lunes, 25 de julio de 2011

UNA INCOGNITA DEL DIARIO DE MAXIMO GOMEZ


Por José Abreu Cardet

Uno de los documentos mas importantes para el estudio de nuestras guerras de independencia es el diario de campaña del general Máximo Gómez. Este se inicia el 16 de enero de 1868 y concluye el 8 de enero de 1899. Uno de los periodos mas importantes de la historia de Cuba. El interés que despierta nos es solo por la relevante figura que lo escribió sino por lo objetivo y lo extremo críticos que es en sus análisis.

Quizás es uno de los documentos que ha llamado más la atención de los historiadores cubanos. Sin embargo, nos hemos encontrado en el una expresión que hasta el presente no ha tenido una explicación entre los estudiosos del pasado.

El 18 de enero de 1
869 Gómez escribió en su diario. “En marcha hacia el territorio holguinero… se expidieron ordenes para los hechos horrorosos de Mayan.”

El 10 de diciembre de 1872 de nuevo Gómez hace mención a este nombre. Ese día acompañaba al general Calixto García para realizar el ataque a la ciudad de Holguín que se efectuó el 19 de diciembre de ese año.

“Pernoctamos en Mejia, de cuyo punto, el 10 se dispuso que una parte de la columna fuese a llamar la atención del enemigo hacia Mayan. El teniente coronel José Maria Peña fue el jefe escogido de la operación”

¿Que es Mayan?. Por otras fuentes consultadas conocemos que este movimiento fue realizado sobre Mayarí por el teniente coronel Peña que cayó posteriormente en el ataque a Holguín.

Podemos por lo tanto considerar que Mayan era el poblado de Mayarí. Pero estamos ante una nueva interrogante ¿Que eran “los hechos horrorosos de Mayarí”?

En enero de 1869 las fuerzas insurrectas, dirigidas por el brigadier mambí Juan Monzón, individuo de origen canario, tomaron a Mayarí. A diferencia de los demás jefes mambises para los que la vida de los civiles era sagrada, Monzón fusiló al cura del pueblo y a varios comerciantes españoles. No cabe duda que esto son los hechos horrorosos a los que se refiere Máximo Gómez.

El brigadier Monzón pertenecía al igual que Gómez a la división de Donato Mármol Por lo tanto, al escribir “… se expidieron ordenes…” se refiere a que Donato Mármol y su estado mayor, del que Gómez formaba parte, tomaron las medidas necesarias para castigar este crimen.

El general Julio Grave de Peralta, jefe del territorio donde ocurrieron estos hechos, juzgó en un consejo de guerra y ejecutó al brigadier Monzón. De esa forma quedan aclaradas estas anotaciones del Mayor General Máximo Gómez en su diario.

Fuente

Máximo Gómez Baez, Diario de Campaña, Instituto Cubano del Libro, La Habana 1968

UN MAMBI HOLGUINERO EN JAMAICA




Por José Abreu Cardet

jabreu040751@argentina.com



Hay varios ejemplos de la solidaridad de los jamaicanos con los revolucionarios cubanos durante las guerras de independencia. Pese a que en aquellos años Jamaica era colonia británica y este imperio se mostraba hostil hacia la independencia de Cuba esta solidaridad sobrevivió a los intereses imperiales. Los cubanos que desde los campos de combate se trasladaban a esa vecina isla en el cumplimiento de alguna misión de la dirección de la revolución encontraban apoyo espontáneo en los jamaicanos. Esto permitió que pese a la oposición del gobierno británico desde Jamaica se enviaran, con cierta frecuencia, botes y goletas con pequeños cargamentos de municiones y otras vituallas para los insurrectos. Si bien este era sufragado por los emigrados cubanos, como era ilegal si hubiera existido una resistencia de la población local era imposible que se mantuviera. El tráfico era tan regular que en la guerra de 1868 en la costa sur de Oriente operaba de forma permanente una fuerza mambisa bajo el mando del brigadier Jesús Pérez que tenia la misión de recibir estas expediciones. Así como facilitar las comunicaciones con Jamaica. Un ejemplo elocuente de esto fue la permanencia del general Julio Grave de Peralta en la cercana Jamaica. En marzo de 1871 se trasladó en una rustica canoa a esa isla con el objetivo de conducir una expedición a los mambises. En su diario personal Grave de Peralta se refiere al favorable ambiente que encontró entre los jamaicanos e incluso por parte de algunos funcionarios británicos. Veamos lo que escribió Julio Grave de Peralta sobre su estancia en Jamaica.

DIARIO DE JULIO GRAVE DE PERALTA EN EL EXTRANJERO.

Diario de todo lo ocurrido desde mí llegada a Jamaica en busca de una expedición para Cuba

G. Peralta



1871 marzo 11 Puerto Santa Maria

Después de 40 horas de una navegación bastante penosa desde “Boca de Caballo” (1) a Jamaica llegamos a Puerto Santa Maria en el día de la fecha fui lo mejor atendido por muchos ingleses (2) que fueron a vernos como venidos de Cuba, pasamos a la oficina del Cuerpo de Policía y todo estuvo bien aquel día.

Día 12

Todo se preparo para salir al día siguiente sin otra ocurrencia anotarse. En este día algunos ingleses demostraron simpatía por nuestra causa y hubo hasta quien se comprometiese a ir en la primera expedición que saliera para Cuba para hacerle la guerra a los españoles.

Día 13

Después de mil dificultades salimos para Kingston (3) todos a caballos (4), pasamos por tres pueblecitos que no supimos como se llaman y dormimos a tres leguas del paradero donde debíamos de coger el tren. No ocurrió novedad alguna en todo ese transito

Día 14

Sin novedad alguna llegamos al paradero y de este a Kinsgton a las tres de la tarde; sin embargo de que quise evitar que no supieran nuestra llegada no pudo suceder y los emigrados me recibieron con un entusiasmo grande, a consecuencia de esto no se hizo otra cosa que hablar y gritar vivas y mas vivas a la independencia de Cuba no ocurrió otra novedad. (5)

Día 15 Kinsgton

Muy temprano vi al C. Secundino Bravo (6) y sin embargo que yo en nada tenia que ver con el, le informe mi proyecto y resolvimos hacer algo de acuerdo. Todo ese día fue bien.

Día 16

Nada de particular hubo me visitaron algunos pero ninguno a proponerme nada de auxilio de la misión que me trae al extranjero Son muy pocos los buenos patriotas que tiene Jamaica. Sin embargo en la emigración hay algunos. (7)

Día 17

Hubo una junto con objeto de atraer recursos para Cuba y fue demostrado el mejor deseo de los que concurrieron. Se recogió algo. En esa manifestó el C. Secundino Bravo que él, el C. José Maria Izaguirre que fue diputado por oriente venia a instituirlo con el puesto de Agente General de Jamaica por orden del gobierno de la Republica de Cuba y quedo aceptado como tal Izaguirre. Yo le llame la atención a los dos haciéndoles comprender que aquel paso era antipolítico, supuesto que no era disposición del gobierno aquella institución y que el pueblo podía no estar satisfecho, haciéndole al mismo tiempo observaciones del resultado de aquel paso. (8) Bravo dijo que el pueblo, mejor dicho, la emigración sabía que convenía así. Nunca quede satisfecho, sin embargo quedó desempeñando la Agencia Izaguirre.

Día 18

No ocurrió otra cosa que la visita de varios en que nos demostraban ser partidarios de Quesada (9) y otros de la Junta, otros neutrales a ellos; sin embargo sirviendo en esto figura el Sr Serafín Pacheco el que me dio carta para el Sr Enrique Piñeiro y me instruyo de otros que no son nada buenos.

Día 19

Nada particular

Día 20

En esta fecha preste 531. 21 para remitir una expedición a Gómez, esta de pólvora a condición de que se me devuelva de los primeros fondos de esta Agencia, según consta en el recibo. (10) No ha ocurrido otra cosa de particular.

Dia 21

Nada de particular

Dia 22

Sin novedad

Día 23

Sin novedad

Día 24

En esta fecha le hable al C. Valiente para que auxiliara en lo que pudiera para llevar a cabo una expedición y me contestó que el tenia hecho ya muchos sacrificios y no quería dar más, que su larga familia era primero que la patria, razón por qué a ella no podía quitarle sus recursos. Mi contesta fue despreciativa a aquel hombre y amonestarlo en todo en todo lo que creí oportuno, declarándolo traidor a la patria puesto que no pensaba en ella. No ocurrió mas nada particular.

Día 25

En este día tratamos al C. Secundino Bravo sobre la Junta de Nueva York (11) tachándola aquel de indiferente a la Agencia de su cargo, ofreciendo que no seguiría al frente de ella por serle muy dificultoso; yo le traté de persuadir para que siguiera desempeñando su puesto, pero nada conseguí.

Día 26

Nada de nuevo.

Día 27 y 28

Sin novedad alguna

Día 29

No ocurrió nada de particular

Día 30 y 31

Se trato en casa de Serafín Pacheco de política pero nada que mereciera la pena. Se trato de la traición de Juan Clemente Zenea (12) y de los malos escritos de Pepe Armas (13) haciéndole tanto mal a la revolución, puestos que todos aquellos son personalismo que solo dan el resultado de que haya retraimiento de parte de los buenos patriotas. Del C. José del Castillo se hablo atrozmente. (14)

Abril 1 al 4

Nada ocurrió fuera de algunos preparativos para salir para Nueva York dejando algunos hombres en esta lista para ir a Cuba en la expedición. Aquí queda el C. Jesús de Feria que vino en mi compañía de Cuba, hasta tanto se le de aviso para donde debe dirigirse.

Día 5

Llegó el vapor americano y en el salí para Nueva York, en todo el viaje conocí a muchos de los pasajeros y se trato de la causa de Cuba algo simpatizando todos con ella. El Sr Ambrosio Valiente Ministro Plenipotenciario de la Republica de Cuba en Lima (15) que fue mi compañero y que sale para el lugar que le corresponde, me manifestó gran descontento en el desempeño de su puesto a consecuencia que le tratan muy mal por la Junta General de Nueva York y varias injusticias creyendo que no era Aldama el que debía estar al frente de aquella. Yo he calificado esto de una parte de ambición quizás me equivoque.

“Vapor” y abril 8 en el mar.

Me dijo también que el Presidente C. Carlos Manuel de Céspedes le había mirado con indiferencia, puesto que le había hecho varias cartas confidenciales y que solo una le contestó siendo esta por conducto del C. Secretario de Relaciones Exteriores, C. Ramón Céspedes (16), y que por lo tanto estaba resuelto a servir a Cuba pero sin sacrificio de sus intereses que ya tenia hecho muchos. Me dijo que Cisneros (17) no debía ocuparse más de expediciones, vistos que todas se perdían. (18) De ese modo llegamos el día 11 a Nueva York.

(Fin del fragmento del diario que reproducimos).

Al llegar a Nueva York este patriota encontraría numerosas dificultades desde incomprensiones, las rivalidades entre los emigrados revolucionarios hasta lo escaso de los fondos de que disponía la emigración. Grave de Peralta y sus colaboradores acabarían imponiéndose a estos escollos para organizar la expedición del buque Fanny la que en junio de 1872 llegaría a las costas cubanas. Pero esa es otra historia que narraremos posteriormente.



NOTAS



1-- Boca de Caballo está situada en la costa sur de Oriente.

2—Jamaica, en esa época, era colonia del Reino Unido por lo que sus ciudadanos eran considerados como súbditos británicos.

3— Capital de Jamaica

4—Según el relato de José M. Izaguirre, un mambí que acompañó a Grave de Peralta los caballos se los entregó el jefe de la policía de la localidad por donde desembarcaron.

5— Esta espontaneidad de los emigrados cubanos es frecuente y fue una buena fuente de información para los agentes españoles. El trágico fin de la última expedición del buque Virginius fue producto en buena medida de una situación similar.

6— Se refiere a Francisco Bravo, conocido por Secundino Bravo, era agente general de Cuba en Jamaica. A la llegada de Francisco Vicente Aguilera y Ramón Céspedes a Jamaica los acompañó como secretario a New York. Posteriormente Aguilera lo asignó como representante diplomático en la República del Perú.

7— Entre los mambises había un prejuicio hacia muchos de los emigrados a los que se le consideraba que en lugar de combatir en los campos de la isla preferían estar en el exterior. Es interesante este criterio expresado por Julio a los cinco días de llegar a Jamaica. Es muy posible que expresara sus prejuicios traídos de los campos cubanos.

8— Julio expresa en este criterio una constante de los hombres del 68, escuchar la decisión de la mayoría para tomar cualquier decisión.

9— Manuel de Quesada Loynaz, nació en Camagüey, Cuba, el 29 de marzo de 1833 y murió en San José de Costa Rica, en 1884. Llegó a ser mayor general y general en jefe del ejército libertador cubano. Destituido fue enviado por Carlos Manuel de Céspedes al extranjero, como agente especial para promover el envío de expediciones a Cuba. Se creó una profunda división entre el y Miguel Aldama. Estas divisiones afectaron profundamente a la emigración.

10--Desde Jamaica se enviaban, con cierta frecuencia, botes y goletas con pequeños cargamentos de municiones y otras vituallas para los insurrectos. El trafico era tan regular que en la costa sur de Oriente operaba de forma permanente una fuerza bajo el mando del brigadier Jesús Pérez que tenía la misión de recibir estas expediciones y en general las llegadas por esa comarca.

11-- La Junta de New York estaba dirigida por Miguel de Aldama.

12— Juan Clemente Zenea destacado poeta cubano. Vivía en el exilio. Se trasladó a Cuba Libre con un salvoconducto del gobierno español. Al retornar al extranjero fue hecho prisionero y ejecutado. Los insurrectos que desconocían los vínculos del poeta con España al enterarse de esto lo consideraron un traidor. Figura polémica y contradictoria por su actuación en la guerra. Quizás fueron los españoles los mejores que los juzgaron. Lo consideraron independientemente de sus veleidades como un mambí y lo trataron como tal.

13-- José de Armas y Céspedes critico del trabajo realizado por Miguel Aldama y sus seguidores

14-- En medio de la pasión de facciones los emigrados expresaban todo tipo de criterios sobre quienes compartían el exilo. Es difícil con las fuentes existentes determinar la veracidad de tales valoraciones. A José Castillo en estos momentos podemos considerarlo como Quesadistas. Grave de Peralta se estaba moviendo en un grupo cercano a Aldama

15— La República de Cuba nombro representante diplomáticos en varios países. Estos debían de promover el reconocimiento de la Republica Cubana. Ambrosio Valiente ocupó ese cargo hasta finales de 1871 en Perú que renunció y regresó a New York. Haciendo un análisis un poco esquemático de él podíamos considerarlo como Quesadista en esos momentos. Aunque es difícil enmarcar las personas pero intentamos ofrecerle al lector el grupo que le era más cercano a algunos de estos individuos relacionados con Julio.

16—Licenciado Ramón Céspedes Borrero. Persona de edad avanzada que se unió a la revolución desde sus inicios. Desempeñó cargos en la estructura civil. De ellos el más importante fue el de Secretario de Relaciones Exteriores. En 1871 Carlos Manuel de Céspedes lo designó como representante de la República en el exterior. Desempeñó esa función hasta 1872.

17— Francisco Javier Cisneros. Nació en Santiago de Cuba, el 28 de diciembre de 1836. Ingeniero participó en la organización y conducción a Cuba de varias expediciones en la guerra de 1868. Murió el 7 de julio de 1898. en los Estados Unidos. Publicó un folleto titulado Cinco Expediciones tratando de justificar algunos de sus fracasos. Podemos considerarlo como Aldamista. .

18— Las dudas surgidas respectos a los líderes revolucionarios que fracasaban en sus intentos de llevar expediciones a los mambises era una constante en los criterios de la emigración. Viendo el asunto con la distancia emotiva que crea el tiempo las causas del fracaso de las expediciones eran muchas. En ellas se encontraban desde la falta de experiencia de los encargados de conducirlas, la hostilidad del gobierno de los Estados Unidos, la acción de los agentes españoles y la eficacia desarrollada por la marina de guerra y el ejercito hispano y sus cuerpos auxiliares en especial las contraguerrillas. En no pocas ocasiones los encargados de dirigir estas expediciones que fracasaron por su inexperiencia acabaron pagando con sus vidas sus errores. Los criterios emitidos por los emigrados desbordantes de pasiones deben de someterse a una cuidadosa crítica.

TERRITORIO DONDE OPERARON LAS GUERRILLAS DEL CUARTO FRENTE SIMON BOLIVAR

José Abreu Cardet

jabreu040751 argentina.com

El territorio donde operaron las fuerzas del Cuarto Frente esta enmarcado en parte del centro y el norte de la antigua provincia de Oriente

Para situarnos en el espacio el referido frente utilizaremos la División Política Administrativa que prevalecía en el momento en que se desarrollaron los acontecimientos. Este Frente operó en todo el territorio de los municipios de Victoria de las Tunas, Puerto Padre, Gibara y gran parte de Holguín y Bayamo. También sus fuerzas llegaron a incursionar de una forma más o menos estable en los límites entre Camagüey y Victoria de las Tunas y tenia vínculos con Manzanillo.

Es difícil determinar con exactitud el área que abarcaba el frente. Si bien en los antiguos municipios de Gibara, Puerto Padre y Victoria de las Tunas estaba muy bien definida, pues ocupaban todo ese territorio. En Holguín los límites son más imprecisos pues en él operaron tropas del Segundo Frente principalmente en el barrio de San Germán. En Bayamo operaron también fuerzas del Primer y Tercer Frente. EXTENSION TERRITORIAL DE LOS MUNICIPIOS DONDE OPERARON LAS FUERZAS DEL CUARTO FRENTE.

MUNICIPIO EXTENSION POBLACION

BAYAMO 3656 KM CUADRADOS 143 483

GIBARA 922 KM CUADRADOS 39 947

HOLGUIN 2874 KM CUADRADOS 226 779

PUERTO PADRE 1321 KM CUADRADOS 89 551

TUNAS 4044 KM CUADRADOS ___



La riqueza de este territorio se basaba fundamentalmente en la agricultura, la ganadería y la industria de transformación de productos de esa actividad. Se destaca en especial la industria azucarera con la presencia varios centrales, dos de ellos - El Chaparra y el Delicias- se encontraban entre los mayores de Cuba. La ganadería era otro renglón importante. Se calcula en unas 537 874 cabezas de ganado la riqueza del territorio. A los que se unía la producción de arroz y una gran variedad de cultivos como tabaco, granos, en especial frijoles, viandas, hortalizas, maíz, papa y otras diversas producciones que servían de subsistencia a sus productores o se integraban al mercado local o nacional.

Es difícil determinar con exactitud el territorio donde opera una guerrilla por su movilidad y lo relativo de los límites en una contienda de este tipo Tan solo para dar un ejemplo de las dificultades que encara el investigador en este tipo de estudio podíamos citar el territorio del actual municipio Urbano Noris de la provincia de Holguín donde actuaron las tropas del pelotón 2 de la columna 14 del Cuarto Frente Simón Bolívar. Incluso estas fuerzas llegaron a atacar el cuartel baitistiano de San German. Sin embargo ese municipio fue liberado por las tropas del Segundo Frente Oriental Frank País. Por lo que esta enmarcado en la zona de operación de ambos frentes. Los estudios futuros de cada una de las guerrillas que integraron el Cuarto Frente Simón Bolívar nos puede dar más información sobre un tema tan complejo pero necesario.

NOTAS

1- Información tomada de Antonio Núñez Jiménez. Geografía de Cuba Editorial La Habana 1960. y de Colectivo de Autores Cuba Contemporánea: Oriente. Centro Editorial Panamericano.



Te ñamabas: La visión integrista sobre los mambises negros.








José Abreu Cardet

Si la revolución abolicionista de Haití fue un ejemplo fulgurante para las grandes masas de esclavos, que sufrirían esa condición inhumana en el sur de los Estados Unidos, Brasil o Cuba, fue también un ejemplo muy desagradable para los propietarios de esclavos y en general la población blanca. La condición de tener la piel negra situaba a cualquier vecino de la tierra ante la posibilidad de terminar en un barracón de esclavos. La blancura de la piel era símbolo de complicidad en el infame tráfico de seres humanos y todos lo que padecían de ese color merecían un justo castigo a los ojos de los de otra piel. Por lo menos esto era imaginado por los blancos vecinos de las plantaciones esclavistas. Las narraciones sobre los excesos de los esclavos sublevados en Haití se gravaron muy fuertes en la población blanca cubana. Fue sobredimensionada. La imaginación se encargó de reconstruir venganzas terribles de la masa de esclavos contra los blancos.

Alejo Carpentier en su novela “El Siglo de las Luces” reflejó esa memoria del espanto guardada por los propietarios de esclavos. El escritor se encargó de recrear la llegada a Santiago de Cuba de los colonos franceses que huían de la revolución haitiana.



La ciudad estaba llena de colonos refugiados. Se hablaba de terribles matanzas de blancos, de incendios y crueldades, de horrorosas violaciones. Los esclavos se habían encarnizados con las hijas de familias, sometiéndolas a las peores sevicias. El país estaba entregado al exterminio, el pillaje y la lubricidad…



El pánico tenía una base muy real. Lo narrado por el novelista era producto de un recuerdo colectivo que se guardó en la memoria de la clase esclavista. Existían motivos demográficos que sustentaban ese pánico. En 1867 Cuba tenía una población de 1426 475 habitantes, de ellos 344 618 eran esclavos y 248 703 personas consideradas como de color libres.

Durante siglos habían sido sometidos a todo tipo de humillaciones. Las esclavas habían sido violadas, obligadas a mantener relaciones sexuales con sus amos y capataces de las fincas. Las familias africanas fueron dispersadas y vendidas. Los negros y mulatos libres eran considerados como gente de segunda categoría. La humillación se había acumulado por siglos.

Los propietarios de esclavos lo sabían, incluso, los que no tenían esclavos se sentían comprometidos con la situación. La mayoría de ellos se habían beneficiado de una u otra forma con la esclavitud. El estallido de una revolución abolicionista los pondría en el mismo bando de los hacendados y traficantes por su condición de blancos.

Con el inicio de la guerra de 1868 la amenaza de una sublevación de esclavos comenzó a tocar, más que en las puertas de las residencias de los hacendados esclavistas y comerciantes españoles, a su conciencia e imaginación. Muy pronto se hizo comentario generalizado que los mambises incorporaban a sus fuerzas a los esclavos. Además del espíritu abolicionista de muchos revolucionarios el ejército libertador recurrió al reclutamiento de los esclavos para incrementar el número de combatientes. Así la fuerza de Donato Mármol estaba integrada: “... en su mayor parte de los negros de las fincas de la localidad... “ En criterio de Ignacio Mora “La mayor parte de nuestros soldados son negros que fueron esclavos”. .

Pese a las declaraciones del gobierno constituido en Bayamo por Céspedes de mantener el respeto hacia la propiedad de los esclavos estos fueron incorporados a las fuerzas libertadoras. Otros que vivían en zonas cercanas a los territorios sublevados se unían a los mambises por iniciativa propia.

Se formó un verdadero odio visceral contra la insurrección. No solo entre los emigrados españoles, sino entre los colonos descendientes de franceses que residían en el sur de Oriente y en no pocos nacidos en la isla propietarios de esclavos. En el caso de estos colonos de origen francés debían de recordar con mucha nitidez los excesos de los esclavos de Saint Domíngue contra sus abuelos. Fue recreada, en el bando integrista, la supuesta crueldad de los líderes militares cubanos negros. James O Kelly recogió ese criterio en su estancia en un poblado, Tí Arriba, controlado por los hispanos mientras trataba de llegar a la tierra del mambí. Según el comentario generalizado entre los vecinos de Ti Arriba, en los bosques inmediatos operaba el líder insurrecto Guillermo Moncada “… exesclavo, y hombre de gigantesca estatura y terrible aspecto…” Tenía reputación de ser implacable pues “…todos los hombres blancos que caían en sus manos eran fusilados de la manera mas sumaria.”

El teniente del ejército español Antonio del Rosal nos dejó en un testimonio sobre la guerra una aterradora descripción de un mambí negro:



“Un negro, casi desnudo, venía a la cabeza, los demás lo seguían a corta distancia. Llevaba el primero su machete en la mano izquierda cogido por la mitad de la hoja, mientras que sujetaba el rifle con la derecha, en disposición de hacer fuego.

Se formaron verdaderas leyendas sobre la supuesta crueldad de destacadas figuras negras de la guerra de 1868. Se decía de Quintín Banderas que al hacer prisionero a un español le preguntaba ¿Cómo te llamas? Al responderle este le decía:

-Te ñamabas y lo mataba de inmediato de un machetazo. La leyenda caló con tanta fuerza en la memoria colectiva que llegó al siglo XX. Es de pensar como se comentaría de bodega en bodega esas historias truculentas. Realmente algunos jefes militares insurrectos cometieron excesos pero entre ellos se encontraban tanto blancos como negros. La guerra fue cruel. Uno de nuestros patriotas hacia referencia a esa realidad cuando se refería a “los horrores de aquella guerra homicida”. Ocultar estas circunstancias es edulcorar y falsear la historia. Sin embargo, la memoria racista guardó en esencia estas supuestas acciones de los negros y mulatos y olvidó los excesos de los mambises blancos. Incluso cuando el integrismo desapareció al crearse la república en 1902 continuó vigente la leyenda de la crueldad de algunos jefes militares negros. Los integristas habían dejado una nefasta huella en el imaginario heroico cubano. En una forma más o menos sutil esto pesaría en la definición de una memoria histórica oficial. El racismo, herencia de la esclavitud, tendría vigencia en la República. Pese a los relevantes meritos de Antonio Maceo



Incluso ni siquiera se determinó que en cada escuela se situara su busto junto al de José Martí para de esa forma los niños y jóvenes crecieran ante la imagen de un blanco y un negro homenajeados como hombres símbolos. Una forma elemental de ganarle espacio al racismo en las nuevas generaciones de cubanos.

Un ejemplo elocuente de esto es que los cubanos tuvieron la oportunidad de incluir como héroes nacionales a un blanco natural de la capital y a un negro del oriente. Ambos reunían méritos para ser considerados como hombres símbolos de la lucha por la independencia. Pero a Antonio Maceo no se le consideró como héroe o apóstol nacional de la independencia.



SI SOSA PASA QUÉ PASA (1)





José Abreu Cardet

jabreu040751@argentina.com



A finales de noviembre de 1958 las fuerzas del Cuarto Frente Simón Bolívar, del Ejercito Rebelde, habían ocupado gran parte del territorio de los municipios Holguín, Puerto Padre, Gibara, Bayamo y Victoria de las Tunas. (2) El enemigo se había concentrado en las poblaciones. El 23 de noviembre de 1958 el ejército de Batista obtiene su primer triunfo. Un destacamento de las fuerzas del pelotón 3, de la columna 14, del Cuarto Frente “Simón Bolívar” es sorprendido en las inmediaciones de la carretera central, en el tramo que une a Holguín con el poblado de Buenaventura. Las fuerzas rebeldes son derrotadas. Once combatientes caen. El combate debió de ser estimulante para el ejército de Batista luego de ver como el territorio de la jurisdicción del regimiento se llenaba de columnas que emboscaban y destrozaban a sus patrullas. Esta pequeña victoria les abrió las esperanzas.

No tardaron en organizar una columna integrada por un blindado, carros blindados ligeros de exploración y unos doscientos hombres. La fuerza fue situada bajo el mando del capitán Jesús Sosa Blanco (3). No hemos podido encontrar testimonio oral ni documental que nos ponga en claro el límite de las esperanzas de este movimiento. Es muy difícil que el día que esta fuerza inició la marcha, el 28 de noviembre, la dirección del regimiento de Holguín se hubiera planteado entre los objetivos de esta el tratar de desalojar a los rebeldes de su zona de operaciones. Para esto hubieran necesitado muchos mas militares para ir ocupando los poblados y otros lugares significativos. Tal parece que el objetivo de esta operación no pasaba mucho más allá de lo que fue: una simple incursión de represalia. De todas formas fue la mayor operación ofensiva organizada por las fuerzas de la dictadura contra el Cuarto Frente. Quizás, en el ámbito nacional, la última ofensiva preparada por el ejército batistiano en su lucha contra los revolucionarios. Esta operación se desarrolló fundamentalmente en el territorio de los antiguos municipios de Holguín, Gibara y Puerto Padre. En la actual división político administrativa establecida en 1976 comprende los municipios de Holguín y Gibara, de la provincia Holguín y los municipios de Puerto Padre y Jesús Menéndez, de la provincia Tunas.

Sosa Blanco era un personaje bastante singular, oficial de academia de indiscutible valor personal, experiencia militar e inteligencia flexible que le permitía hasta donde era posible en un ejercito regular, adaptarse muy rápidamente a las nuevas condiciones que le impusiera cualquier variación en la campaña. Existía la leyenda de que avanzaba junto a su soldado expuesto al fuego enemigo lo que le había ganado una admiración entre estos. Aunque sentía un absoluto desprecio por la vida de quienes apoyaban a los revolucionarios.

En la mañana del 28 de noviembre la columna se pone en movimiento desde el regimiento. Luego de un recorrido que llegó hasta un punto conocido por Purnio entró a las cuatro de la tarde en el poblado de San Andrés. Situado a unos 20 kilómetros de Holguín. En aquellos momentos era territorio rebelde. Desde allí tenía la ventaja de que podía tanto marchar hacia la zona de Velasco como hacia Puerto Padre. Para un lector poco relacionado con la geografía de la comarca lo más importante es que tenía varias direcciones hacia donde dirigirse.

Este territorio estaba en la demarcación del Pelotón 3, de la Columna 14, del Cuarto Frente Simón Bolívar. Por suerte allí se encontraba la Columna 32. Esta unidad estaba subordinada directamente al comandante Delio Gómez Ochoa, jefe del Cuarto Frente. El día anterior había tomado parte en una frustrada emboscada organizada entre Delicia y Chaparra.

Apenas el mando rebelde tuvo conocimientos de la incursión enemiga se tomaron todas las medidas necesarias para detenerla. El asunto era complicado. Los jefes rebeldes se sintieron de pronto como niños ante unas adivinanzas ¿Por donde avanzaría la tropa batistiano? Se puso en evidencia una de las grandes desventajas del llano: las numerosas y fáciles vías de comunicaciones. La fuerza enemiga tenía ante sí varios caminos a elegir. Incluso podía en última instancia avanzar por las sabanas, que rodeaban el poblado de San Andrés. Se decidió repartir las fuerzas rebeldes en los diferentes caminos que podía escoger el enemigo.

Los guerrilleros fueron dislocados en cuatro lugares por donde podía pasar el enemigo. Pero se pensó que lo más probable era el camino de Los Alfonsos que llevaba al central Chaparra. Allí se decidió situar el grueso de las fuerzas rebeldes. Tropas de la Columna 32 y del Pelotón 3, de la Columna 14. En un sitio de ese camino conocido como La Entrada se sitúo una emboscada. Era un lugar de pocas elevaciones y muchas sabanas de escasa vegetación. No era territorio adecuado para darle una sorpresa al enemigo

¿Había tiempo de escoger otro lugar? ¿Existía realmente otro lugar con mejores condiciones donde se pudieran concentrar las fuerzas revolucionarias? Este tipo de interrogante es muy común en los estudios de los combates. Hechas desde un plano muy teórico y con el dominio de lo ya ocurrido. La decisión de escoger ese lugar se realizó con la presión de un enemigo muy superior en número y armas, la posibilidad de un ataque de la aviación y la tensión creada por dos fracasos muy recientes: la masacre de Matatoros y el combate de Chaparra.

Los rebeldes contaban con una ventaja: una mina capaz de poner fuera de combate al blindado. Sobre la el resultado de esta arma Fidel expresaba "El efecto psicológico de las minas es terrible y siembra el pánico en el enemigo". (4)

Con ese espíritu fue colocada la mina en el camino. Se explotaría por medio de electricidad. Fue cuidadosamente enterrada y se ocultó el cable que iría desde el camino hasta un sitio donde se habían situado los improvisados artilleros.

Las fuerzas guerrilleras se ocultaron en los lugares que le ofrecían alguna ventaja. En la mañana del 29 de noviembre los batistiano se ponen en marcha por la ruta prevista por los rebeldes, el camino de Los Alfonsos. Los colaboradores de la guerrilla en San Andrés le envían un aviso a los guerrilleros de la salida del convoy. Pocos momentos después las avanzadas ven como la fuerza enemiga de desplaza por el polvoriento camino vecinal. Primero ven a los soldados. Con sus cascos y sus uniformes verdeolivo empuñando las armas ligeras. La imagen se hace mas clara. Pueden distinguir primero dos filas de soldados, una a cada lado del camino que avanzan cuidadosamente en misión de exploración. Luego el blindado y a continuación el resto de la tropa a pie, al final los transportes. El jefe enemigo sabía lo mortífero que resultaba el fuego rebelde contra los camiones cargados de soldados. Por eso había preferido desmontar a sus hombres y desplegarlo.

La escuadra de Omar Ixert Mojena, uno de los más jóvenes oficiales del Pelotón 3, de la Columna 14, era la que debía de hacer estallar la mina. Omar Ixert Mojena vio como uno de los soldados descubría la mina e inutilizaba rápidamente el cable. Omar veterano combatiente de la Sierra Maestra comprendió que ya se había perdido el factor sorpresa y abrió fuego sobre el militar enemigo: se iniciaba el combate.

La acción se desarrolló durante toda la mañana y parte de la tarde. Sosa Blanco y sus hombres tenían un elemento de absoluta superioridad sobre los revolucionarios: el blindado. Este en ocasiones avanzó sobre la guerrilla rebelde creando momentos muy difíciles. Estos últimos no contaban con armas antitanques. El volumen de fuego desarrollado por los revolucionarios impidió que la infantería pasara a la ofensiva apoyada por el carro blindado.

El número de bajas de ambos lados dejó en evidencia la intensidad del combate. El ejército tuvo 10 muertos y varios heridos, dos de ellos murieron esa noche. Los rebeldes tuvieron tres muertos y siete heridos. Sosa Blanco optó por retirarse hacia San Andrés. No había esperado encontrar tan encarnizada resistencia en un combate a campo abierto. La retirada llegaba a tiempo pues los rebeldes habían agotado una parte importante del parque.

El poblado de San Andrés devino en improvisado campamento de la soldadesca con casas de campaña en el parque público. Trincheras y sacos de tierra cerrando calles y entradas del pueblo. El oficial batistiano se vengó de la derrota. Hizo asesinar a tres individuos detenidos por supuesta simpatía con el enemigo. Sus tropas habían capturado los cadáveres de dos de los rebeldes caídos en combate. Sitúo los cuerpos de estos y de los civiles ultimados en el parque. Sosa Blanco se había dado cuenta que encontraría una encarnizada resistencia que le haría imposible desalojar al enemigo del territorio. Decidió crear entre los vecinos de la región un estado de terror que los obligara a cesar en su ayuda a los revolucionarios.

Sosa Blanco comprendiendo la capacidad combativa del enemigo había solicitado por radio refuerzo al regimiento. Desde allí se solicitó al Estado Mayor del Ejército el envío a Holguín de fuerzas para poder cumplimentar ese objetivo. La respuesta no se hizo esperar. Ese mismo día 29 aterrizaba en la pista militar del regimiento de Holguín un transporte militar con una compañía, la número 54 dislocada en la fortaleza de La Cabaña, en La Habana, se le envió de inmediato rumbo a San Andrés a donde llegaron esa noche.

Los rebeldes se encontraban en la misma incertidumbre que a la llegada de Sosa a San Andrés. El enemigo, esta vez reforzado tenía ante sí diferentes caminos y terraplenes por donde avanzar hacia Chaparra o Delicias o retroceder hacia Holguín. A esto se sumaba una gran desventaja: los revolucionarios habían gastado una cantidad considerable de parque que no podían recuperar pues como expresaba Eddy Suñol en su informe a Fidel:

…no se le pudo ocupar nada pues el terreno era completamente llano y limpio y traían un tanque que se le tiraba por arriba a la gente.... (5)

Sosa Blanco se encontraba ante una incertidumbre similar a la de los rebeldes. Desconocía en que camino aquellos habían situado el grueso de sus fuerzas. No sospechaba que el enemigo había agotado una parte considerable de su parque. Existía la posibilidad de que los revolucionarios hubieran recibido refuerzo.

El 1 de diciembre de nuevo la fuerza enemiga se pone en marcha. Han decidido continuar hacia Delicias atravesando por el camino de un lugar llamado El Martillo. En esta ocasión para evitar una nueva emboscada disparan contra todo lugar que se le hacia sospechoso de ocultar fuerzas enemigas. Víctima de este fuego indiscriminado muere un niño alcanzado por un disparo del blindado. El poblado El Martillo abandonado por sus vecinos es sometido a un indiscriminado saqueo. En el camino se incendian numerosas casas.

Este sentido de someter el país al vandalismo de sus tropas creando una situación de alienación entre los soldado y los civiles era una forma, quizás inconsciente, que incrementaba la moral combativa de estos hombres. Además la mayoría de los soldados no eran de esta zona. Esto los hacia sentirse absolutamente separados de la realidad que los rodeaba a la que consideraban hostil. Además creaba un hilo conductor y de compromiso de la tropa con los crímenes y vejámenes con que Sosa Blanco sometía a la población civil. El día 2 la fuerza batistiana llegó a un poblado llamado El Triángulo, cerca de Delicias. Sosa Blanco asesinó a un demente que se encontró en ese lugar. Ese mismo día entró en el poblado de Delicias donde permanece hasta el 11 de diciembre que avanzan hacia Velasco. Este hecho es significativo, las fuerzas del Pelotón 3, de la Columna 14, habían establecido su base de operaciones en la Sierra de Gibara muy cerca de Velasco y Bocas lugares por donde debía de atravesar Sosa Blanco.

La columna de Sosa Blanco llega a Velasco sin encontrar resistencia. Una vez en esta población surge de nuevo la incertidumbre de los muchos caminos. Para el mando rebelde se crea una interrogante muy amarga. ¿Hacia donde partiría el enemigo? Tenía ante sí varias posibilidades. Podía avanzar sobre la Sierra de Gibara y atacar las bases del Pelotón 3 -hospital, jefatura, prisión, abastecimiento, etc - continuar hacia Bocas y Candelaria, poblados cercanos a Velasco. Avanzar hacia Holguín por el camino que atravesaba la presa de Holguín e incluso incursionar en El Pital un campamento de un grupo de escopeteros.

De nuevo fue necesario realizar un despliegue de fuerzas, ahora muy escasas de parque, por este amplio escenario geográfico. Muy temprano, en la mañana del 15 de diciembre, se despejaba la incógnita. La fuerza se ponía en movimiento rumbo a Bocas por un camino que salía a la carretera de Holguín a Gibara. De todas formas cabría la posibilidad que la columna enemiga se desviara a la izquierda y penetrara en la Sierra de Gibara. Esto obligó a mantener una parte de la fuerza en ese lugar.

En su marcha los batistianos tan solo se encontraron dos destacamentos rebeldes que se les enfrentaron. Uno dirigido por el teniente Omar Ixert Mojena, del pelotón 3 de la columna 14, que los tiroteo cerca de Boca. Al pasar el río Cacoyuguín caen en una emboscada tendida por Lizardo Proenza otros de los oficiales del Pelotón 3, de la Columna 14, donde pierden un soldado. Pero con el apoyo de la aviación lograron vencer la resistencia rebelde y continúan hasta la carretera de Gibara - Holguín. Luego avanzan hacia el primer poblado a donde logran llegar sin inconvenientes. Las tropas del Pelotón 3, de la Columna 14, se desplegaron en la carretera de Gibara a Holguín en espera del retorno del enemigo. Se mantuvieron en esa situación hasta el 23 de diciembre en que por orden del jefe del frente partieron a tomar parte en el ataque a Puerto Padre.

Las fuerzas enemigas incendiaron todas las casas que se encontraron desocupadas a su paso luego de saquearlas. Casi cien bohíos de humildes campesinos fueron destruidos en el camino de Bocas a Candelaria. Asesinaron a un colaborador de la guerrilla y propietario de un comercio. Pero el crimen realmente incalificable fue el que cometieron con un joven retrasado mental. Este fue detenido en el camino frente a su casa. Lo amarraron dentro de un bohío y lo incendiaron. El infeliz joven se quemó vivo. Este hecho es una clara evidencia de que uno de los objetivos muy bien calculado por los batistianos era sembrar el terror para que los vecinos se negaran a apoyar a los rebeldes.

Una niña al día siguiente descubrió el cadáver, incinerado, amarrado con alambres a un horcón chamuscado, expresando en su destrozado rostro todo el terror del postrer instante de su vida. Desde aquella mañana triste la niña sería otra persona, como si la escena se repitiera de nuevo ante sus ojos. Tal parece que todo para ella se detuvo en aquel momento en que penetró entre las cenizas del destruido bohío. Su suerte quizás había sido peor que las personas ametralladas por el esbirro. Ella había dejado de vivir desde aquel instante. Era la última víctima del temido militar.

Para un lector fuera de la comarca donde ocurrieron estos hechos los muchos nombres que hemos anotado nada le dice. Este es uno de los grandes inconvenientes de la historiografía sobre acontecimientos ocurridos en apartados rincones del país. Podríamos preguntarnos si es realmente importante determinar con exactitud donde se encuentran San Andrés, Chaparra o Velasco y describir en detalles lo ocurrido allí durante el recorrido de esta fuerza batistiana, eso es realmente asunto menor. Hay otros aspectos mucho más trascendentales sobre esta operación militar. Pese al gran despliegue de fuerzas de la dictadura esta no paso mas allá de ser una operación punitiva en una zona controlada por el enemigo. Sosa Blanco actúo con una sistemática crueldad. En ello había seguramente rasgos de su personalidad, indudablemente bastante torcida, pero respondía más que a un plan a una psicología común de los represores. En los momentos en que se producen estos hechos las fuerzas de la dictadura cada vez eran una minoría entre la población de la zona y en general del país. Dada la misma digamos "psicología" del régimen la única forma que tenía de mantenerse era recurrir a la represión. Intentar sumir a la población en un estado de terror que la paralizara.

La misma forma de asesinar a uno de los prisioneros, incinerado dentro de un bohío, nos da una idea del plan de establecer de una forma muy aparatosa el terror entre la población. Podían haberlos ultimados a tiros pero el efecto provocado por la incineración era mucho mas fuerte y se guardaba con mas persistencia en la memoria popular. La inquisición fue mucho más horrible por la forma en que ejecutaban a sus víctimas.

En el orden militar la incursión de Sosa Blanco representó un serio inconveniente para las fuerzas del Cuarto Frente. Es cierto que la columna enemiga ha estado sometida a una constante presión del ejército rebelde. No han logrado recuperar de forma definitiva ninguno de los poblados por donde han pasado. Al abandonar San Andrés o Velasco estos quedaron de nuevo en poder de los revolucionarios. Como es usual en estos casos la represión fue contraproducente pues aglutinó en torno a los revolucionarios a las víctimas de los desmanes del régimen.

Pero el efecto de la incursión radicó en otro aspecto. La permanencia de la columna enemiga en territorio controlado por los revolucionarios o su estancia en Delicias desde donde podía emprender una rápida incursión hacia cualquier dirección obligó al mando revolucionario a concentrar contra ella parte de sus fuerzas. Desde el día 28 de noviembre hasta el 23 diciembre las tropas del Pelotón 3 de la Columna 14 y durante un tiempo considerable la Columna 32 se vieron obligadas a concentrar sus operaciones contra esta tropa enemiga. De esa forma la hábil maniobra batistiana anuló como fuerza operativa a una de las mejores unidades de combate del frente durante prácticamente 25 días.

Sosa Blanco y su columna representaban una realidad militar muy objetiva resumida en la cantidad y calidad de las armas, hombres y otros medios de combate. Pero también había devenido en un verdadero mito de terror. Materialización de la bestialidad del régimen. Durante muchos años perduró en la memoria popular una interrogante heredada de aquellos días de terror: “Si Sosa pasa que pasa, me quema la casa”. Quizás eso explica también la verdadera obsesión de los revolucionarios de tratar de vencer a aquella poderosa columna enemiga.



NOTAS



1- Para confeccionar este trabajo utilizamos fundamentalmente el articulo publicado por Andrés Ramírez Feliú en el periódico Ahora, en 1978, titulado Las Ultimas operaciones de la dictadura en le norte de oriente. Así como los informes de Eddy Suñol y Delio Gómez Ochoa sobre aquellos acontecimientos y entrevistas a varios participantes

2- Nos referimos a la división política administrativa vigente en 1958.

3- Jesús Sosa Blanco en el momento de iniciar la operación era capitán. Al terminar esta fue ascendido a comandante.

4- Carta de Fidel Castro a Orlando Lara Batista, de fecha 17 de abril 1958, Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, Ciudad de La Habana

5- Carta de Eddy Suñol a Fidel Castro, de fecha 30 de noviembre de 1958. Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado. Ciudad de La Habana.

domingo, 10 de julio de 2011

SAGUA, HOLGUIN Y GUANTANAMO: UNA PECULIAR HISTORIA DE LA GUERRA DE 1868.




Jose Abreu Cardet

E. mail: jabreu040751@argentina.com



Al iniciarse la guerra de 1868 el actual municipio holguinero de Sagua de Tánamo pertenecía a la jurisdicción de Guantánamo. En Guantánamo se produjo un alzamiento contra el dominio español Las fuerzas colonialistas con el apoyo de los hacendados franceses esclavistas establecidos en esa región lograron dominar la situación. Los insurrectos fueron derrotados. Sin embargo la historia de Sagua de Tánamo fue muy diferente. En este lugar donde no había grandes latifundistas esclavistas la revolución logro triunfar y el territorio quedó en manos de los revolucionarios. Se creo una relación bastante peculiar pues en la época era una zona de escasa población que no podía por si crear las estructuras revolucionarias necesarias para enfrentarse a los españoles. En esa situación los mambises de Sagua decidieron sumarse a la jurisdicción de Holguín donde se había creado una estructura revolucionaría subordinada al gobierno creado por Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo. Julio Grave de Peralta el líder de los revolucionarios holguineros no tardo en designara a León Sule como comandante de armas de ese lugar. Incluso ordeno que junto con los revolucionarios de Mayarí apoyaran la invasión a Guantánamo que preparaba Donato Mármol. Esto no se pudo realizar por el inicio de la ofensiva española conocida como Creciente de Valmaseda.

En marzo de 1869 la división de Holguín fue estructurada en dos brigadas, la oriental y la occidental. La primera estaba formada por el territorio de Sagua de Tánamo y Mayarí. Al frente de ella fue situado el general dominicana Luis Marcano. Posteriormente al incorporarse Guantánamo a la guerra por la invasión de 1871 Sagua quedo subordinada a la división que se formo en ese territorio.

De esa forma terminaba un singular fenómeno pues mientras para los españoles Sagua de Tánamo formaba parte de la jurisdicción de Guantánamo para los mambises era parte de Holguín.

SACERDOTES Y MAMBISES.


Por José Abreu Cardet

jabreu040751@argentina.com



La iglesia católica como institución respaldo al colonialismo español durante las guerras de independencia. Los batallones encargados de la represión eran bendecidos por las autoridades eclesiásticas. Sin embargo en la guerra de 1868, un grupo de sacerdotes se sumaron al ejército libertador. Esto tuvo una gran repercusión en las zonas donde tales acontecimientos ocurrieron. No podemos olvidar que el pueblo cubano no se distingue por una religiosidad militante pero está imbuido de una profunda creencia popular. En ocasiones ambigua que incluye una amplia gama de mitos. Esa religiosidad popular también formó parte del entablado ideológico de los que tomaron el camino de la revolución. El sacerdote católico tenía un doble valor para los cubanos. Era al mismo tiempo un representante del estado español pero con características muy peculiares por su papel de representante de Dios en la tierra. La mayoría de las creencias populares tenía una indiscutible raíz en esa religión o utilizaban el panteón católico para encubrir sus divinidades como los africanos. Aunque la iglesia católica oficialmente mantiene una militancia activa con los intereses de la metrópoli, algunos sacerdotes se unieron a la sublevación o por lo menos no se opusieron a ella. Un ejemplo de esto fue el sacerdote Serrano, de la parroquia del Caney. Existen varios testimonios que se refieren a su actitud sediciosa. Uno de ellos es el de José Téllez, vecino de El Caney en Santiago de Cuba detenido por su participación en la sublevación afirmaba: “... que el cura de El Caney Señor Serrano era el que les seducía habiéndole dicho al declarante que aquello era muy bueno y que debía de tomar las armas con ellos andando siempre junto el citado cura y Almirall habiéndoles dicho una misa y bendecido la bandera”. (1)

El referido Almirall era uno de los líderes de los sublevados en esta comarca. Hay otra referencia al papel sedicioso del sacerdote Serrano. En este caso la ofrece Luís Reyes, campesino del Caney. Detenido por su participación en la insurrección:



Se encontró al cura de dicho pueblo Señor Serrano y le aconsejo se quedara con los insurrectos (...) que aquello era bueno y ellos iban a ganar y como el que declara no tuviera suficiente conocimiento para poder discernir si obraba bien o mal macsime(sic) cuando una persona tan respetable insistía tanto se quedo habiendo permanecido con los insurrectos el tiempo que tiene dicho...” (2)

El mismo detenido, sobre el papel del sacerdote entre los mambises, agregaba que: “Cree tendrá algún mando o influencia entre los insurrectos cuando andaba reclutando jente y seduciendo como efectuo con el que declara...” (3)

El sacerdote de Vicana en la jurisdicción de Manzanillo se sumó a la sublevación. Continuó ejerciendo su papel como sacerdote en las filas de la revolución. Esto quedó en evidencia en la declaración que hizo a las autoridades un vecino que el sacerdote dejó al cuidado de su casa. Dice el mismo que luego de marcharse con las fuerzas insurrectas: “... a los ocho días recibió una carta de dicho señor cura dirigida desde Portillo por medio de uno de los insurrectos en que le pedía los sagrados oleos, un ritual y un libro de los evangelios, una sobrepelliz y una estola encargándole el cuidado de la casa y de la iglesia”. (4)

Es indiscutible que este sacerdote continuaría sus funciones entre los insurrectos. De otra forma no hubiera solicitado todo eso. Otro sacerdote, Braulio Odio Pécora, en este caso de Manatí en la jurisdicción de Tunas, se sumó a la conspiración. Braulio Odio, fue designado como capellán de la División de Holguín. Incluso llegó a bautizar un niño que tenía por padrinos a los generales Máximo Gómez y Julio Grave de Peralta. (5) Jerónimo Emiliano Izaguirre Izaguirre, sacerdote de Barrancas en la jurisdicción de Bayamo, se fue al campo insurrecto. En el templo de ese poblado fue bendecida la bandera cubana. (6)

Pedro Soler, catalán y cura de San Agustín de Aguarás, en la jurisdicción de Holguín, se fue al campo mambí a los pocos días de iniciada la guerra. (7)

Miguel Antonio García Ibarra, sacerdote de Santa Margarita de Cacocum, jurisdicción de Holguín, se unió a la insurrección. (8) En esta comarca se unieron a la conspiración el cura y el capitán pedáneo. En parte esto explica que fue el territorio de la jurisdicción donde se inicio la sublevación. Además estallo con mayor virulencia. Los sacerdotes de Bayamo Diego José Batista y Juán Luís Soleliac se unen a la revolución. (9) Ismael José Bestard Romeu, sacerdote en Manzanillo fue obligado a residir en Santiago de Cuba por sus vínculos con la insurrección. (10) Antonio Hernández, sacerdote de un barrio rural de Jiguaní, fue detenido por su colaboración con la insurrección. (11)

La virgen de la Caridad del Cobre estará presenta en el campo revolucionario. Al respecto el líder insurrecto Ignacio Mora escribió en su diario persona:



El fanatismo del pueblo cubano raya en locura. La fiesta de la Caridad es un delirio para él. Sin tener que comer, pasa dedicados estos días en buscar cera para hacer la fiesta al estilo mambí, esto es, encender muchas velas y suponer que la imagen de la Virgen está presente. En todos los ranchos no se ve fuego para cocinar sino velas encendidas á la Virgen de la Caridad. (12)



Uno de los insurrectos detenidos aclara que se incorpora a las fuerzas revolucionarias en los momentos que regresaba de visitar el santuario del Cobre. Otro de los detenidos justifica su presencia en las cercanías del escenario de un combate: “se encontraba allí a consecuencia de que todos los años va en Romería al Cobre....” (13)

Si la virgen sirve en ocasiones para justificar circunstancias sospechosas, en otras alcanza relieve insurrecto. Uno de los mambises detenidos portaba una imagen de la virgen del cobre manchada de pólvora. Todo un símbolo. Mientras una carta de un mambí a su amada expresaba: “No dejes de rezar, reza por la causa tuya y de la patria”. (14)

Una copla se cantaba en los campamentos mambises que resumía el papel insurrecto de la virgen.



Virgen de la Caridad,

patrona de los cubanos

con el machete en la mano

pedimos la libertad. (15)



El papel subversivo de la Virgen del Cobre llegó a tomar tales dimensiones que trataron de anular su influencia exaltando la devoción a otras vírgenes que en la imaginación peninsular debían de estar más cerca del integrismo que del independentismo. De esa forma se trajo por Santiago de Cuba una imagen de la virgen valenciana de Los Desamparados. Su llegada fue acompañada de un recibimiento oficial con desfile de voluntarios, presencia de las autoridades y un Te Deum y otros actos oficiales. (16)

En octubre de 1868 la virgen y su hijo formaron filas en la insurrección. No fue esta una política trazada por la dirección revolucionaria para ganarse a los creyentes y a la iglesia. No podía ser de otra forma en un país que se consideraba católico y en que la mayoría de los vecinos de parte del oriente y el centro se unieron a la revolución. La virgencita del cobre continuó acompañando a esta gente a los bosques y campos de combate.

NOTAS

1- - Archivo Nacional de Cuba, Fondo Comisión Militar, Legajo 129, Número 27

2- – Archivo Nacional de Cuba, Fondo Comisión Militar, Legajo 129, Número 27

3-- Archivo Nacional de Cuba, Fondo Comisión Militar, Legajo 129, Número 27

4-– Archivo Nacional de Cuba, Fondo Comisión Militar, Legajo 127, Número 13

5- Manuel P. Maza Miquel. El Clero cubano y la independencia. Las Investigaciones del Francisco González del Valle. Centro de Estudios Sociales Padre Juan Montalvo, Centro Pedro Francisco Bonó de la compañía de Jesús en las Antillas. Santo Domingo, República Dominicana, 1993, p. 120.

6 – Manuel P. Maza Miquel. El Clero cubano y la independencia. Las Investigaciones del Francisco González del Valle. Centro de Estudios Sociales Padre Juan Montalvo Centro Pedro Francisco Bonó de la compañía de Jesús en las Antillas. Santo Domingo, República Dominicana, 1993, p. 122

7– Manuel P. Maza Miquel. El Clero cubano y la independencia. Las Investigaciones del Francisco González del Valle. Centro de Estudios Sociales Padre Juan Montalvo Centro Pedro Francisco Bonó de la compañía de Jesús en las Antillas. Santo Domingo, República Dominicana, 1993, p. 123

8-– Manuel P. Maza Miquel. El Clero cubano y la independencia. Las Investigaciones del Francisco González del Valle. Centro de Estudios Sociales Padre Juan Montalvo Centro Pedro Francisco Bonó de la compañía de Jesús en las Antillas. Santo Domingo, República Dominicana, 1993, p. 123

9 – Manuel P. Maza Miquel. El Clero cubano y la independencia. Las Investigaciones del Francisco González del Valle. Centro de Estudios Sociales Padre Juan Montalvo Centro Pedro Francisco Bonó de la compañía de Jesús en las Antillas. Santo Domingo, República Dominicana, 1993, p. 124

10- Manuel P. Maza Miquel. El Clero cubano y la independencia. Las Investigaciones del Francisco González del Valle. Centro de Estudios Sociales Padre Juan Montalvo Centro Pedro Francisco Bonó de la compañía de Jesús en las Antillas. Santo Domingo, República Dominicana, 1993, p.124

11 – Manuel P. Maza Miquel. El Clero cubano y la independencia. Las Investigaciones del Francisco González del Valle. Centro de Estudios Sociales Padre Juan Montalvo, Centro Pedro Francisco Bonó de la compañía de Jesús en las Antillas. Santo Domingo, República Dominicana, 1993, p. 127

12- Nydia Sarabia, Ana Betancourt, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1970, p. 153

13- Archivo Nacional de Cuba, Fondo Comisión Militar. Legajo 127, número 12

14 – Archivo Nacional de Cuba, Fondo Comisión Militar, Legajo 126, Número 6

15- Olga Portuondo Zúñiga, La Virgen de la Caridad del Cobre: Símbolo de la Cubana, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2001, p 299

16- Olga Portuondo Zúñiga, La Virgen de la Caridad del Cobre: Símbolo de la Cubana, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2001, p 228


RIO DE MARES: DESDE COLON A LOS HISTORIADORES GIBAREÑOS


Por José Abreu Cardet

jabreu040751@argentina.com



Hace poco publicamos un breve articulo dedicado a la revista GIBARA. Esta revista de historia fue publicada entre los años 1999 y 2000 por la sección de base de Gibara de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba. La idea surgió Enrique Doimeadios quien además promovió con peculio propio las tiradas de esa revista en soporte muy modesta. Hojas de papel gaceta impresa por medio de una computadora. Consideramos el asunto como tema del pasado pero ahora los gibareños emprenden un segundo intento de divulgar su historial. Han fundado, también por iniciativa de Enrique Doimeadios, en estos momentos historiador de esa villa. otra publicación. En esta ocasión comenzaron la publicación del boletín Río de Mares. De esa forma rememoran el nombre con que bautizo Cristóbal Colon a la bahía de Gibara.

Las intenciones de estos colegas gibareños son:



…tratar de llenar un vacío en la divulgación del quehacer historiográfico de los integrantes de las secciones de base de la UNHIC de Gibara presentamos ahora este primer número de el boletín RIO DE MARES, con el propósito de que hasta cierto punto sea heredero y continuador de la antigua revista, a pesar de su factura más modesta y su número de ejemplares más limitado.



Impreso en papel gaceta ya ha aparecido el primer número correspondiente a Enero _ Junio de 2010. En ella aparece un conjunto de artículos de diversos temas sobre la historia de esa localidad. Este boletín entra por derecho propio en la memoria cultural cubana y se nos muestra como una prueba de la vitalidad de este grupo de intelectuales gibareños. El primer número del boletín Río de Mares tiene los siguientes artículos



--LA CASONA DE SANTA MARÍA.

Wilmer Batista Escalona.

--LAS ESCUELAS DE INSTRUCCIÓN PRIMARA EN GIBARA (1823-1898)

Juan Michel Soberats Blanchard.

--LA BENEFICENCIA PÚBLICA EN GIBARA DE 1870-1898.

Adiuska Calzadilla González.

Roberto Carlos Quevedo Calvi.

--LA MORTALIDAD EN AURAS DURANTE SEIS AÑOS DE HISTORIA:

Yaima Pérez Mora

--REPRODUCCIÓN DE UN DOCUMENTO PARA LA HISTORIA DE GIBARA: INSTAURACIÓN DEL ESCUDO MUNICIPAL

--LA HABITACION DE LOS ESCLAVOS EN GIBARA

Wilson Fernández Bauta.



Estamos ante los preámbulos de una apasionante aventura intelectual de la que somos testigos.

REX El americano: “Casquita ríndete que están rodeadas”


José Abreu Cardet



jabreu040751@argentina.com



Richard Meredith Sanderlin, conocido por Rex, nació el 21 de junio de 1932, en el estado de Virginia, Estados Unidos. Se mostró solidario con la lucha del pueblo cubano contra la tiranía de Batista por lo que se puso en contacto con miembros del Movimiento 26 de julio en su país. Comenzó a colaborar con estos. Descubierto por las autoridades estadounidenses tiene que trasladarse clandestinamente a Cuba. Estaba dispuesto a incorporarse plenamente a la lucha contra Batista. En el viaje a la isla logro introducir armas junto con otros combatientes por el aeropuerto internacional de la Habana.

En la capital se pone en contacto con el destacado combatiente Taras Dimitrov. Al ser detenido este se trasladó a Santiago de Cuba donde se alojó en el hotel Rex. Toma como seudónimo el nombre de este hotel el que utilizaría hasta su fallecimiento. Sus compañeros de lucha lo popularizarían y hoy al recordarlo le dicen simplemente; Rex el americano.

Rex había sido miembro del ejército estadounidense e incluso participó en la guerra de Corea por lo que la dirección del movimiento clandestino lo envió al Segundo Frente Oriental Frank País para que utilizaran sus conocimientos. Fue instructor de la columna 17 y luego se encargó de preparar a los futuros integrantes de la 16 Enrique Hart. Ya lista la columna pidió formar parte de ella. El sabia que esa fuerza iría a los escenarios de combate. Estaba deseoso de entrar en acción contra el ejército del dictador. Se incorporó a esta columna. En la marcha de la columna el calzado de Rex se destruye. El combatiente queda descalzo. Al llegar a una tienda llamada El Progreso el jefe de la columna le compra un par de zapatos tenis pues allí no había de otro tipo. Con un calzado tan mediocre para la vida guerrillera este estadounidense noble y solidario continuo adelante.(1)

Tomo parte en los combates más importantes desarrollados por esta unidad guerrillera. En la acción de los Berros sus compañeros recuerdan que “elogiaron a Rex el que había entrado en combate, avanzando y disparando, casi siempre de pie, lanzando improperios y gritándoles a los soldados que pelearan y no huyeran.”(2)

En el combate de Retrete realizado el 29 de noviembre de 1958 se encontraba entre el grupo de rebeldes que se enfrenta a la fuerzas enemigas. El segundo jefe de la columna Reynerio Jiménez Lage reconoció que entre los guerrilleros más destacados se encontraba Rex. (3) El 20 de diciembre en el ataque a Cueto es herido de gravedad.(4)

El enemigo llego a individualizarlo. Un informe batistiano nos dice que:

“…encontrándose también entre estos, un individuo al cual le dicen el Americano, veterano de la guerra de Corea, el que tiene la misión de derivar uno de los FAE (avión militar )de este campamento, el mismo anda en un jeep rojo sin capota (…) en este el mencionado individuo trae instalada una maquina calibre 30 liviana con el cual dice va a derribar el FAE antes mencionado ya que el mismo es experto en eso”(5)

Rex por su valor se llego a convertirse en un verdadero mito Se recuerda una anécdota de él que se refiere a que en el combate de Cueto al producirse una retirada de la mayoría de las fuerzas rebeldes producto de una confusión Rex quedo en terreno enemigo con un reducido grupo de combatientes. Estaba gravemente herido. El enemigo envalentonado avanzaba sobre ellos Rex le gritaba a los soldados mientras disparaba: “Casquita ríndete que están rodeadas”

Al triunfo de la revolución viajo a Estados Unidos donde le expreso a su padre su deseo de continuar solidarizándose con la revolución y establecerse en Cuba. Retorno a su patria adoptiva. Se caso con Sara E.Battle mujer de origen humilde. Se radica en Cueto donde había derramado su sangre generosa en la lucha contra la dictadura de Bastista. Tiene dos hijas; Nancy y Geraldine. El combatiente internacionalista no se encontraba bien de salud. No se había curado de las heridas recibidas en el combate de Cueto. El 10 de noviembre de 1964 fue sometido a una operación quirúrgica en el en el hospital militar de Santiago de Cuba. En el transcurso de la operación falleció. (6)



NOTAS



1 Rumbo al triunfo de enero, Columna numero 16, Enrique Hart, Comisión de Historia de la Columna 16, Ediciones Verde Olivo, 2007, P 48

2-- Rumbo al triunfo de enero, Columna numero 16, Enrique Hart, Comisión de historia de la columna 16, Ediciones Verde Olivo, 2007, P 133 y 134

3-- Rumbo al triunfo de enero, Columna numero 16, Enrique Hart, Comisión de Historia de la Columna 16, Ediciones Verde Olivo, 2007, P 148

4-- Rumbo al triunfo de enero, Columna numero 16, Enrique Hart, Comisión de historia de la columna 16, Ediciones Verde Olivo, 2007, P 251

5 Rumbo al triunfo de enero, Columna numero 16, Enrique Hart, Comisión de Historia de la columna 16, Ediciones Verde Olivo, 2007, P 118 y 119

6 Rumbo al triunfo de enero, Columna numero 16, Enrique Hart, Comisión de historia de la columna 16, Ediciones Verde Olivo. 2007. P 251

REGINO BOTTI Y GIBARA

Por José Abreu Cardet

jabreu040751@argentina.com

En 1900, el gobierno interventor de los Estados Unidos, en Cuba, promovió el envió de un grupo de maestros cubanos ha participar en un curso de verano en la Universidad de Harvard. Entre los 1337 maestros seleccionados se encontraba el joven de 22 años, Regino E. Botti. Desde su natal Guantánamo, el que sería uno de los poetas más importantes del siglo XX cubano, se dirigió vía marítima hacia los Estados Unidos. Embarcó en la bahía de Guantánamo en el buque Pherson. Este buque hizo escala en Baracoa y Gibara para recoger los maestros de esos lugares. Botti sensible tanto al paisaje humano como al geográfico escribió sobre aquel viaje y luego publico estos relatos en el periódico guantanamero El Managui. Varios ejemplares del ya desparecido periódico fueron cuidadosamente conservados por la hija del poeta, Florentina. Recientemente el nieto del ilustre bardo, el doctor Regino G Rodríguez Botti, seleccionó aquellos valiosos testimonios y los publicó bajo el titulo de “Harvardianas y otros saltos al norte”, en la Editorial el Mar y la Montaña, Guantánamo, 2006. Escogimos el testimonio del poeta sobre Gibara donde el buque que lo conducía a los Estados Unidos hizo una escala y los ofrecemos al lector.



Gibara Baracoa tiene el Yunque, y Gibara, La Silla; obras de la Naturaleza hermanas gemelas, evocadoras- sin explicárselo uno- de la libertad, de nuestra tierra, de sus sufrimientos, de nuestro lábaro, hecho para que ondee gallardo en los sitios mas eminentes del suelo cubano.

Gibara no tiene el golpe de vista, el relumbrón de Baracoa; pero, si no es tan pintoresca, es mas población, mas limpia, mas moderna, mas suntuosa. Baracoa es mambisa gibara española; en aquella se ven muchos sombreros de yarey, en ésta boinas; Baracoa suspira por la libertad cubana, Gibara llora sus cadenas perdidas; aquella es Cuba esta es Covadonga con mas sangre española que la original, que la autentica.

Y ahora me acuerdo del botero: gibareño él, sabio él y guacamayo él, que al darme el vuelto de un dinero me dice: tome, tanto y tanto, estos cuatro centavos americanos aquí son cinco, un medio. Lo medí con una mirada como llamándole necio y luego le dije que cuarto centavos no podían ser cinco ni en la china, porque nadie se deja tomar ya por un nativo de ella. El hombre, viendo que su salida no me había chocado me replico: si, señor, esos cuatro centavos son cuatro aquí también pero no tengo mas dinero que este, y me mostró un duro con el busto anémico y raquítico Alfonso XIII, rey de España y…de Gibara. ¡Allí circula aun la moneda española!. Le tire los cuatro centavos y me fui. Los boteros me miraron mientras yo al alejarme me extrañaba in mentis de encontrar a España a tan corta distancia de Guantánamo.

El sol se había puesto, las luces de la población cintilaban allá en las sombras, las del Pherson rielaban en las aguas marinas. Se recogió el ancora trepido el cetáceo férreo, hecho una columna de humo negro mas que la noche; resoplaron las fauces de acero vomitando vapor, fuerza, empuje, actividad, vida, movimiento, y la hélice iba dejando una inmensa estela como los adioses de todo oriente a su patria, al par que la proa hendía, hendía sin cesar, la masa del agua…..(1)



FUENTES



1- Regino E. Botti, Harvardianas y otros saltos al norte, Editorial el Mar y la Montaña, Guantánamo, 2006, Pagina 30.

UN PELOTON DE LA COLUMA 1, EN HOLGUIN





José Abreu Cardet

jabreu040751@argentina.com



Es asunto poco conocido es que en el territorio holguinero se batió bravamente un destacamento de la columna 1, José Martí, en diciembre de 1958. Conozcamos esta breve pero apasionante historia.

El 24 de diciembre Fidel visita a Birán, su casa natal, y Marcané territorio donde se encontraban dislocadas las fuerzas de la columnas 16 y 17 que intentaban tomar Cueto. Fidel comprendió por su experiencia en el enfrentamiento a las fuerza batistianas que estos enviarían una columna para rescatar la sitiada guarnición de Cueto. Valoró que a las fuerzas rebelde le era difícil mantener el sitio y al mismo tiempo enfrentar las tropas de refuerzo. Para lo que decidió enviar una tropa de refuerzo del primer frente bajo el mando del capitán Raúl Podio. Fidel se refirió al valor de este joven oficial rebelde, incluso le aconsejó al jefe de la columna “16”, Carlos Iglesias, que lo cuidara dada la extrema agresividad de este jefe cuando entraba en combate (1)

Fidel en el central América, donde radicaba el mando del ejercito rebelde en aquellos momentos, le impartió órdenes a Podio sobre su nueva misión. Este se encontraba al frente de su tropa en el ataque a Maffo. La fuerza la integraban 30 combatientes con gran experiencia guerrillera Habían participado días atrás en los combates de Guisa y Jiguaní.

El 25 de diciembre recibieron esa orden y de inmediato se ponen en marcha alrededor de las 6p,m en un camión. Luego de seis horas de viaje llegaron a Marcané.

Duermen en un almacén de azúcar del central. Repuestos un poco fueron trasladados a una lechería en Mejía, un lugar situado en la carretera de Holguín a Cueto. Allí se encontraban combatientes de la columna 17.

Mientras los acontecimientos se desarrollaban vertiginosamente. Una poderosa columna con dos blindados procedentes del regimiento de Holguín y bajo el mando del comandante Jesús Sosa Blanco había llegado a Baguanos. Esta unidad tenía la posibilidad de avanzar sobre Rejondones, que eran unas colinas que se encontraban en la carretera Holguín a Cueto, o bien avanzar o desviarse por el Güiral por un camino que de Baguanos salía a la carretera Holguín Cueto sin necesidad de avanzar sobre Rejondones. Por lo tanto el mando rebelde estaba en una verdadera incertidumbre. En Rejondones permanecía una fuerza rebelde emboscada en espera del enemigo. La orden era que si la columna contraria avanzaba hacia allí estos la enfrentarían y se lo comunicarían al jefe de la columna 16 quien, de inmediato, avanzaría con el refuerzo hacia esa posición. Este refuerzo sumando los hombres de Podio eran unos 60 rebeldes armados de fusiles de guerra. Cuando reciben la información de que el enemigo avanzaría por la cartera se ponen en marcha de inmediato hacia Rejondones en con dos camiones y un jeep. Pero al acercarse a Rejondones se encuentran que el enemigo ha roto las defensas rebeldes y desciende ya de las alturas de Rejondones.

Ante la superioridad del enemigo, que contaba con un tanque y más de doscientos hombres, deciden desplazarse hacia los costados de la cartera para no tener un enfrentamiento frontal con una fuerza tan superior. El enemigo avanza por la carretera deja detrás a podio y sus hombres que tratan de tener contacto con la retaguardia para hostigarlo. Pero chocan con un grupo de soldados situados alrededor de una tanqueta. Estos hacen señales como si se rindieran confundiendo a los rebeldes que avanzan. Pero comprendiendo la estratagema enemiga se detienen y se inicia un intercambio de fuego en el que Podio es herido de muerte. Ante la posibilidad de ser capturado herido por el enemigo que envalentonado con al apoyo de un blindado avanza Podio le dice a un compañero que se ha acercado al verlo herido “que acabe de matarlo para no caer en manos del enemigo” (2) Trasladado al hospital de Marcané muere el heroico combatiente. En esta acción también caería José Bullain Martínez miembro de este valiente pelotón de la columna 1. Otro miembro de esta tropa resulta herido. Además en el combate de Los Palacios librado contra el enemigo cuando se retiraba de Cueto son heridos dos miembros de este pelotón.

Es una historia poco conocida la de este grupo de combatientes de la columna 1 “José Martí”



NOTAS

1-- Rumbo al triunfo de enero, Columna numero 16, Enrique Hart, Comisión de Historia de la Columna 16, Ediciones Verde Olivo, 2007, p. 186 195

2- Rumbo al triunfo de enero, Columna numero 16, Enrique Hart, Comisión de Historia de la Columna 16, Ediciones Verde, Olivo 2007, p. 207