domingo, 8 de enero de 2017

La United Fruit Company y los Canarios

Por Jose Abreu Cardet
La cuestión de la mano de obra para la industria azucarera en las primeras décadas del siglo XX se hizo especialmente compleja para la empresa estadounidense United Fruit Company. Verdaderos gigantes azucareros pertenecientes a esta compañía se habían convertido en voraces consumidores de material humano.

Esta era propietaria del central Boston(1) y el Preston. (2) La solución que le dio la United Fruit Company a esta delicada situación nos da una idea de cómo estas empresas enfrentaron el problema de la mano de obra.

Al establecerse en Banes, en la costa norte del oriente de Cuba y fundó su primer central, el Bostón. No encontró mayores dificultades con la mano de obra. La población existente en esa localidad y sus inmediaciones, unas dos mil personas en edad laboral, les permitió cubrir sus necesidades.

La situación fue empeorando con el incremento de la producción de este central. Se agregaba otra fuente de trabajo en la región. La United Fruit construyó no muy lejos del Bostón otro central, El Preston, que también generó una demanda de mano de obra importante. En el área se fundaron otras empresas comerciales e industriales como el puerto de Antillas, y en general se iniciaba la recuperación económica del país. La Unitet se vio en la compleja situación de no contar con trabajadores suficientes para su empresa azucarera. La situación hizo crisis en la zafra de 1904 cuando el central Bostón la realizó con 500 obreros menos de los que necesitaba.

El administrador de la United Fruit Company en Banes le escribió al representante de esa compañía en La Habana, Manuel Silveira, el 27 de mayo de 1905 para que obtuviera permiso del presidente de la República para la introducción de braceros canarios. La carta expresa la situación comprometida de esa empresa en una cuestión tan delicada como los recursos humanos:

"La necesidad imperiosa de traer trabajadores para nuestras fincas de Banes y Nipe, puesto que los brazos son escasísimos en el país, y deseando terminar esta zafra con gente suficiente y estar preparados para la próxima, nos obliga a acudir a usted suplicándole vea con el señor Presidente si se nos autoriza, aunque no sea más que una vez para traer trabajadores de las islas Canarias, de la finca de nuestros asociados los señores Elders, Fyffes and Company, establecidos en dichas islas. Nos comprometemos a traerlos en vapores nuestros, directos de Canarias a este puerto, tenerles casas preparadas aquí o en Nipe para recibir tanto a los hombres solos como a los que traigan familias. Tenemos hospitales y médicos en la finca que los asistan y les daremos todas las comodidades compatibles con el trabajo que tienen que hacer. Es cuestión de vida o muerte para nuestras industrias azucareras de Banes y Nipe el conseguir o no esta autorización. Si esto no pudiera ser autorizado por el señor Presidente quisiéramos que cuanto antes nos lo dejen saber, por que si no hay otro medio de traer brazos al país, no habrá más remedio que paralizar todos los trabajos mientras el Congreso resuelva esto". (3)

La administración de la empresa comprendió la desesperación que la pobreza imponía a los vecinos de esas islas. Incluso la posibilidad de morir de muchos jóvenes canarios como carne de cañón en las guerras coloniales. En cierta forma este es un regalo potencial de la muerte a estas empresas azucareras. Les facilita la posibilidad traer inmigrantes a los campos de caña cubanos. Soñaban los propietarios de centrales y latifundios cañeros no establecer el trabajo esclavo a punta de pistola y látigo con que hicieron productiva la forzada inmigración africana sino aprovechar la incertidumbre por el futuro, el morir de falta de esperanza todos los días de estos canarios en sus isla para resolver sus problemas de mano de obra. En Cuba le ofrecían el peor de los trabajos tanto en lo físico como lo moral; picador de caña.

Las gestiones de la poderosa compañía dieron resultado. En 1905 se autorizó para que trajera braceros de Canarias. Con eficiencia muy anglosajona los directivos de la compañía se entregaron a la tarea de traer los futuros obreros de las islas Atlánticas. Fueron transportados a Cuba en la primera expedición 300 hombres aptos para el trabajo. En esta ocasión utilizaron el puerto de Gibara. Desde ese lugar fueron de inmediato trasladados por vía marítima hasta Banes donde se encontraba la dirección de la compañía estadounidense. Un documento de la empresa azucarera, con fecha 26 de septiembre de 1905, describe las características de este grupo de inmigrantes. Expresa también un interesante criterio de esta compañía:

"... 300 trabajadores precedentes de las Canarias, 200 hombres solos y 100 con sus familias. Nosotros tendremos que colocarlos en dos lugares, a la orilla de "Big Scuare" donde construiremos dos pequeñas aldeas para mantener a esta gente protegida del sol, y también para mantener a esas personas sin contacto con la mala gentuza de los alrededores. Debemos construir algunas chozas y barracones. Por su puesto, este lote será solamente por 1906, si esto resultaran satisfactorio necesitaríamos otro lote para 1907. Creo que es mejor obtener a esta gente del interior de las Canarias ya que la de las costas no es tan buena como la del campo. Con nuestro creciente interés aquí creo que debemos hacer esta aventura por el bien de la Compañía." (4)

Es interesante el criterio que da este administrador sobre las características laborales de la población de las Islas Canarias. No sabemos si tenía o no razón, pero el asunto es que habían realizado un estudio del mercado laboral canario. Lo que significaba que estas grandes compañías habían puesto muchas de sus esperanzas para su futuro laboral en las Canarias.

La emigración canaria tenía también sus límites. No eran del todo hijos del abandono. Un ejemplo más elocuente se con Agustín Pérez vecino de Valverde del Hierro que fue contratado y trasladado a sus campos de caña por la compañía United Fruit Company.

El 20 de julio de 1912 un directivo de la compañía en Banes le escribió al alcalde del pueblo de Valverde del Hierro en Canarias. Es la respuesta a una petición del alcalde pidiendo información sobre este individuo vecino que trabaja en esa compañía y del que la familia hace años no tiene información. El texto de la carta es el siguiente:
"Sr. Marino Barreda.
Alcalde
Julio 20
Valverde del Hierro.
Provincia de Canarias
Muy Sr. Mío
Contestando su carta fecha 14 de junio debo manifestarle que el Sr. Agustín Pérez se encuentra en buena salud en esta Villa.
Me ha dicho el Sr. Pérez que hace tiempo ha escrito á su familia mandándoles retratos.
De U att. S.S.
United Fruit Co
Firma del administrador". (5)

Podríamos preguntarnos qué relación existían entre las autoridades locales de ese poblado y la dirección de la United Fruit Company. En cierta forma la compañía azucarera había adquirido un compromiso más o menos oficial o por lo menos formal con las autoridades de estos poblados de las Canarias que pertenecían a una potencia europea. Con los inmigrantes de Haití, Jamaica y las demás Antillas no existía este tipo de compromiso formal. En la numerosa documentación que existe en el archivo de la United Fruit Company y otras empresas no hay un solo documento que revele este tipo de trato hacia los vecinos de esas isla antillanas.

Por muy puramente formal que fuera esta relación representaba una desventaja que se agregaba a las muchas que llevaba el ser canario para las compañías azucareras establecidas en Cuba. El canario tenía otras posibilidades de insertarse en la economía cubana que no solo era el azúcar. No estaba por completo indefenso ante sus patronos. En Cuba existía una sociedad canaria que los protegía. Además de las autoridades consulares de su país.

De todas formas la falta de mano de obra era tan acuciante que estas empresas siguieron adelante con su intento de utilizar a obreros canarios en sus centrales. Por lo menos un buque con inmigrantes canarios para la United Fruit Company arribaron al puerto de Gibara en la primera década del siglo XX.

La luna de miel con la inmigración canaria y española acabó bruscamente al compás del cruel noviazgo iniciado con las Antillas por las grandes empresas azucareras estadounidenses y en menor medidas las cubanas también. Se comenzó a importar mano de obra de las Antillas en especial de Haití y Jamaica. Aunque también se trasladaron obreros de las demás Antillas inglesas e incluso de las holandesas. La emigración canaria fue olvidada por estos monstruos azucareros.

CITAS
1- Después de su intervención por el estado cubano en 1960 se le llamo Nicaragua
2- Después de su intervención por el estado cubano en 1960 se le llamo Guatemala
3- Museo Municipal de Banes. Documentos de la United Fruit Company
4- Ibídem
5- Ibídem

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