguín, 1993.

15. Abreu Cardet, José: Orlando Lara Capitán del llano, Holguín, Ediciones Holguín ,1992

16. Abreu Cardet, José: Pasado para un futuro: Historiografía cubana: Las guerras de los cubanos: una mirada historiográfica, Revista la Gaceta de Cuba, # 4, 2009, Pág. 46-47.

17. Abreu Cardet, José: Las Fronteras de la Guerra: Mujeres, soldados y regionalismo en el 68, Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 2007.

18. Bellido Aguilera, Rolando: Historia de El Árbol que Silba y canta, Holguín, Ediciones Holguín, 2006.

19. Colectivo de autores: Diccionario Ilustrado Aristos de la Lengua Española. Ciudad de la Habana. Editorial Científico-Técnica 1980.

20. Colectivo de autores: La Historia y el oficio de historiador, La Habana, Ediciones Imagen Contemporáneo, 2002.

21. Colectivo de autores: La historiografía en la Revolución cubana. Reflexiones a 50 anos, La Habana, Editora Historia, 2010.

22. Novoa Betancourt, José. (s.a). García Holguín una apasionante aventura. Revista Ámbito: Homenaje al Hato de Holguín en su 465 cumpleaños, No 148, 1-5.

23. Novoa Betancourt, José. (2003). Reseña: Una fidelidad incomiable. Revista Ámbito, No127, 23-25.

24. Plascencia, Aleida: Método y metódica Históricos, La Habana, Editora Política, 1979.

25. Peña Obregón, Ángela: La Ciudad de los Parques, Holguín, Ediciones Holguín, 2001.

26. Peña Obregón, Ángela: Holguín en dos siglos de Arquitectura, Holguín, Ediciones Holguín, 2001.

27. Peña Obregón, Ángela: Imágenes Holguineras, Holguín, Colección Holguín, 1994.

28. Peña Obregón, Ángela. (s.a). Ciudad de los parques y calles rectas. Revista Ámbito, No 148,21-22.

29. Pérez Concepción, Hernel: Las luchas políticas del Holguín republicano, Holguín, Ediciones Holguín, 2007.

30. Vega Suñol, José. (2006). Polémica: García Holguín: crónica de un regreso deseado. Revista Ámbito, No141, 14-16.

31. Vega Suñol, José: Botella al Mar: Para una historia de la holguineridad, Revista de Arte y Literatura Diéresis, Nueva Época, #9, 2009, Pág. 15-17.

UN COLEGA AFORTUNADO Y LABORIOSO: CARLOS ANDÚJAR

José Abreu Cardet

El sociólogo Carlos Andújar Persinal, recibió el Premio Nacional de Ensayo Científico del Ministerio de Cultura de la República Dominicana 2011 por su libro “Encuentros y Desencuentros de la Cultura Dominicana.” Publicado por el INTEC en el 2010. El premio es otorgado anualmente por un prestigioso jurado convocado por el referido ministerio a ensayos publicados en la República.

Carlos Andújar nació en Santo Domingo el 17 de julio de 1956. Andújar ha realizado estudios de licenciatura en sociología en la Universidad Nanterre Paris X, Francia y en Estudios afrohispanoamericanos con las universidades Alcalá de Henares de España y Católica de Santo Domingo, además de estudios doctorales con la Universidad de Sevilla, España.

Se ha especializado en los estudios socio-históricos y antropológicos de la sociedad dominicana y el Caribe. Ha realizado varios estudios sobre identidad cultural, religiosidad popular y africanía en el contexto dominicano.

En una breve entrevista con el prestigioso intelectual, éste resume sus tesis esenciales en que “La antropología como ciencia debe contribuir no solo al esclarecimiento de la tormentosa identidad cultural dominicana, sino también al mejoramiento de las relaciones de vecindad con la República de Haití y acercar la lejanía con El Caribe y desafiar los retos de la globalización.”

“Yo creo que se pueden mejorar esa relación con Haití con el estudio académico. Esto en mi criterio, es el último discurso del diálogo para romper con los prejuicios y la distorsiones entre los pueblos.”

Carlos está enfrascado en estos momentos en una investigación en San Juan de la Maguana sobre cultura popular, mesianismo y religiosidad popular, cocina y oralidad.

A más largo plazo piensa realizar una investigación sobre la modernidad dominicana entre 1900 y 2000.

Tiene también un compromiso editorial que es terminar la publicación del libro “Presencia negra en Santo Domingo” editado en inglés por la universidad de Michigan pero hasta ahora desconocido en República Dominicana. Acaba de entregar su última obra Meditaciones sobre cultura. Laberintos de la dominicanidad, al Archivo General de la Nación, para los fines de su publicación.

Carlos trabaja como investigador de fuentes orales y encargado de divulgación del departamento de investigación del Archivo General de la Nación y es profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de Intec y de FLACSO. Ha sido conferenciante en varios países: Puerto Rico, Cuba, Haití, Estados Unidos, Guadalupe, Martinica, México.

El premio para él: “es una reafirmación de mi condición de investigador y un compromiso para seguir adelante haciendo lo que siempre he hecho sin esperar recompensa: investigar y escribir”

Carlos fu director del Museo del Hombre Dominicano, además de director del Instituto Dominicano de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en dos ocasiones y Coordinador de la Cátedra de Antropología de la misma institución académica. Articulista de periódicos nacionales y escritor prolífero. Queremos concluir esta breve nota dejando a la disposición del lector el currículo del afortunado colega. Su extensa obra nos dice más que cualquier palabra:



Publicaciones



1.- Presencia Africana en el Caribe. Dra. Luz Maria Martínez Montiel, coordinadora. Consejo Nacional por la Cultura y las Artes. Ensayo: La presencia negra en Santo Domingo. Programa la Tercera Raíz. México 1995.

2.- La Presencia Negra en Santo Domingo. Un enfoque etnohistórico. Edición Universidad de Adultos. 1997. Segunda Edición 2004. Tercera Edición 2005 y octava en el 2011.

3.- Identidad cultural y religiosidad popular. Editora Cole. Santo Domingo, 1999. Segunda Edición 2004.

4.- De cultura y sociedad. Editora Manatí. Santo Domingo, 2001. Segunda Edición 2004. Tercera Edición 2005.

5.- Por el sendero de la palabra. Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe y la Editora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. 2006.

6.- Encuentros y desencuentros de la cultura dominicana. Instituto Tecnológico de Santo Domingo. INTEC. 2010.

7.- Editor de la Revista Dominicana de Antropología del Instituto Dominicano de Investigaciones Antropológicas INDIA. Universidad Autónoma de Santo Domingo. Año XXX, Vol. XVII, Nos. 31-60. Enero 1986- diciembre 2000. Además, los números 65-67. 2005-2008.

8.- Editor de los libros de textos de Ciencias Sociales para la Educación Básica, Intermedia y Media. Editorial Santillana (más de 30 volúmenes). 1994-1998.

9.- Editor y responsable del equipo de Redacción del Boletín del Museo del Hombre Dominicano. Años XXVIII- XXXI Nos. 28- 29- 30- 31- 32- 33- 34- 35- 36 y 37. 2000-2004.

10.- Prólogo al libro Aportes de la cultura haitiana en la frontera dominicana. Estudio exploratorio, del antropólogo Bernardo Matías. Santo. Domingo. 2002.

11.- prólogo al libro Migración cultural del Caribe del Dr. Francisco Chapman, 2003

12.- Presentación al libro de investigación Arqueológica de la Calle Arzobispo Merino #259 del arqueólogo Harold Olsen Bogaert y Francisco Coste. Museo del Hombre Dominicano. 2001.

13.- Prólogo al libro Los inmigrantes Norteamericanos de Samaná de la Antropóloga Soraya Aracena. Helvetas. Santo. Domingo. R. D. 2000.

14.- Prólogo al libro Las fiestas del carnaval en Sánchez Ramírez de Ricardo Hernández/ Felipe Orozco. República. Dominicana. 2000,

15.- Presentación de la obra El Calendario folklórico dominicano de los autores:

Dagoberto Tejada, José Castillo, José Rodríguez e Iván Domínguez en el 2000.

16.- Presentación de la obra Carnaval, cuaresma y fechas patrias del arqueólogo José Guerrero. Editora de Revistas. Santo. Domingo. 2003.

17.- Presentación del libro, Rebeldes y marginados. Ensayos Históricos de Carlos Esteban Deive. Colección del Banco Central de la República Dominicana. 2002.

18.- Presentación del libro Los objetos de conchas de la Prehistoria de Santo. Domingo. del arqueólogo Elpidio Ortega.. Academia de Ciencias de la República. Dominicana. y Fundación Ortega Álvarez, Inc. Vol. VIII. Santo Domingo. República Dominicana. 2001.

19.- Co-autor del libro de texto 4to grado de Sociales de la Secretaría de Estado de Educación. 1993.

20.- Coautor del libro El racismo en la República Dominicana. FLACSO- 2005. (Entrevista a profundidad). Presentación de un ensayo.

21.- Coautor del texto sobre Los cuadros de la religiosidad popular dominicana en coauspicio con el Centro Jesuita de Refugiados. 2004. (trascripción de un ciclo de intervenciones en un taller de varios días).

22.- Prólogo al libro Macua de Heriberto Feraudy. Editora Manatí. Santo. Domingo. República Dominicana. 2002.

23.- Serie Papeles Ocasionales No. 12 . Museo del Hombre Dominicano. Ensayo El Comercio en la Sociedad Taina del Dr. Fernando Pérez Memen, Santo. Domingo. 2000. Editor responsable.

24.- Serie Papeles Ocasionales No. 13. Museo del Hombre Dominicano. Ensayo Cristóbal Colón: antropología e Historia del encuentro de dos mundos. Varios autores. Santo Domingo. República Dominicana. 2000. Editor responsable.

25.- Prólogo al libro Apuntes sobre la negritud en la República Dominicana. de la antropóloga Soraya Aracena. Helvetas. Santo. Domingo. República Dominicana. 1999.

26.- Prólogo al libro Jardines de Luz- Cementerios Dominicanos de Maritza Álvarez. Editora Cole. Santo. Domingo. República Dominicana. 1999.

27.- Coautoria. La religiosidad Popular Dominicana. Banco Popular Dominicano. 2010.

28.- Encuentros y desencuentros de la cultura dominicana. INTEC. 2010. Premio Nacional de Ensayo 2011. Ministerio de Cultura.

29.- Meditaciones sobre cultura. Laberintos de la dominicanidad. Para ser aprobado por el Archivo General de la Nación.

30.- Publicaciones en diferentes revistas especializadas nacionales e internacionales: Estudios Sociales, Unibe, Investigación para el Desarrollo (UASD), sociales (Academia de ciencias de la RD), Ciencia y Tecnología (INTEC), La Revista (Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe), Del Caribe (Casa del Caribe, Santiago de cuba), además de diferentes Suplementos culturales nacionales.

miércoles, 8 de junio de 2011

JUAN ANDRES CUE: UNA GENEROSIDAD POCAS VECES VISTA.


Andrés Cue Bada en la década de los sesenta y  setenta del siglo pasado se convirtió en toda una institución de la historiografía cubana.
Nació en Chaparra el treinta de noviembre de 1908. Maestro en ese poblado se interesó por la historia. Por su cuenta realizo numerosas indagaciones sobre el pasado en especial de las guerras de independencia. Entrevisto a numerosos testigos y participantes en aquellos acontecimientos. Desde mambises hasta antiguos bandidos que asolaron los campos de guerra se incluían en sus entrevistas. Reunió una valiosa documentación, libros y fotos relacionados con el proceso independentista.
Juan Andrés no solo escribió sino hizo también la historia. Tomo parte en la lucha contra la dictadura de Machado y la de Batista. Luego del triunfo de la revolución comenzó a laborar como profesor de la Universidad de Oriente. Llevo a cabo un estudio sistemático sobre  el general insurrecto Vicente García.  Así como de otras figuras de la contienda. Respecto a la historia de Holguín llevo a cabo dos investigaciones sobre asaltos a poblados en esta localidad realizados por las fuerzas de Belisario Grave de Peralta. También publicó en la revista  que editaba la comisión de Historia del PCC un documento inédito de Calixto sobre los primeros días del alzamiento.  Hiram Pérez quien dirigió aquella comisión nos recuerda un aporte importante realizado por Cue Bada a la salvación del patrimonio documental:
Cue nos señaló que los protocolos notariales de los notarios públicos estaban abandonados y en muy mal estado. En aquellos años te estoy hablando de la década de los sesenta del siglo XX  se habían intervenido las notarias publicas y parece que el que realizo esto no comprendió la importancia que tienen para la historia estos documentos y los dejaron abandonados. Cue nos señalo los lugares donde estaban. Lo que nos hace pensar que realizó una verdadera investigación por diferentes lugares de la ciudad de Holguín para localizarlos. Esto nos permitió rescatar del abandono esa valiosa documentación. En esa época nosotros no teníamos experiencia ni sabíamos el valor de todos aquellos documentos. (1)  

Cue no llevo a la letra imprenta sus investigaciones esenciales. Así todos los análisis que el realizo sobre Vicente García no los publico. Pero lo que lo tratamos y escuchamos podemos afirmar que fue el iniciador del rescate de la memoria de ese patriota. Nos referimos a un análisis objetivo sobre el referido general mambí.     De el han quedado varias publicaciones  dispersa en revistas y periódicos y algunas hasta el presente inéditas. Cue falleció el 19  de agosto de  1979. El museo municipal de Chaparra tiene su nombre.  
Todos los que lo conocimos tenemos con aquel anciano una deuda de gratitud. Para Cue la historia se había convertido más que en una profesión en un oficio de fe y dedicación. Argumentaba una generosidad pocas veces vista en este oficio de aristas tan individuales. De esta forma queremos recordar a nuestro colega.

Notas

1- Entrevista realizada a Hiram Pérez Concepción por José Abreu el 4 de septiembre del 2009

JOSEPH DE RIVERA LA VISITA A HOLGUIN


Nicolás Joseph de ribera nació en Santiago de Cuba el 6 de diciembre de 1724. Aunque la historiografía a acortado su nombre fue bautizado como Nicolás Joseph Suárez de Ribera y Vázquez de Abiles(1)  Pertenecia a una familia del “patriciado criollo” como afirma su biógrafa Olga Portuondo.  En 1744 pasa a La Habana con el objetivo de participar en una expedición militar que se preparaba en esa ciudad. Estudio en Universidad de San Gerónimo de la ciudad de San Cristóbal  de La Habana  y alcanzo el grado de bachiller.  Gano una cátedra por oposición en dicha  Universidad (2)
Tomo el grado de licenciado el 13 de julio de 1748 y de doctor en derecho el 19 de ese mes y años Fue el graduiado 110 de la universidad de La Habana (3)
En 1750 fue designado como Abogado defensor de la Real Hacienda en Bayamo y luego asesor del teniente de justicia a Guerra. Actuó con gran energía  en defensa del cabildo de Bayamo.
Su activa vida publica y su amor hacia la tierra donde nació lo llevo a escribir su obra que lo ha inmortalizado  “Descripción de la isla de Cuba con algunas consideraciones sobre su población y comercio” Según la acuciosos investigadora y biógrafa Olga Portuondo este texto debió de estar concluido en 1756. Aunque no se ha podido determinar la fecha exacta  de su muerte pero se supone que fue alrededor de 1775
En su obra Rivera hace una breve notas descriptiva de lo que entonces era el naciente ayuntamiento de Holguín.  Este había sido fundado en enero de 1752. Pese a lo breve de la descripción  tiene el merito de ser una de las pocas realizados en aquellos años por lo que hemos decidido entregarle  al lector esta remota memoria sobre el  Holguín de mediados del siglo XVIII.


Holguín es un pueblo hermoso de poca antigüedad y de temperamento novelissimo, a quien el penúltimo Gobernador de Cuba dio titulo de Ciudad  según se le concedió. Esta a 20 leguas al nor-nordeste del Bayamo: su vecindario es corto. (4)


Notas
1—Nicolás Joseph de Ribera. Compilación e introducción de Olga Portuondo Zuñiga Editorial Ciencias Sociales La Habana 1986 p.  29 
2- Ibídem p.  34
3-- Ibídem p.  35
4- Ibídem p. 140    

DOÑA JOSEFA

EL HIJO DEL MALLORQUIN.

Amanecían las primeras décadas del  siglo XVIII a la llegada de  Francisco Cardet a  Puerto Príncipe, hoy Camaguey, en la isla de Cuba. Venía Cardet con su pupila impregnada de tanta guerra de ingleses,  franceses  e hispanos que se discutían su isla, Mallorca, en Las  Baleares. Al llegar a Cuba pensó que Adán había rechazado la fruta prohibida. El paraíso era asunto terrenal. Era aquella tierra de paz. Ni siquiera de montañas que cortaran el paso al caminante. Llanuras infinitas que parecían excitar a la crianza del ganado. Arboladas dispersas entre la mucha hierba que llamaban al reposo del caminante.
Hombre de tierra de muchas adversidades no tardó en hacer fortuna en su nueva patria. Luego siguió el destino de la mayoría de los recién llegados. Se casó con una cubana, María Jiba. Del matrimonio nacieron tres niños: Antonio, Francisco y Miguel. Uno de ellos, Francisco, se hace sacerdote. La vida del más pequeño,  Miguel,   sería muy terrenal y nada santa. (1)
No hay duda que, Miguel, el menor de sus hijos era hombre emprendedor y trabajador. Miguel Cardet Jiba llegó a tener tal relevancia social y económica que la orgullosa sociedad camagueyana  le permitió el  matrimonió con una vecina de la comarca de apellido de relieve.  Isabel de Cisneros Montejo era de una familia importante. Tal es así que la historia de la segunda mitad del siglo XIX no se puede escribir sin tener en cuenta algunos de sus parientes. Del matrimonio nacerían  cuatro hijas.
Llevaba el Miguel aquella raicilla del emigrante. Pese a que había consolidado fortuna y prestigio en la región se sentía impelido a emprender la marcha.  El itinerario lo fueron marcando las noticias que llegaban del norte del oriente de la isla. Había allí  bosques seculares que parecían reclamar el hacha del leñador, llanuras onduladas en espera del ganado. Desfloración excitante de tanta virginidad económica y demográfica que no pudo resistir Don Miguel tal tentación.
Cargó en carretas y bestias, propiedades y familia. Al paso lento de buenos bueyes emprendió la marcha. Una avanzada de  peones  de confianza abría veredas en la manigua  a filo de machete. No se desprendía don Miguel de  un par de pistolas y un mosquete  cargados. El no sería presa fácil para bandidos de caminos. 
A retazos se fue enterando de la historia de aquella comarca en la que acababa de avecindarse.  En las primeras décadas del siglo XVI  se establecieron algunos de los conquistadores que llegaron con Diego  Velázquez.  Pero muy pronto el hechizo de la  conquista de México los alejó de la comarca. Uno de ellos, García Holguín,  le daría nombre al territorio que formaría parte de la jurisdicción de Bayamo una de las primeras villas fundadas por los españoles.  Comenzaría una lenta historia demográfica que se desarrollará durante  los siglos XVI, XVII y  XVIII. Vecinos del municipio de Bayamo  van avanzando hacia estas tierras del norte de su jurisdicción. Así se produce una extraña colonización, pues se avanza desde el interior, Bayamo, hacia las costas de la isla. Un grupo de familias criollas se convierte en la elite política y económica de este territorio.
Alrededor de 1720 un alcalde de Bayamo en uno de sus periódicos recorridos por la región convenció a varios  vecinos para que fundaran una población.
Su situación geográfica nos puede dar una clave sobre como pensaban y que hacían esta gente. La aldea fue creada a 30 kilómetros de la costa. Se descartaron las  profundas y bien guarnecidas bahías que abundan en el litoral. Estamos ante gente mas interesada de vivir cerca de sus fincas y haciendas que de preocuparse  de muelles y navíos mercantes. Están más acostumbrados a la seguridad de la tierra que a las muchas zozobras del océano y el comercio. Pero al mismo tiempo no arrastran  el espíritu  ni la mentalidad de aldeas. Aquí hay más flexibilidad. 
Un viajero que recorrió esta comarca y luego escribió sus memorias se refería a que los holguineros eran gente “de temperamento novelíssimo” (2)
No le venía mal la definición para quienes gozan de la libertad de la imaginación. Quizás fue por eso que se despertó muy tempranamente en ellos los deseos de independizarse  del cabildo de Bayamo. Tenían sobrados motivos para esto, pues se  sentían poco  atendidos por el cabildo bayamés. Entre ambas poblaciones había 70 kilómetros de selvas, pantanos y un caudaloso río,  el Cauto. Los reclamos de los holguineros dieron muy pronto sus frutos.
El rey acabó reconociendo en 1751 el derecho de estos vecinos  a constituir un cabildo. Al año siguiente se puso en práctica la decisión real.
Miguel Cardet Jiba  fue tejiendo su historia personal en Holguín.  Ya en 1757 tenía una finca valorada en 2500 pesos. Lo que en la época y el lugar era un símbolo de abundante bonanza. (3)
En 1770 contaba suficientes tierra como parra arrendar parte de ellas  a un vecino por la cantidad de 9915 pesos. Cifra astronómica en el contexto en que vivía. (4)  Al compás de los años queda viudo de su legítima esposa. En el cabildo es acusado públicamente de que:
            “... es un loco y... mato a su mujer...” (5)
No existían pruebas para llevarlo a los tribunales y todo no paso mas allá de los comentarios. Tales criterios tan poco fueron suficientemente sólidos para impedir irrumpiera un día vistiendo  galas de novio en  la iglesia local. En esta ocasión se casaba con Ana María de la Cruz Infante. 
No era doña Ana de la Cruz mujer  que estuviera al alcance de cualquier recién llegado. La muchacha podía sentarse a escuchar los relatos de los abuelos de cómo sus antepasados habían llegado aquella tierra con la furia homicida de los primeros conquistadores. Estaba lejanamente emparentada por línea materna con García Holguín, uno de los hombres de Diego Velásquez. 
El apellido Cruz lo había aportado el  canario Juan Francisco de la Cruz y Prada. No estamos ante un pobre emigrado. Al inicio de la colonización la tierra en la isla fue dividida en Hatos, Corrales y Sitios que se entregaban a los conquistadores y colonizadores según su importancia.  Francisco logró hacer una sólida fortuna que le permitió en 1681 comprar el hato de Yareniquén en Holguín. (6)
Este abarcaba una porción de terrenos muy extensos. Posteriormente la familia de la  Cruz llegó a poseer varios hatos en Holguín como los de Yabazón, San Marcos de Auras, Guayacán y otros.
Uno de los miembros de esta familia, Basilio Cruz y Leyva se encontraba entre los que fundaron la población de Holguín en las primeras décadas del siglo XVIII. (7)
Al crearse el Cabildo holguinero en 1752 la familia Cruz tenía permanentemente un puesto reservado en esa institución. En el primer cabildo se encuentra  Juan de la Cruz Moreno como Regidor Llano. (8)
Continuaría en ese cargo José Onofre de la Cruz Infante. Todos eran considerados como ricos propietarios de tierras. El poder político los ayudó a incrementar la billetera.  Cristóbal de la Cruz y Moreno se apropió, previo pago al ayuntamiento, de la hacienda San Cristóbal (9)
Miguel Cardet con su matrimonio con Ana de la Cruz consiguió mujer y  puesto asegurado en el cabildo.  No tardó mucho en ser proclamado regidor de aquella institución.
No era Miguel Cardet hombre sumiso. Como integrante  del Cabildo se había opuesto a los abusos de un Teniente Gobernador. Su protesta contra el abusivo orden establecido en la colonia fue mayor. Se oponía  a las limitantes para el comercio impuesto por la metrópoli a los vecinos del oriente de Cuba. Con absoluta atrevimiento se había entregado a ojos de todos al comercio de contrabando. Vendía a comerciantes franceses, ingleses u holandeses  llegados en goletas  cueros de reses y tabaco.   Compraba lencería y herramientas, vinos y tejidos. Hacia desfilar carretas cargadas de abundante tabaco hacia las ensenadas cómplices en el trasiego sin preocuparse mucho de ojos y lenguas delatoras. No tardó en ser acusado  por tales libertades por el gobernador de Bayamo en 1782. (10)
La fertilidad ha dejado una buena huella en el matrimonio. Tienen   5 hijos, cuatro varones y una hembra. (11) Nuestra atención se concentra en la única hembra María Josefa Cardet Cruz

UN OLVIDADO TENIENTE DE PROVINCIA.

María Josefa Cardet y Cruz sobrevive a las  epidemias e infecciones de todo tipo que diezmaban a los párvulos. La pequeña poseía una absoluta fortaleza física y biológica. La vitalidad  material coincidía con una forma de pensar  muy peculiar. Alcanzó la juventud con un carácter independiente y una libertad interior que le llevarían a decidir sobre su destino.
A diferencia de la mayoría de las mujeres y los hombres de su época, que acababan aceptando costumbres y leyes no escritas sobre la forma de vivir y actuar Josefa Cardet trataría de forjarse un destino muy diferente. Desde muy temprana edad se sintió plenamente responsable de su vida. Muy pronto tendría oportunidad de poner a prueba su carácter y convicciones.
Seguramente que la joven Josefa, Pepa como le decían familiares y amigos, no se enteró el día en que entro en la población de Holguín el Teniente de Milicias  Francisco de Zayas. Mucho menos podría imaginarse el papel que tendría en su vida. 
En la burocracia militar española Francisco de Zayas era un caso bastante corriente. Frisaba los cuarenta años y tan solo había llegado a teniente agregado de la plaza de Santiago de Cuba donde nació. Luego de la toma de La Habana por los ingleses la historia militar de la isla era bastante mediocre. No había campo de combate donde probar las cualidades de un militar de carrera. Mucho peor era el asunto si tenemos en cuenta que Zayas era criollo. Gente considerada en la nómina social española como de segunda categoría. Pero este santiaguero guardaba cualidades que tan solo esperaban por una oportunidad para ser puestas a prueba.
Las puertas de esa oportunidad se abrieron o el se encargó de abrirla en 1812 cuando fue designado Comandante de las Milicias de Holguín. (12)
A primera vista el cargo no parecía nada halagüeño. Holguín era a los ojos de los funcionarios españoles una pobre comarca perdida en la costa norte del oriente de Cuba.  Lo mediocre, en el sentido económico, de su vecindario ofrecía pobres perspectivas para enriquecerse con el latrocinio público. Costumbre común de los funcionarios hispanos en el Nuevo Mundo. Francisco así lo comprobó cuando se vio en la necesidad de establecer una fábrica de carruajes  para poder solventar sus necesidades económicas y la de su esposa Josefa Cantera.
Muy pronto se sintió subyugado por la sensación de la distancia. Estaba absolutamente alejado de todos los centros de poder. Santiago de Cuba, donde radicaban las autoridades superiores del departamento oriental, era como una especie de neblina mañanera. La pobre geografía de las comunicaciones quintuplicaba la separación.  El  nombrado como camino real,  debía de atravesar la isla uniendo a los diferentes pueblos, no era más que un estrecho callejón impracticable en días de lluvia, que en la época eran muchos. No había un puerto en la jurisdicción  que permitiera un tráfico regular de cabotaje. Para un burócrata de carrera acostumbrado a guiarse por las órdenes de sus superiores tal situación era sinónimo de ansiedades y mal dormir. Para un hombre de iniciativa como Francisco se sintió bruscamente   como pez en el agua.
 No se podía vivir en aquella aldea grande que era el Holguín de principios del siglo XIX sin encontrarse con la presencia de Josefa Cardet de la Cruz.   Además del impresionante conglomerado de sus apellidos  y su belleza física parecía reunir la atracción de los que están dispuestos a retar a la vida tomando caminos poco transitados. La primera decisión en ese sentido fue cuando aceptó el galanteo de un hombre casado como Francisco de Zayas. Asunto desastroso para una joven virgen de familia adinerada.
Como hija de una familia importante de la comarca Josefa  debía de formar parte de algún pacto matrimonial  de conveniencia. Se daba por descontado que la frontera del lecho matrimonial comenzaba en el libro de matrimonio de la parroquial mayor. Así pensaban parientes y amigos. Pero las ideas de Josefa eran muy diferentes sobre ese asunto.
El gran inconveniente que representaba el que Francisco era un hombre casado  se diluyó ante la decisión y fogosidad de la muchacha.
Un anónimo enviado desde Holguín a las autoridades superiores  se refería con todo el peso de la grosería de una aldea que Francisco de Zayas rompió en una noche de viernes santo la ventana de su cuarto y puso fin a la virginidad de Josefa. (13)
En la acusación se reflejaba el estupor general de la sociedad holguinera ante aquel insólito hecho. No era Josefa campesina pobre de futuro incierto y que no tenía a mal el terminar de concubina de un hombre importante. Pertenecía a familia que estaba en la nomina de los primeros fundadores de todo lo humano de la comarca. Gente que de tanto tener habían acabado olvidando las dimensiones de sus fincas. Les era imposible conocer la cantidad exacta del mucho ganado que pastoreaba en sus terrenos.
Pero las acusaciones y anónimos contra Francisco de Zayas resultaron inútiles. Realmente no había delito alguno, sí mucha pasión. La Pepa había dejado la ventana abierta y se sumó con absoluta complicidad al desfloramiento. Pero el acontecimiento demostró la confianza que tenían en Francisco  sus jefes.   El gobernador de Santiago de Cuba salió su  defensa. En una comunicación a sus superiores hacia constar de las muchas cualidades de Zayas. (14) Es indudable que Francisco era miembro de una familia de mucho valer en Santiago de Cuba.  La élite del poder burocrático del departamento oriental estaba dispuesta a continuar apoyándolo. No dudaron en 1816 en designarlo como Teniente Gobernador de Holguín.
 En esta época la isla de Cuba formaba una capitanía general Esta a su vez estaba estructurada en departamentos y estos en jurisdicciones. En estas últimas demarcaciones el cargo de mas relevancia era el de teniente gobernador. Tal personaje gozaba de un poder casi absoluto. Nombrados al compás de las ambiciones de la burocracia colonial sin tener en cuenta cualidades y capacidades era frecuente que prevaleciera la mediocridad.
Francisco estaba formado de una madera muy diferente de las de los tradicionales funcionarios españoles en las colonias. Supo pulsar el sentir de los criollos, en especial los terratenientes locales. Tras aquella aparente modorra pueblerina se movían fuerzas e intereses capaces de producir grandes cambios. Francisco decidió canalizarlos. Pasadas las furias iniciales de los padres y tíos de su joven amante el arriesgado militar comenzó a ser aceptado por todos. La Pepa se encargo con absoluto desembarazo de limar las heridas del honor aldeano causadas por su pasión.  
Francisco con sus obras concluyó haciendo olvidar hasta a las comadres mas implacables lo peliagudo que resultaba el tener por  amante publica a una mujer de familia principal de la plaza. Tomó  importantes medidas  como la construcción de un edificio de dos plantas donde se instalaron la cárcel y la casa de gobierno. Estableció el primer alumbrado público de la ciudad. Obligando a sus vecinos a colocar frente a su casa un farol. Construyó o mejoró  caminos importantes. Creo una filial de la Sociedad Económica de Amigos del País. Publicó en la revista de esa asociación una compilación de documentos sobre la fundación del cabildo holguinero. De esa forma se convirtió en el primer historiador local. Introdujo el cultivo del café en la jurisdicción. Incrementó el de la caña de azúcar.  Para esto aceleró la introducción de  esclavos.  (15)
 Es indiscutible que estamos ante un hombre progresista. Lógicamente para los terratenientes holguineros. Es de pensar que los africanos tendrían otros criterios, los que nadie tomó en cuenta.
Pero la gran obra de Francisco de Zayas sería la construcción del primer puerto de la comarca. Seleccionó la bahía más cercana a la ciudad de Holguín: Gibara situada a 30 kilómetros de la capital de la jurisdicción,
La idea de Zayas encontró absoluta acogida en el cabildo y los terratenientes locales en general. Ya el comercio de contrabando no satisfacía las necesidades de los vecinos. El incremento de la producción indicaba con claridad que era necesario crear nuevas estructuras económicas, que le dieran salida al comercio internacional a los productos locales. Para esto se iniciaban las obras de superestructura del puerto con la construcción de un fortín, un muelle y las primera casas del futuro poblado. La construcción del puerto de Gibara fue en esencia la gran hazaña de la élite criolla holguinera antes del inicio de la guerra de 1868. Fue un proceso complejo y largo. Las gestiones del teniente gobernador permitieron habilitar el puerto a los pocos años.
Tales trabajos no impidieron que Francisco y Josefa escribieran una historia cotidiana y desgarradora. La reproducción natural. Verdadera hazaña en una época donde una parte considerable de las mujeres y los recién nacidos fallecían. Josefa pariría cinco hijos. Sobreviviría a las muchas infecciones que acechaban a las parturientas. 
Josefa Cardet se convertía para Francisco en algo más que la simple concubina que casi por tradición tenía cada hombre de alguna importancia en la comarca. Se fueron creando lazos cada vez más estrechos en la pareja, que iba mas allá de los cinco hijos fruto de la relación carnal. Josefa acabó subordinando todo a su pasión por  Francisco y su éxito en la sociedad holguinera. Incluso su amor maternal. No dudó en entregar los cinco hijos nacidos de la ilegal relación a familias conocidas para que se encargaran de su crianza. Mientras ella  atendía y apoyaba a su amante e incrementaba el peculio personal. Llegó a poseer varias propiedades importantes entre ellas un establecimiento azucarero de relevancia. Un texto de 1837 sitúa a Pepa Cardet como una de las mas importantes propietarias de Holguín. Según el documento eran propietarios de ingenios

” Manuel Trinidad Ochoa, un ingenio con 80 esclavos natural de Cuba, José Ramón Zayas, un ingenio con 42 esclavos natural de Cuba, Tomás Ramón Ochoa cubano, un ingenio con 35 esclavos, Agustín Ochoa, cubano, posee un ingenio con 20 esclavos, Santiago Patterson, escocés, posee un ingenio con 91 esclavos, Samuell Chapman, inglés, posee un ingenio con 47 esclavos, doña Rita Ballerby, inglesa un ingenio con 84 esclavos, María Josefa Cardet un trapiche con 26 esclavos y Mister Warren Gookin, angloamericano un ingenio con 22 esclavos”. (16)

Es la única mujer propietaria de ese tipo de instalación productiva. Era además la  mujer que necesitaba y complacía a Francisco. Al extremo que inició un largo,  complicado y costoso proceso de divorcio que lo devolvió a la soltería. Asunto muy difícil en la época. Esto le permitió legalizar sus relaciones con Josefa. (17)
Francisco reconoció  oficialmente a los cinco hijos que había tenido con Josefa. De esa forma pudieron llevar su apellido. El hecho de contar con el apoyo de dos familias de relieve en la comarca, los Cruz y los Cardet, el apoyo material que representaba la fortuna acumulada por Josefa Cardet explica en parte el éxito de Francisco.  Josefa tenía suficiente dinero para subsanar errores y acallar a enemigos de su amante. En sus propósitos no se detenía ante nadie ni ante nada. Si siendo una joven virgen se había enfrentado a toda una sociedad mojigata y pueblerina ahora que era muy rica y de sobrada experiencia no conocía los limites en su accionar.   Quizás así se explique que Zayas fue el gobernador que más tiempo dirigió la comarca.   
Ella se encargaba personalmente de la administración de sus bienes. Al extremo de que castigaba con su mano a los esclavos insumisos.
En 1833 Francisco cesa en sus funciones de teniente gobernador. El 11 de mayo de 1837 fallece en Holguín. (18)
Sobre su muerte se tejió una extraña leyenda. Se dice que Josefa Cardet era en extremo cruel con sus esclavos.  Todo lo contrario de Francisco mucho mas benévolo en el trato  con los siervos. Josefa llegaba al extremo de levantar y suspender en el aire por el labio inferior a los niños esclavos que consideraba que habían cometido alguna falta causándoles un dolor insoportable.
El odio de los siervos desembocó en un macabro plan para eliminar al ama despiadada. Un “brujo” africano preparó un mortífero “bilongo”. Según la norma de la primitiva religión, una vez que Josefa se pusiera en contacto con el preparado, los espíritus justicieros acabarían con su vida. Pero fue Francisco el que tocó el preparado. De inmediato enfermó y murió poco después. (19)
Quizás la leyenda se refiriera a un veneno. De todas formas no sería fácil a la muerte vencer a esta mujer con una vitalidad tan fuerte que la haría implacable y tierna siguiendo el rumbo de sus pasiones. Hasta sus propios hijos comprobaron esa forma de actuar de Josefa. Una de las mermas mayores que sufrían los capitales acumulados por las familias criollas era su fragmentación entre los hijos. Las familias eran numerosas. A la muerte del padre la fortuna se repartía entre la prole y la viuda. La tradición oral puso a flote un refrán. Padre millonario, hijo rico y nieto pobre. Josefa Cardet no estaba dispuesta a que sus recursos sufrieran tal suerte. No dudó a la muerte de su esposo en quedarse con lo más importante del capital, entregando a los hijos una parte mínima.

LA FURIA DE LOS NIETOS.

Pero no todo fue sumisión y acatamiento entre la numerosa prole de la Pepa. Para asombro de ella y de la comarca acostumbrada a la obediencia de las mujeres ocurrió una desagradable sorpresa. La más joven de las hijas, Rafaela de Zayas y Cardet, realizó una demanda legal ante las autoridades.  Reclamaba la parte de la herencia que le correspondía a la muerte del padre. Se iniciaba un expediente por las autoridades que iría recogiendo detalles de la vida de esta enredada familia. Los vecinos fueron tejiendo su historia en torno a aquella jovencita que para la mayoría había heredado algo más importante que las tierras y el dinero de su familia. El carácter insumiso y fuerte de su madre. Fue comentario popular que la Pepa Cardet había encontrado en su hija la horma de sus zapatos
Rafaela al igual que sus otros hermanos había sido criada por una familia holguinera. Apenas tenía quince años cuando conoció a un forastero que  llegó a Holguín procedente de Santiago de Cuba, José Grave de Peralta. Los Grave de Peralta eran una familia santiaguera, entre los que se encontraban varios propietarios de tierra. Aunque en general no tenían importancia económica descollante.
Seguramente que a José Grave de Peralta le llegaron a su casa en Santiago de Cuba las noticias de las transformaciones económicas que ocurrían en Holguín bajo el gobierno de Francisco de Zayas. Pero más que el presente, era el futuro que parecía sonreírle a la región con el puerto y el incremento de la producción. Un día emprendió el camino de Holguín. No tardó en encontrar la riqueza espiritual que le brindaba aquella jovencita, Rafaela, a la que desposó en la iglesia mayor de la ciudad.
José Grave de Peralta no solo la acompañó al lecho matrimonial y luego a sus doce partos sino a todas sus protestas y quejas contra injusticias y abusos que se trataron de cometer contra ella o su familia. Rafaela se iniciaba en el descarnado camino de la protesta enfrentándose a su propia madre en el proceso al que nos referimos anteriormente. La madre reaccionaba enérgicamente desheredando a la hija insumisa. Ya no se encontrarían los caminos de hija y madre.
La Pepa Cardet necesitaba abundante capital. La apasionada viuda se enamoro  ciegamente de un  joven oficial del ejército español destacado en Holguín, Luciano Martínez. Acostumbrada a vencer en sus pasiones no tardó en iniciar un tortuoso intento para  tener junto a ella a su amado. Aunque olvidaba los derechos y reclamos de su hija Rafaela se entregó con frenesí a traer a su lado al joven amante.  Gestionó su licenciamiento del ejército español. Luciano no había cumplido con el período militar que le correspondía. Josefa pagó de su peculio el dinero que oficial y extraoficialmente era necesario depositar para lograr el licenciamiento del  deseado militar. Por fin lo consiguió. En triunfo  se estableció el joven en la cama de la fogosa mujer.
Demostraron  Rafaela y su esposo José que no necesitaban de la protección materna para insertarse con éxito en el mundo económico de la localidad. Llegaron a tener varias propiedades en la jurisdicción de Holguín. Las de mayor relieve eran dos fincas y tres sitios de labranzas. (20)
Pero el trasfondo moral en que habían insertado su hogar estaba por arriba de las menudencias materiales. Allí se forjaban las aristas más agresivas y decididas de la nacionalidad cubana. Se creaba así un extraño contrapunteo entre el hogar de Josefa Cardet y su hija Rafaela. Josefa fiel al legado de quien había sido su primer y gran amor Francisco de Zayas veía la solución de los problemas nacionales bajo el ala protectora de España. Ante sus ojos estaban los  desastres de Latinoamérica. Muchos de los  héroes de la independencia habían devenido en tiranos. Mientras en la casa de su hija Rafaela se iban agrupando los propietarios del criterio de que el futuro de Cuba era la independencia. Los hijos de Rafaela, los nietos de la Pepa nacían entre pañales insumisos.
La morada de Rafaela y José era considerada por las autoridades como una especie de nido de víboras. En esencia no le faltaba razón. Corría en el dialogo cotidiano el veneno de la insumisión. Rafaela haría una acusación contra un teniente gobernador por abuso de poder. El asunto parecía inconcebible en especial si se realizaba por una mujer. Sus hijos seguían el ejemplo de la matrona. Se   alistaban en cuanta conspiración brindara alguna posibilidad de salir de la noche colonial en que estaba sumida la isla. Francisco, el mayor de los varones, tomaría parte en la conspiración de Joaquín de Agüero, Un yerno, Idelfonso Vivanco y un hijo Manuel estarían complicado en la conspiración de Ramón Pinto. Rafaela, la mayor de las hembras, convertiría su casa en un centro subversivo. Allí se reunía la reducida intelectualidad local. Por regla anticolonialista.     
Al estallar la guerra de 1868 los hijos de Rafaela encabezarían las fuerzas independentistas en la localidad. Dos de sus hijos, y nietos de la Pepa Cardet, Julio y Belisario serían generales mambises, otros dos ostentarían los grados de coronel, Manuel y Francisco. El mas pequeño, Liberato, sería capitán. Prácticamente todos los miembros de la familia Grave de Peralta y Cardet se sumaron a la revolución.
Josefa vería con sorpresa absoluta como nietos y sobrinos se sumaban al esfuerzo independentista quemando sus haciendas para hacer un país nuevo. En ella estaba presente su criterio que Cuba debía de continuar junto a España. Al mismo tiempo demostraría  que más que madre y abuela por su sangre corría la pasión de hembra. Lo importante en ella era el sentido del lecho. Marchó junto al esposo, partidario del integrismo. No se asustaba ante las victorias de los revolucionarios. Tal parecía en los primeros meses del alzamiento que llegaba el fin del dominio colonial, Los revolucionarios capturaban Bayamo y Jiguaní. Bloqueaban Manzanillo y Tunas. Se extendían por Santiago de Cuba y  Camagüey. En Holguín dominaban rápidamente los campos. De derrota en derrota los fieles a la corona se atrincherarían en una de las principales residencias holguineras. La casa del comerciante Francisco Rondán, situada frente a la Plaza de Armas. Ocupan y fortifican el conjunto de edificaciones de la manzana donde se encontraba esta residencia. 
Allí se refugian los más devotos al integrismo. La mayoría son españoles. Entre el grupo reducido de cubanos se encuentra Josefa  Cardet. Esta junto a su esposo Luciano Martínez. Desde los balcones del edificio contempla como los insurrectos penetran en la ciudad y van ocupando bajo el fuego hispano calles y plazas. Debió de sentir sorpresa mayor cuando vio al frente de las fuerzas contrarias a su nieto Julio Grave de Peralta secundado por sus hermanos. Un sobrino nieto, Miguel Ramón Cardet, con el grado de capitán se ufanaba en ser el primer mambí que entro en la ciudad. Otro sobrino nieto, Prisciliano Cardet, era teniente abanderado. Guillermo Cardet, poeta y maestro, también de la nómina de los sobrinos nietos mostraba  con orgullo su grado de capitán.... Nietos, sobrinos nietos, nietos de primos y conocidos integraban la nomina de aquella fuerza insumisa.  Era aquella la furia de los nietos. Acumulada de generación en generación por las injusticias del estado hispano. Concebida en los siglos iniciales de la formación de la nacionalidad cubana. Ahora estallaba incontenible.
Josefa Cardet había dado su aporte inconsciente  a aquella furia. Había sabido limitar muy bien los campos de lo nacional de lo español. Su rebeldía a la sociedad impuesta por el colonialismo, su capacidad para construirse un futuro, su amor a lo nacional formaba parte del trasfondo espiritual de aquellos nietos que se le encaraban con furia mayor. Francisco de Zayas con sus obras había dado aportes determinantes al desarrollo de aquella región. Al mismo tiempo  demostró los límites reales del colonialismo español. Ella pese a sus criterios integristas era en esencia una cubana. Nunca había renegado de su origen y familia. Actuando con aquel desenfado, persistencia y fidelidad a sus convicciones había forjado un pasado que pese a ella era soporte espiritual de quienes se mostraban irreverentes con sus propiedades y su mundo. 
Los insurrectos le ponen sitio a la manzana ocupada por los españoles en Holguín. Sin artillería para derribar sus paredes intentan incendiar los  recintos enemigo. Las casas inmediatas son entregadas a las llamas. Había esperanza muy creída que el fuego se propagaría a las del enemigo. El esfuerzo fue inútil. Pero la destrucción mucha. Entre las que corrieron esa suerte terrible estaban las valiosas propiedades de Josefa Cardet. Su vivienda, almacenes y comercios fueron ganados por las llamas. Comenzó el desplome de las paredes centenarias. Arrastraban los días tiernos cuando ella se abandonaba al amor de Francisco.
Entre el humo y el calor desaparecían los tiempos  en que su nombre se pronunciaba con apretar de dientes por los envidiosos, con halago genuino por los amigos, con placeres guardados por quienes habían desecho su soledad de viuda. Su universo se desplomaba. Más que la destrucción material era el fin de un mundo que desaparecía definitivamente. El universo espiritual de Francisco y Josefa se quebraba con el sonido lastimero de los techos que se desplomaban. No era mujer que se amedrentara ante el infortunio. Podía reconstruir casas, encargarse en lo personal de dirigir sus negocios. Pero lo que se perdía ante sus ojos   mas que los recuerdos del pasado era la posibilidad del futuro de quienes creían en una  Cuba española. Se reflejaba la hecatombe en su cuerpo ya anciano que desde uno de los balcones de la casa fuerte contemplaba el estrago del fuego, la proximidad de la ruina material y espiritual. Ahora sus carnes perdían todo soporte y se abandonaban a la fuerza de gravedad. Dejaba de vivir para no ver.
En un último gesto de extravagancia, como si su muerte también reclamara lo extraordinario, su cuerpo era velado con mucha premura por los sitiados en un rincón cualquiera, entre el humo de los incendios y el retumbar de la fusilaría. En hombros de sus más allegados era paseado el catafalco por los pasillos del asediado caserón. Se construía una leyenda holguinera. Según esta todavía en la soldad de la noche se pueden ver por los amplios corredores de la casa de Francisco Rondan, llamada hoy la Periquera y Monumento Nacional  la procesión fúnebre.
Depositado el catafalco en insólita tumba cavada en un patio mortificado por la fusilaría contraria. Con el fin del sitio, ante la llegada de una poderosa columna hispana, sería desenterrado el ataúd. Situado en el cementerio general al lado de su Francisco Zayas. Dejados ambos  al olvido de los tiempos, al fragor de los silencios definitivos.

CITAS

1...  Archivo Provincial de Holguín. Fondo Protocolos Notariales año  1758, Folio 1.
2...   Olga Portuondo Zuñiga: Nicolás Joseph de Ribera. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1986. p. 140.
3...  Archivo Provincial de Holguín. Fondo Protocolos Notariales, año  1757, Folio 3.
4... Archivo Provincial de Holguín. Fondo Protocolos Notariales, año  1777, Folio 37.
5... Archivo Provincial de Holguín. Fondo Tenencia de Gobierno, Legajo 63, expediente 1922, Folio 51.
6... José Novoa Betancourt. Historia Colonial de Holguín. El pueblo (1720-1752). Ediciones Holguín. Holguín 1997,    p. 22.
7... José A. García Castañeda. La Municipalidad Holguinera: Su creación y desenvolvimiento hasta 1799. Editorial El Arte Manzanillo, 1949. p.78.
8... Idem
9... Idem, p. 146
10...  Archivo Provincial de Holguín. Fondo Tenencia de Gobierno, Legajo 63, Expediente 1924, Folio 48.

11... Archivo Provincial de Holguín. Fondo Protocolos Notariales,  1786, Folio 22.

12- José García Castañeda Francisco de Zayas (en Boletín Histórico del Municipio Holguín. Segunda Época, 5 año, Mayo de 1955, p. 2.
13- Archivo Particular de Luís Orlando La Calle. Bayamo
14- Idem
15- José García Castañeda, Francisco de Zayas, obra citada.
16.- Herminio Leyva, Gibara y su Jurisdicción. Apuntes históricos y estadísticos. Establecimiento de Bim. p.  219
17- José García Castañeda. Francisco de Zayas, obra citada
18  José García Castañeda, Idem.
19—Testimonio ofrecido al autor por Margarita Méndez Carvallo y Encarnación Cardet Méndez
20- Archivo Nacional de Cuba. Fondo de Bienes Embargados, Legajo 70,  número 68 y Legajo 22, número 17 y legajo 154, número 24.