lunes, 19 de diciembre de 2016

MORIR DECENTEMENTE: HOSPITALES, ASILOS Y QUINTAS DE SALUD



Por: José Abreu Cardet

En el siglo XIX y en las primeras décadas del XX llego a Cuba una importante inmigración española. Sobre esa presencia extranjera se han realizado diversos trabajos. Pero pocas veces se las ha visto en el momento triste de las enfermedades y la muerte.  En este texto intentaremos conocer que atención medica recibía el inmigrante en la seudorrepública (1902 1958)
A finales de 1907 había en Cuba 56 hospitales públicos. El 30 de septiembre de ese año en ellos se encontraban internos un total de 4124 enfermos. Los españoles y canarios eran 1826 lo que representaba el 46.3 por ciento. Los extranjeros en general eran el 53.7 por ciento de los enfermos aunque tan solo sumaban el 11.2 por ciento de la población de la isla. En los asilos de ancianos casi el 9 por ciento eran  españoles y canarios. (1)
Los encargados de hacer el censo de ese año hicieron un razonamiento interesante. Según ellos: “Este exceso de extranjeros se explica  por el hecho de que comparativamente pocos de ellos tienen familias y  por eso es, que necesitan acudir a los hospitales cuando se enferman. Por encontrarse en esas condiciones los españoles han tomado sus  medidas, estableciendo numerosos  hospitales, dedicados a albergar enfermos de su propia nacionalidad.” (2)
Desde el periodo colonial fue organizada la constitución de estas quintas de salud para inmigrantes por medio del Reglamento General de Beneficencia de esta isla. Según se disponía en él:   “Subordinada la cuestión de su establecimiento a la asistencia pública supletoria de la domiciliaria, se admiten los hospitales a condición, según la Ley de Beneficencia, de constituir salas aisladas que presten cuidados a 200 enfermos que necesiten de sus servicios y de socorros facultativos...” (3)
Debían de incluir en su construcción y funcionamiento las buenas condiciones de ventilación y claridad. También se incluía la ubicación y distancia del poblado mas cercano. Estarían situados en lugares secos y elevados con vistas despejados en todo sentido.  Aislados de aguas estancadas y de focos de infección. Se escogieron fincas alejadas de los centros urbanos y cercanos a corrientes de aguas limpias.
A estos centros de salud acudían fundamentalmente enfermos, españoles, canarios baleares o sus familiares. Muchos de ellos  de clase media, otros que aunque eran obreros y campesinos tenían posibilidades  económicas, y  no querrían atenderse en los hospitales sostenidos por el gobierno donde la asistencia era mediocre y estaban ocupados en muchos casos por  menesterosos y gente en extremo pobre.
Estas instituciones de salud para los emigrantes adquieren un carácter mutualista. Entre ellas se encuentran el Centro Gallego, el asturiano,  y la Asociación de dependientes de Comercio. Este es de filiación profesional y más cosmopolita. En ciudad de La Habana  es donde se encuentran la mayor parte de estos establecimientos. En total eran unos  17.
Al concluir el dominio español en Cuba estas instituciones no desaparecen sino que fundan otras asociaciones como el centro Catalán, el Castellano, la Asociación canaria, las  Hijas de Galicia, Hijas de Canarias, etc. (4)  En 1912 habían 48 sociedades de ese tipo y en 1929 llegaban a 81. (5)
Estas sociedades tratan de tener  un local para sus funciones, fomentar escuelas de primeras letras.  Uno de sus objetivos era el fundar  quintas de salud.  En general en el siglo XX nos encontramos con unos  20 sanatorios o casas de salud para atender a los españoles en todo el país.  Si los analizamos por provincias nos encontramos con lo siguiente. En La Habana se fundan ocho,  en Pinar del Rió uno, en Oriente cinco,  en Matanzas tres,  en Las Villas dos  y  en Camagüey uno. (6) Los establecidos en Oriente están repartidos de la siguiente forma:   dos son de Santiago de Cuba,   uno en Manzanillo y uno en Guantánamo.  
La escritora asturiana  Eva Canel,  nos  dejó una descripción de  una quinta de salud establecida en la ciudad de Manzanillo, en el oriente de la isla en 1914. La descripción,  en parte idealizada, de todas formas nos puede dar una idea sobre aquellas instituciones y la atención que recibían los pacientes:
Desde la quinta de la "Colonia" se recrea la viste en el mar dulce y suave que baña un  litoral inmenso.: se ven palmares, bosques, chimeneas de centrales, sabanas de pastos y también de la planta sacarina prometedora de otra enorme zafra: el cielo, el mar, el campo de Cuba, quiere decir embriagador, balsámico, todo sé abarca desde la altura higiénica, felizmente elegida para sanatorio.
Los pabellones nuevos se estaban construyendo: los viejos no habían envejecido, por el contrario, mostraban alegre juventud: los dormitorios no son inferiores a los de la gran Quinta Covadonga, que enorgullece con razón sobrada a los asturianos de la Habana, y los muebles, los servicios, todo lo que en ellos se encuentra, resiste el parangón sin mermas ni rubores. La dirección, la administración, la sección que da cuenta de la Sanidad pueden estar muy sa­tisfechas.
Entrábamos y salíamos en las salas sorprendiéndome, admirán­dome de que tuviese la Colonia Española una quinta de salud como aquella en un pueblo que al fin no es capital de provincia ni más que Municipio.:. (7)

La existencia de estas quintas de salud fue un aporte importante a la higiene y la salud de los emigrantes canarios y españoles en general en la isla. Además que otros vecinos de la isla se podían atender en ellas. En las entrevistas que hemos realizados  a inmigrantes canarios  y sus descendientes nos encontramos que muchos se atendían en estas instituciones. En especial los que residían en ciudades y poblados.  Es cierto que estaban los límites económicos que representaba el desembolsar una cantidad para poder ser atendido. Pero en general por lo menos los servicios básicos estaban al alcance de muchos de ellos. Además era una alternativa importante a los hospitales públicos sometidos a los vaivenes de la política  de cada localidad  y la  nacional.  También eran  más asequibles  que muchas clínicas privadas.  En las quintas se podía encontrar una solidaridad basada en el origen común que no siempre existía  en las demás instituciones de salud cubanas. 
Algunas de estas sociedades crearon panteones para sus miembros como por  ejemplo de los naturales de Hortiguera que se puede contemplar desde las calles colaterales del cementerio  de La Habana.
En el caso del territorio de la actual provincia Holguín no existieron estas instituciones de salud. Pero algunos inmigrantes españoles establecidos en este territorio y que contaban con recurso para ello se atendían en esas quintas en Santiago de Cuba o La Habana.   

           NOTAS

1--Censo de la Republica de Cuba  Bajo la administración provisional de los Estados Unidos 1907 Oficina del Censo de los Estados Unidos, Washington 1908 p 138
2--Censo de la Republica de Cuba  Bajo la administración provisional de los Estados Unidos 1907 Oficina del Censo de los Estados Unidos, Washington 1908 p 141
3--Reglamento General de Beneficencia de esta isla, Habana 1861, p 21 Inciso 3 articulo 55
4--Dolores Guerra López Los Centros regionales españoles y sus quintas mutualistas en Cuba En IV Taller Internacional de problemas teóricos y prácticos de la Historia Regional y Local, La Habana, Cuba,  2002
5--  Maria del Carmen Barcia Zequeira  La inmigración masiva de Peninsulares y canarios en el contexto de la república,  Debates Americanos,  no 12, enero diciembre 2002, La Habana, p 44
6--Idem
7--Eva  Canel Lo que vi en Cuba (A través de la isla)   Imprenta y  papelería La Universal,  La Habana, 1916, pp 301- 303



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