sábado, 14 de agosto de 2010

REGINO BOTTI Y GIBARA

 En 1900, el gobierno interventor de los Estados Unidos, en Cuba, promovió el envió de un grupo de maestros cubanos ha participar en un curso de verano en la Universidad de Harvard. Entre los 1337 maestros seleccionados se encontraba el joven de 22 años, Regino E. Botti. Desde su natal Guantánamo, el que sería uno de los poetas más importantes del siglo XX cubano, se dirigió vía marítima hacia los Estados Unidos. Embarcó en la bahía de Guantánamo en el buque Pherson. Este buque hizo escala en Baracoa y Gibara para recoger los maestros de esos lugares. Botti sensible tanto al paisaje humano como al geográfico escribió sobre aquel viaje y luego publico estos relatos en el periódico guantanamero El Managui. Varios ejemplares del  ya desparecido periódico fueron cuidadosamente conservados por la hija del poeta, Florentina. Recientemente el nieto del ilustre bardo, el doctor Regino G Rodríguez Botti, seleccionó aquellos valiosos testimonios y los publicó bajo el titulo de “Harvardianas y otros saltos al norte”, en la Editorial el Mar y la Montaña, Guantánamo, 2006. Escogimos el testimonio del poeta sobre Gibara donde el buque que lo conducía a los Estados Unidos hizo una escala y los ofrecemos al lector.     

Gibara Baracoa tiene el Yunque, y Gibara, La Silla; obras de la Naturaleza hermanas gemelas, evocadoras- sin explicárselo uno- de la libertad, de nuestra tierra, de sus sufrimientos, de nuestro lábaro, hecho para que ondee gallardo en los sitios mas eminentes del suelo cubano.
Gibara no tiene el golpe de vista, el relumbrón de Baracoa; pero, si no es tan pintoresca, es mas población, mas limpia, mas moderna, mas suntuosa. Baracoa es mambisa gibara española; en aquella se ven muchos sombreros de yarey, en ésta boinas; Baracoa suspira por la libertad cubana, Gibara llora sus cadenas perdidas; aquella es Cuba esta es Covadonga con mas sangre española que la original, que la autentica.
Y ahora me acuerdo del botero: gibareño él, sabio él y guacamayo él, que al darme el vuelto de un dinero me dice: tome, tanto y tanto, estos cuatro centavos americanos aquí son cinco, un medio. Lo medí con una mirada como llamándole necio y luego le dije que cuarto centavos no podían ser cinco ni en la china, porque nadie se deja tomar ya por un nativo de ella. El hombre, viendo que su salida no me había chocado me replico: si, señor, esos cuatro centavos son cuatro aquí también pero no tengo mas dinero que este, y me mostró un duro con el busto anémico y raquítico Alfonso XIII, rey de España y…de Gibara. ¡Allí circula aun la moneda española!. Le tire los cuatro centavos y me fui. Los boteros me miraron mientras yo al alejarme me extrañaba in mentis de encontrar a España a tan corta distancia de Guantánamo.
El sol se había puesto, las luces de la población cintilaban allá en las sombras, las del Pherson rielaban en las aguas marinas. Se recogió el ancora trepido el cetáceo férreo, hecho una columna de humo negro mas que la noche; resoplaron las fauces de acero vomitando vapor, fuerza, empuje, actividad, vida, movimiento, y la hélice iba dejando una inmensa estela como los adioses de todo oriente a su patria, al par que la proa hendía, hendía sin cesar, la masa del agua…..(1)

FUENTES

1- Regino E. Botti, Harvardianas y otros saltos al norte, Editorial el Mar y la Montaña, Guantánamo, 2006, Pagina 30.         

JOSEPH DE RIVERA LA VISITA A HOLGUIN

 Nicolás Joseph de ribera nació en Santiago de Cuba el 6 de diciembre de 1724. Aunque la historiografía a acortado su nombre fue bautizado como Nicolás Joseph Suárez de Ribera y Vázquez de Abiles(1)  Pertenecia a una familia del “patriciado criollo” como afirma su biógrafa Olga Portuondo.  En 1744 pasa a La Habana con el objetivo de participar en una expedición militar que se preparaba en esa ciudad. Estudio en Universidad de San Gerónimo de la ciudad de San Cristóbal  de La Habana  y alcanzo el grado de bachiller.  Gano una cátedra por oposición en dicha  Universidad (2)
Tomo el grado de licenciado el 13 de julio de 1748 y de doctor en derecho el 19 de ese mes y años Fue el graduiado 110 de la universidad de La Habana (3)
En 1750 fue designado como Abogado defensor de la Real Hacienda en Bayamo y luego asesor del teniente de justicia a Guerra. Actuó con gran energía  en defensa del cabildo de Bayamo.
Su activa vida publica y su amor hacia la tierra donde nació lo llevo a escribir su obra que lo ha inmortalizado  “Descripción de la isla de Cuba con algunas consideraciones sobre su población y comercio” Según la acuciosos investigadora y biógrafa Olga Portuondo este texto debió de estar concluido en 1756. Aunque no se ha podido determinar la fecha exacta  de su muerte pero se supone que fue alrededor de 1775
En su obra Rivera hace una breve notas descriptiva de lo que entonces era el naciente ayuntamiento de Holguín.  Este había sido fundado en enero de 1752. Pese a lo breve de la descripción  tiene el merito de ser una de las pocas realizados en aquellos años por lo que hemos decidido entregarle  al lector esta remota memoria sobre el  Holguín de mediados del siglo XVIII.


Holguín es un pueblo hermoso de poca antigüedad y de temperamento novelissimo, a quien el penúltimo Gobernador de Cuba dio titulo de Ciudad  según se le concedió. Esta a 20 leguas al nor-nordeste del Bayamo: su vecindario es corto. (4)


Notas
1—Nicolás Joseph de Ribera. Compilación e introducción de Olga Portuondo Zuñiga Editorial Ciencias Sociales La Habana 1986 p.  29 
2- Ibídem p.  34
3-- Ibídem p.  35
4- Ibídem p. 140    

LA RUINA DE UN PUERTO: LA VISION DE UNA ESCRITORA.

 En el siglo XIX el puerto de Gibara era sinónimo de auge económico.  La bahía se alfombro de buques y muelles, en sus  calles se desarrollaba un activo comercio. Pero en el siglo XX se desplomo la economía y llego la ruina material. Los almacenes cerraron sus puertas, los muelles quedaron a merced del salitre corrosivo y el abandono.
Las causas de la ruina del puerto de Gibara es tema de mucho debates y criterios entre los estudiosos del pasado de esa bella villa. La tesis mas argumentada en los años cincuenta del siglo XX era achacar la pobreza de esa población a la carretera central.
Con el desarrollo del transporte  automotor se podía trasladar rápidamente desde La Habana las mercancías por todo el país. Esto afecto profundamente  la navegación hacia Gibara. Luego cuando la historia regional alcanzó un mayor desarrollo se comenzaron a valorar otras tesis como el desplazamiento del eje económico de la zona desde Gibara hacia los centrales azucareros construidos en especial por empresas estadounidenses. También la aparición, en la región, de otros puertos como Antillas. Incluso circunstancias vinculadas al poco calado del puerto. Las causas fueron varias y sale del marco de este texto breve explicarlas. En otra ocasión volveremos sobre el tema que todavía guarda interrogantes.
 Aunque todos ya están de acuerdo en el papel del gran capital estadounidense que realizó importantes inversiones en la región del norte de oriente. En esencia era la presencia de poderosas compañías de ese país  con sus inversiones lo que  dio el golpe final a Gibara. Pero tal tesis fue planteada por la escritora asturiana Eva Canel que visitó varios puertos y centrales azucareros de la costa norte de oriente en 1914. Supo pulsar en parte el latido económico de la región y dejó constancia de sus tesis sobre lo que vendría sobre los puertos de esta región con el desarrollo de las empresas estadounidense.  Aunque la escritora sobredimensiona lo que ella llamo el   “Comisariato” es decir el comercio que como actividad complementaria desarrollaban las empresas azucareras. Lo que solo es una parte de las causas de la prematura ruina de esa bella ciudad. De todas formas dejemos que sea la propia Eva Canels la que nos explique su criterio sobre la ruina de Gibara.

El comercio de Puerto Padre como el de Gibara, languidece; es también tributario del “Comisariato” del “Chaparra”,(1) como Gibara y el de todos los poblados próximos, por tanto los pueblos de la costa van languideciendo por la vida precaria a que los trusts los tienen condenados. (2)
Antiguamente eran puertos de tránsito para el interior: los barcos de cabotaje entraban y salían sin cesar y hoy estos puertos apenas si son visitados por los barcos de "Herrera," [1](3) dos veces al mes y por alguno que otro cargador de azúcar, en época de zafra.
Si no se busca una existencia nueva para los pueblos de la costa norte, su vida comercial está contada.
Los habaneros no se dan cuenta de estas cosas: no ven ningún problema nacional y sólo estudian los individuales. Para los haba­neros Cuba se concentra en la Habana únicamente. (4)
Aunque como explicamos las causas de la ruina de Gibara son varias el análisis de esta escritora situado en su época es en extremo interesante.

NOTAS

1-- Central azucarero situado en el antiguo municipio de Puerto Padre. Fue creado por la compañía estadounidense  Chaparra Sugar Company a inicios del siglo XX. Después de su nacionalización por el gobierno cubano se le llamo  Jesús Menéndez

2--La suerte de Puerto Padre no fue tan drástica como Gibara que se arruino en el siglo XX. Puerto Padre tenia en el territorio de su municipios y relativamente cercano dos grandes centrales azucareros, el Chaparra y el Delicia, se construyo en la bahía el embarcadero de azúcar de Cayo Juan Claro por donde estos centrales exportaban su producción. De todas formas perdió su carácter de ser el  puerto que abastecía una amplia zona del norte de oriente.
3--Compañía naviera propiedad de una familia originaria de Santander en España  del mismo apellido. Mantenía en los momentos que en Eva Canels visito Cuba una línea regular de buques de cabotaje entre La Habana y varios puertos cubanos. El desarrollo del transporte ferroviaria y automotor arruino esta empresa.
4- La cita textual fue tomado de  Eva Canels; Lo que vi en Cuba(A Través de la Isla) Editorial Oriente 2006  con introducción y notas de Elia Sintes Gómez y  José Abreu Cardet p 132


[1] Compañía naviera propiedad de una familia originaria de Santander en España  del mismo apellido.

martes, 10 de agosto de 2010

ISABEL Y CALIXTO: EL INICIO

Es conocido que las familias cubanas tuvieron un papel en extremo importante en la conformación de las fronteras del independentismo. Pero en esencia el asunto apenas ha sido estudiado por la historiografía. Hay muchos anaqueles vacíos en bibliotecas y librerías esperando las obras que desde diversos ángulos lancen la familia mambisa al ruedo de la historiografía. En este breve texto intentaremos relatar como se formo una familia antológica en el proceso independentista cubano. Nos referimos a la familia constituía por Isabel Vélez Cabrera y Calixto García Iñiguez.
 No contamos con mucha información. No creemos, que en general, las familias criollas nos dejaron una abundante papelería que nos permitiera hurgar en sus misterios. Es bien sabido el amor por la discreción que se forja puerta adentro en cualquier hogar cubano. El hombre puede hacer declaraciones en periódicos y revistas. Ocupar espacio público, buscar aplausos y glorias en la tribuna o el combate. Pero tales fanfarrias se detienen en la puerta del hogar. Las mujeres, las propietarias de la familia criolla, les aterran la posibilidad de que alguien indague en sus habitaciones, que un extraño sepa  de los encantos de la intimidad matrimonial, de la espiritualidad  de la maternidad.   Grandezas y miserias se mantienen a buen resguardo de ojos y oídos indiscretos. Pero siempre ha quedado esparcida una papelería  salvados mas por la casualidad que por las intenciones que nos permita esbozar algunas ideas sobre la acción de estas familias.  .
 No nos proponemos una generalización ni fomentar hipótesis o tesis simplemente con mucha modestia hemos solicitado permiso a este generoso matrimonio criollo para que nos permita echarle un vistazo presuroso a su hogar.  En fin bajemos la voz que ya sentimos los pasos presurosos de Isabel y el general, acompáñenos.
Isabel y Calixto se conocieron en  Jiguaní donde residían. El había nacido en Holguín pero a los 14 fue trasladado por su familia a esta jurisdicción. Su madre tenía diversas propiedades tanto en Holguín como en Jiguaní. El poseía un tejar y una finca  en la capitanía pedánea de Santa Rita:     
     
... con hornos, pira, casa de oficio y demás enceres correspondientes a un tejar, con siete caballerías de tierras propias, con dos esclavos nombrados uno Olegario y el otro Serapio, con siete yuntas de bueyes, dos carretas, tres caballos de sillas y tres de cargas... (1)

Ella era hija de Cristóbal Vélez, comerciante de café oriundo de la jurisdicción de Santiago de Cuba y Ana Cabrera.
El fallecimiento del padre había dejado a la familia virtualmente en la ruina.  Cuando hicieron pública su decisión de casarse, el padre de él, Ramón García González, no dio su autorización. Lo  que era necesario según las leyes de la época, pues Calixto no era mayor de edad.  La oposición familiar no aminoró la pasión de los jóvenes y decidieron acudir a la justicia.  El 17 de enero de 1862 Calixto le dirigió una carta al Capitán General:                

... para que ejerciendo si lo tiene a bien las facultades de que está revestido para estos casos se digne concederle  previos los informes que estime conveniente, la licencia de que carece para efectuar su referido matrimonio. (2)

El 4 de febrero de 1862, la máxima autoridad colonial en la isla, atendía la solicitud y ordenaba hacer una investigación al respecto.  El 13 eran citados a comparecer ante el Teniente Gobernador español de Jiguaní el padre, el hijo y la novia.
Don Ramón García se retractaba de su oposición.

... que el no ha negado su consentimiento como tampoco lo hace ahora puesto que no tiene motivo bastante para ello ni tiene objeción  que poner a la pretendida y que, lo único que le manifestó á su futura suegra cuando le han tratado de particular, ha sido que dejaran arreglar algunos asuntos de familia para qué se casaran luego en mejor oportunidad que actualmente,  (3)

De todas formas Calixto esperó a cumplir los 23 años para contraer matrimonio, el 11 de agosto de 1862, La joven pareja se estableció en el tejar que poseía él en la capitanía pedánea de Santa Rita. El 29 de mayo de 1863 nació el primer hijo, Leonor Matilde, el 6 de febrero de 1865 Calixto Ramón y el 29 de abril de l867 Carlos Gabriel.
En los últimos meses de 1868 Isabel espera su cuarto hijo, ambos son jóvenes, ella tenía 24 y él 28. Inesperadamente la tranquilidad bucólica del hogar se desvanece. El 10 de octubre estalla la guerra, Calixto es uno de los principales conspiradores de Jiguaní. De inmediato se alza bajo las ordenes de Donato Mármol. La revolución victoriosa en sus inicios es atacada con ferocidad visceral por los colonialistas. Las tropas insurrectas tienen que refugiarse en los campos y los bosques para sostenerse por medio de la guerra de guerrillas. Isabel junto a su madre, dos hermanos, los padres y los hermanos de Calixto, dos hembras y un varón enfermo se lanzó a la incertidumbre de la guerra.
Se iniciaba otra vida para Isabel y Calixto que los marcaría para siempre y para  Cuba creaba un antes y un después del 68.
CITAS
1-Juan José Casasús, Calixto García, El Estratega, Oficina del Historiador de la Ciudad, La Habana, 1962,  p. 333.
2- Ibídem p. 329.
3- Ibídem p. 331.

CALIXTO GARCIA Y LOS PRIMEROS DIAS DE LA GUERRA DE 1868


  CALIXTO GARCIA Y LOS PRIMEROS DIAS DE LA GUERRA DE 1868

La figura de Calixto García es demasiado conocida para enfrascarnos en notas biográficas.  Pero a modo de aclaración para  un lector poco  informado podemos decir que Calixto nació en Holguín el 4 de agosto de 1839. Fue trasladado en la adolescencia a Jiguaní por su familia donde creció. Pero no perdió el contacto con su natal Holguín donde residía parte de su familia. Esto le permitió ser un testigo y actor excepcional de la guerra de 1868. Estaba estrechamente vinculado al movimiento conspirativo  en tres localidades: Holguín, Jiguaní y Bayamo. En esta última vivió algún tiempo y allí fue sumado a la conspiración como el mismo reconocería, en 1898, en una carta a Tomas Estrada Palma.
 Estas notas escritas en fecha imprecisa rememoran la organización de la conspiración, las causas de ésta y su acción en los primeros días. Estamos ante la visión de un conspirador de relieve, pero también podemos valorar los criterios del miembro de una antigua familia de terratenientes del valle del Cauto sobre asuntos tan complejos como la participación de los negros y mulatos en el movimiento revolucionario. Incluso sus criterios sobre el fracaso de las conspiraciones anteriores. Este documento pertenece al archivo particular del fallecido historiador Juan Andrés Cué Bada, quien lo publicó en la Revista de Historia de Holguín en 1971. Dada la escasa circulación de esa publicación y su limitada tirada y el tiempo transcurrido podemos considerar  que el documento está prácticamente inédito. Estas notas terminan el 12 de octubre de 1868 Pero lo mas interesante son los criterios de general sobre asunto tan complejo como la participación de los negros y mulatos en la revolución y la formación de las logias. A continuación reproducimos textualmente las palabras de Calixto.
 
                             NOTAS DE CALIXTO GARCIA.

El 10 de octubre de 1868 al retirarme a mi casa, a las diez de la noche en Holguín encontré al Ldo. Joaquín Castellanos (1)       que me participó que Carlos Manuel de Céspedes se había sublevado en Manzanillo habiendo sido secundado al movimiento en Jiguaní por Mármol y en Tunas por Vicente García.
Yo puse en duda la noticia a lo menos respecto a Jiguaní en cuyo pueblo yo tenía preparada mucha gente para el levantamiento que debía esperar mi aviso para verificarlo; pero a pesar de eso me dirigí al teatro donde pensé encontrarme al Ldo. Belisario Álvarez Jefe de la conspiración  en Holguín y para quien había traído comunicaciones verbales de Bayamo.
Efectivamente encontré a Álvarez y llevándolo a la Plaza de San José le comunique la noticia que acababa de recibir preguntándole qué pensaba hacer en el caso de ser cierto el acontecimiento; pero a mis repetidas preguntas dio por última respuesta que si se habían lanzado nuestros hermanos Holguín con él al frente los ayudaría aunque para ello tuvieran que pelear con bastones y piedras.
Cuan pronto varió de tan noble opinión cambiando su puesto de libertador por el de uno de los siervos más abyectos del tirano. Tal bochorno leguemos a nuestros hijos para el traidor Belisario Alvarez . (2) 
En la misma noche marché para Jiguaní  a donde llegué el 11 y si bien tuve la confirmación de haberse dado el grito de Independencia en Yara por Carlos Manuel también vi que Jiguaní no lo había secundado aún. Aprovecharé estos momentos para hacer una ligera reseña de los acontecimientos que antecedieron a la Revolución del 68.
Cansados los ánimos de sufrir la ominosa dominación española, cada día más y más irritante con su manera de gobernar en la cual el robo era la principal palabra, la degradación de empleados que no miraban a Cuba mas que como una mina que debía ser explotada, los destinos de mas importancia vendidos al mejor postor por los degradados ministros de la corona de España y como consecuencia de este sistema la poca estabilidad en los puestos públicos, la agricultura, gravada con impuestos que la hacían improductiva para los que tenían la desgracia de dedicarse a ella y la ruina de los cubanos en quiénes el gobierno español los veía o simplemente sospechaba pudieran abrigar en su corazón deseos de sacudir al yugo que agobiaba a nuestra patria obligaron a los buenos cubanos a pensar en que era llegada la hora de hacer algo; pero algo que pudiera dar la libertad a Cuba por la que suspirábamos todos.
No era en verdad tarea muy fácil conspirar bajo la suspicaz vigilancia de un gobierno que como el español imponía castigos severísimos a la más ligera sospecha; pero eso no detuvo al buen patriota G. Francisco Maceo (3)  que en unión de los C.C. Manuel Fernández y Leopoldo Arteaga fundaron en Bayamo una logia que con el nombre de masonería encubría la conspiración que se trazaba.
El 26 de julio de 1866 tuvo efecto la primera reunión tenida y de esa fecha debe empezar a contarse la historia de la Revolución de Cuba.   
Narrar los trabajos y la astucia que se desplegaron para no dejar traslucir la verdadera idea que animaban a estos patriotas, sería tarea muy ardua y que dejo a cargo de plumas más diestras baste decir que desde aquel momento empezó a aumentar el número de obreros (4) creándose iguales sociedades en Holguín, Manzanillo, Camagüey, Las Tunas y Cuba. A pesar  de eso no se trabajó en la obra con el empeño que merecía quizás a la poca pericia de los que dirigían la conspiración lo que dio por resultado la falta de recursos de guerra en que nos encontramos los cubanos el día del alzamiento. Sin embargo en obsequio de la verdad debo consignar aquí el nombre del benemérito Pedro Figueredo (5)    que fue uno de los que con más ardor se dirigió a la Habana donde hizo un llamamiento a aquellos con quienes creía poder contar; pero desgraciadamente con muy poco o ningún resultado. No por eso se desanimaron los bayameses y convencidos que nada tenían que esperar de la parte Occidental de la Isla determinaron llevar a cabo el pensamiento aunque perecieron en la empresa.
Para dar a esta la fuerza que debía tener echaron mano de la clase llamada parda a la que hicieron comprender que una era la patria  y que la diferencia de color no los excluía de llevar su grano de arena al gran edificio que tratábamos de levantar. Grande y noble idea por cierto y a la cual debió que la revolución del 68 no hubiera corrido la misma suerte que la del 44, 51 y 54  (6) .
A principio de octubre del 68 pasaba C. C. Donato Mármol (7)     y Santiesteban (8)    a las Tunas para ponerse de acuerdo con aquellos patriotas sobre el día que debía verificarse el pronunciamiento y acordaron hacerlo el 14 del mismo mes,  aunque no estaban de acuerdo los de Holguín, Camagüey y muchos del mismo Bayamo. Imposible era demorar el golpe por más tiempo y contribuyó a acelerarlo la Revolución de septiembre en España que echó por tierra el trono y la impúdica Mesalina (9)     que la ocupaba.  Aunque quiso demorarse el movimiento y fue desaprobada la obligación contraída por Mármol en la Junta que celebraron los bayameses en el punto llamado Buenavista;  pero Carlos Manuel de Céspedes cortando todas las dificultades se alzó el 10 de octubre de 1868 en La Demajagua.
Descritos ligeramente los sucesos anteriores  al levantamiento volveré a tomar el hilo de mi narración.
En la mañana del 12 de octubre recibí una esquela de Donato Mármol en la que me citaba para que me reuniera con él en el camino de Bayamo con la gente que pudiera reunir en la mañana del día siguiente, hícelo así logrando apoderarse aquel día de los pueblos de Jiguaní y Baire(10)       , sin encontrar resistencia, prendiendo a las autoridades que los españoles tenían de esos pueblos. (11)      
Así termina este documento de Calixto García sobre los primeros días del alzamiento del 10 de octubre de 1868. El general mambí nos ha dejado una visión por entero inédita sobre aquellos momentos trascendentales para Cuba. Nos surge una pregunta. ¿Continuaría el general García Iñiguez  con estas notas? Si lo hizo donde se encuentra ese documento. Estamos ante uno de los muchos misterios de la Guerra Grande.


1  Joaquín Castellano era miembro del la dirección  en la jurisdicción de Holguín de la  conspiración  que dio inicio a la guerra de independencia de 1868.
2  Belisario Álvarez y Céspedes  estaba emparentado con Carlos Manuel de Céspedes. Luego de iniciada la guerra justificaría su actuación de no sublevarse y unirse a los españoles en una carta en la que expresa que: “... sin previo aviso supimos en Holguín el movimiento de Yara llenándonos de confusión”  BNC / CM / Ponce / No. 128.  Pese a que participó en el Sitio de Holguín fue detenido  a principios de 1869 por las autoridades españolas que sospechaban de su papel en la conspiración. El comandante del ejercito español Francisco de Camps y Feliu jefe de las fuerzas coloniales durante el Sitio de Holguín,   intervino a su favor con el capitán general Domingo Dulce. Este personalmente lo saco de la prisión de la Cabaña y lo dejo en libertad. Este ultimo acontecimiento fue narrado por Capms y Feliu en su libro de memorias de la campaña de Cuba titulado Españoles e Insurrectos.
3  Francisco Maceo Osorio (1828- 1873) Natural de Bayamo fue mayor general y ocupo cargos civiles en el gobierno mambí. Murió enfermo en el campo revolucionario.
4  Nombre con que se designa a los miembros de una logia masónica.
5  Pedro Figueredo Cisneros (1819- 1870) bayamés llego a mayor general. Fue uno de los iniciadores de la conspiración.
6  Calixto se refiere a la conspiración de La Escalera 1844, los movimientos encabezados por Joaquín de Agüero y la muerte de Narciso López. Ambos ocurridos en 1851. Así como a la fracasada conspiración de Ramón Pintó en 1854.
7  Donato Mármol y Tamayo líder mambí de Jiguaní y Santiago de Cuba. Nació en 1843 y murió con  el grado de mayor general en 1870. Era el  caudillo que dirigió la conspiración sublevación en Jiguaní.  
8  Jaime Santiesteban Garcini Natural de Manzanillo fue uno de los iniciadores  de la conspiración en esa comarca Alcanzo el grado de general de brigada Murió en 1897.
9  Mesalina emperatriz romana famosa por su excesos. Así se le llamaba por algunos de sus enemigos a Isabel II de España.
10 Jiguani y Baire fueron los primeros pueblos capturados por los libertadores en la guerra de 1868.
11  Publicado por Juan Andrés Cue Bada en  el Boletín Histórico, Órgano de la Comisión Regional de Historia de Holguín, Enero - Febrero de 1971 pp. 29-31.

EL GENERAL Y LOS MUSICOS

 El 11 de mayo de 1869 llegó a las costas de la península del Ramón en la inmensa bahía de Nipe la expedición del buque Perrit. El jefe militar era el general estadounidense  Thomas Jordán. Este era un experimentado militar formado en una academia  del ejército de su país. Tomo parte en la guerra civil que se desarrollo en la nación vecina. La emigración cubana en New York le ofreció que se trasladara a Cuba para que organizara las fuerzas revolucionarias. El 11 de mayo de 1869 al frente de una poderosa expedición, trasladada en el buque Perrit, desembarco por las costas de la Península del Ramón en la bahía de Nipe   en el territorio de la actual provincia de Holguín. Fue designado primero jefe del departamento oriental y luego jefe del Estado Mayor del Ejercito Libertador.  Durante mayo y parte de junio de 1869 opero en el territorio de Holguín.
Realmente la disciplina de los insurrectos dejaba mucho que desear. La inmensa mayoría eran Terratenientes, campesinos, peones y antiguos esclavos. No tenían el más mínimo conocimiento militar. Lo peor es que no poseían el concepto de disciplina necesario para mantener en funcionamiento un ejército.
El general Jordán debió de encontrarse en una situación bastante incomoda pues además los insurrectos se habían acostumbrado a desarrollar una guerra de guerrillas a la que no estaba acostumbrado el veterano militar norteamericano.  Este no dudo en tomar diversas medidas que iban desde reglamentar en la forma en que se debía de realizar las marchas de las compañías y batallones hasta la destitución de un cuadillo local que no lo apoyo en sus planes. 
Una de las medidas más singulares fue el intentar organizar una banda de música. El 21 de junio de 1869 en el Cuartel General del Ejército de Oriente le escribió al revolucionario Francisco Javier Cisneros. Este era uno de los emigrados que con más éxito actuaba en la conducción de expediciones.  Jordán le relacionaba una lista de instrumentos musicales que debían ser enviados a Cuba en la próxima expedición.  Pensaba que  la existencia de una banda de música  en la división de Holguín contribuiría grandemente a que, como decia textualmente en su cartas: ”...estos hombres se conviertan en soldados....” (1)     
 El vertiginoso desarrollo de la guerra durante el año 1869 y 1870 que se desarrolló la gran ofensiva española conocida como Creciente de Valmaseda impidieron que en aquellos momentos no se creara la banda de música añorada por Jordán. Este general continuó enfrentándose a las incomprensiones de sus subordinados. Eran dos visiones muy diferentes sobre la forma de llevar a cabo la guerra. En 1870 Jordán renunció  al cargo de jefe del Estado Mayor del Ejercito Libertador al que había sido ascendido luego de ser jefe del departamento oriental. Se trasladó a los Estados Unidos y continúo apoyando al movimiento independentista hasta los últimos momentos de su vida. En los últimos años en su retiro le recordaba  a un patriota que lo visito los días en que en Holguín dirigía a los mambises e intentaba dotar a estos bravos pero indisciplinados guerreros con una banda de música.

1- Aleida Plascencia Bibliografía de la guerra de los diez Años. Biblioteca Nacional José Martí Departamento Colección Cubana. La Habana 1968 pagina 126.