martes, 20 de diciembre de 2016

INGENIOS AZUCAREROS, ESCLAVOS Y MAMBISES: Un problema pendiente en la historia de Cuba. (Segunda parte)


José Abreu Cardet 
   En Durante la primera  guerra de independencia,  1868 a 1878, encontramos que mientras esta se desarrollaba  se incrementó considerablemente la   elaboración de azúcar. Entre 1857  y 1867   se fabricaron 5 098 778 toneladas de azúcar.  Mientras, entre 1869 a 1878 la producción alcanzó la cifra de 7 451 188 toneladas.  (1) La mano de obra fundamental de esta industria era esclava.  Si bien un grupo de esclavos se unieron  a las fuerzas independentistas otros continuaron laborando en los ingenios y cafetales.  Surge una pregunta ¿Cómo lograron mantener los despiadados propietarios sus dotaciones de esclavos? En la primera parte de este articulo hacíamos referencia a la represión como base fundamental para mantener la esclavitud pero en mucho menor medida pudieron incidir otros factores a los que nos referimos en esta segunda parte.  

MATICES DE LAS FORMAS DE CONTROL

Además de la represión había otro aspecto  a tomar en cuenta; analizar el ingenio azucarero y la vida de los esclavos. La historiadora Elda Cento Gómez hizo una pregunta interesante:

“¿Qué diferencia podía haber entre la Cuba independiente y la Cuba española para muchos esclavos, máxime si eran bozales? Nunca debe pasarse por alto todo lo que el africano acumulaba sobre sus hombros: fue arrancado de su tierra natal, sometido a un proceso de aculturación y convertido en una pieza de ébano, metáfora oportuna para ilustrar la cosificación de que fue objeto tras privárseles de sus derechos humanos y sociales.” (2)
Que significó para estos esclavos la guerra de independencia es hoy una pregunta sin respuesta. En los últimos años se llevaron a cabo una serie de investigaciones sobre la vida cotidiana de los esclavos. Estos análisis  nos pueden ayudar a entender también los motivos,  de por qué un grupo significativo de ellos  permanecieron en las plantaciones junto a sus amos durante el desarrollo de la guerra. Para este análisis  hemos utilizado fundamentalmente  las obras de  las historiadoras  María del Carmen Barcia, Aisnara Perera, María de los Ángeles Meriño, Gloria García, Oilda Hevia,  Ada Ferrer  y Rebeca Scott.
A diferencia de lo creído hasta ahora de que los ingenios eran simples centros de producción y que las relaciones humanas dentro de ellos se concentraban en la elaboración de azúcar, mieles o aguardientes; las investigaciones de estas colegas nos demostraron que en los bateyes se desarrollaba una intensa vida social. La afirmación planteada en esos libros se aprecia  que entre los esclavos se constituyeron familias, aunque muy diferentes a los patrones de los amos pero familia en fin de cuenta, que existió un comercio, una posibilidad  de obtener la libertad, una cierta movilidad social, la eventualidad de mantener sexo, de tener hijo y en ocasiones vivir con ellos e incluso rescatarlo cuando eran separados, así como  el poseer algunos recursos. Todo esto formó parte de una resistencia pero también de un modo de vida, de una esperanza dentro del hueco horroroso de la esclavitud. No se ha valorado hasta qué punto esto también conformó una forma de convivencia entre el esclavo y el amo. 
La Doctora María del Carmen Barcia hizo un interesante razonamiento sobre la situación de los esclavos: “Ellos no eran inmigrantes voluntarios, su mundo había volado en pedazos, no entendían lo que se hablaba, no comprendían lo que se les exigía, debían someterse a normas y preceptos fuera de su lógica, pero como suele ocurrir predominó el aferramiento a la vida y se adaptaron a las nuevas condiciones para no desaparecer.” (3)
Muy pronto comenzaron los esclavos a crear  mecanismos de defensa. La misma autora se refiere a que:
“Las formas de control utilizadas para someter a los esclavos fueron muy variadas y en este sentido no solo se utilizó el miedo al castigo físico, sino también otra forma de dominio sicológico, entre las cuales desempeñaron un papel fundamental los preceptos morales. En este marco se ubicó el matrimonio entre los esclavos como un “estimulo” propiciado por la legislación colonial, porque de esa forma los siervos permanecían casados y seguros” (4)
En muchos casos los esclavos sembraban pequeños conucos. Esto llegó a tener relevante importancia en las plantaciones. Al respecto la doctora Barcia nos afirma que:
“Los hacendados consideraban beneficiosa la existencia de los conucos familiares. En estos, el esclavo sembraba calabazas, maíz, arroz, ajonjolí y otros productos que vendía con la autorización del mayoral, en ocasiones al propio ingenio. En las fincas pequeñas se destinaba un espacio para el cultivo en común; en los enclaves que no tenían barracón y poseían suficientes tierras, el bohío estaba ubicado en medio del conuco; pero en los ingenios más modernos se destinaba un espacio del terreno al “conuco de los negros”, que se dividía en parcelas destinadas al cultivo y la reproducción de animales. (5)
La referida autora hace una reflexión interesante:
“En la economía de la familia esclava la cria de los cerdos, y también de gallinas, desempeñaba un papel importante pues su venta la proporcionaba, recursos para tener un mejor nivel de vida, para que las mujeres adquirieran algún vestido para los días de fiesta, e inclusive para comprar la libertad de padres e hijos. Algunas familias llegaban a tener entre 8 y 12 puercos. Si un esclavo “se portaba bien”, es decir evidenciaba su sumisión se le facilitaban algunos recursos.”.      (6)
No podemos descartar la importancia que tenía para el esclavo la posibilidad  de poder “ascender” en los estrechos marcos de la plantación. Para hombres que vivían sumidos en una degradante explotación, cuyo único objetivo en la vida era producir riquezas para sus amos, que existiera, por remota que fuera, la posibilidad de ascender, de alcanzar mejores posiciones debía de ser en extremo importante. Al respecto una de las autoras que utilizamos como base para este análisis reflexiona.
“Algunos esclavos, los menos desde luego, lograron acceder desde su estado de servidumbre a cierta movilidad social. Por lo general se desempeñaban en las labores domésticas y sus amos tenían gran confianza en ellos. También podían proceder de las dotaciones de ingenios o cafetales, donde había logrado ascender por una fidelidad demostrada durante largos años, o en situaciones coyunturalmente conflictivas, como podía ser un amotinamiento, durante el cual hubieran demostrado su fidelidad al amo. En algunos casos habían logrado acceder a funciones de gran confianza en la esfera laboral, como la de contramayoral”    (7)
Otro asunto no menos importante era la posibilidad  de salir de las plantaciones y establecer relaciones con vecinos, ya fuesen campesinos o esclavos de plantaciones cercanas. Esto debió de ser en extremo inspirador para esta gente sometida a una explotación brutal. Las investigadoras Aisnara Perera y Ángeles Meriño, apuntan  al respecto: “… era común que muchos siervos, con el permiso o no de los administradores o mayorales se movieran por las fincas vecinas estableciendo relación con la población libre y con los esclavos de otro propietario”     (8)
También tenían posibilidades de visitar tabernas y comercios cercanos a las fincas. La historiadora Gloria García, al respecto afirmó.
 “La taberna cercana ejercía una atracción que pocos mayorales lograban reprimir. Pese a las prohibiciones explicitas de los amos, los permisos para visitar estos comercios ubicados en los linderos de las fincas o en un cruce de caminos se otorgaban con frecuencia los domingos y en los días de fiestas y aun en los de trabajo…”  (9)
Algunos lo hacían para comerciar, otros para reunirse con parientes y amigos, encontrarse con mujeres, etc. La ingestión de alcohol era uno de estos objetivos.
Además, el esclavo tenía la esperanza de  obtener la libertad sin necesidad de arriesgarse a una peligrosa sublevación. Podía comprarla tanto para él como para sus hijos y esposa.  Las investigadoras Aisnara Perera y María Meriño  realizaron un detallado estudio sobre esta forma de manumisión, en una región rural del sur de  La Habana. En sus obras hacen referencia a numerosos casos de auto compra. Al respecto han afirmado.  “Es un hecho constatado por los estudios sobre manumisión que la autocompra fue el modo más generalizado de acceder a la libertad. El dinero acumulado y entregado al contado o a plazos, significaba la posibilidad de ser libres gracias al esfuerzo propio…”  (10)
La creación de familias, pese a todas las dificultades que conllevaba esto, era también un aliciente para estos desdichados. El papel positivo y de estímulo de los niños en grupos humanos en situaciones críticas y, en especial, cuando son prolongadas fue analizado por las historiadoras Aisnara Perera y María Meriño en un estudio sobre la familia esclava en Cuba. Al respecto nos indican que “Tener hijos, aun esclavos, llenaba de significado la vida, impone metas: la libertad de unirse en torno a ellos y con ellos…” (11)
 Y agregaron en otro de sus estudios las citadas autoras:   
“Independientemente de las altas tasas de mortalidad nos resulta sorprendente observar como la mayoría de estas esclavas insistían en tener hijos: Ello torna demasiado absolutas algunas afirmaciones (…) cuando se refieren a la poca proclividad de las esclavas a tener descendientes… ”  (12)
Recordemos que Manuel Moreno Fraginals afirmaba, que desde 1820 se incrementó el número de mujeres. Desde esa fecha eran del sexo femenino siete de cada 10 esclavos que llegaban a la isla. (13) Esto permitía hacer realidad física muchas ilusiones sexuales de estos desdichados.
 Por último, en plena guerra de independencia, el estado español puso en marcha una ley que tendía a abolir la esclavitud a largo plazo. La ley Moret, del 4 de julio de 1870,  libertaba a los esclavos del estado y los que tenían más de 60 años, los niños nacidos de madres esclavas, aunque debían de quedarse en calidad de patrocinados hasta los 22 años en poder de los amos. Se le pagarían después de los 18 años con un  pequeño jornal que era la mitad de lo que ganaba un hombre libre.    (14)
 La implantación  de la  ley fue retrasada por los esclavistas. El reglamento, para su aplicación, fue formalizado solo  hacia finales de 1872 y cercenaba algunos aspectos de la ley.   (15)
   Sería interesante conocer cuántas esperanzas creó en la masa de esclavos esta ley.  Si bien se ha analizado esta relación del esclavo con la plantación como la constitución de la familia, el comercio en reducida escala y  la posibilidad de alcanzar la manumisión como parte de la resistencia de los esclavos y de mantener su identidad. Pero esto también podía tener otro sentido para no pocos esclavos. La gran masa de esclavos continuaron padeciendo su condición, la cantidad que lograron la libertad era relativamente pequeña. Pero de todas formas constituía una posibilidad.   
Todas estas pequeñas “esperanzas” podían formar parte de los mecanismos de control sobre ellos de los amos.  Era posible que la mayoría de estas “esperanzas”  no fueran promovidas por los amos y surgieran dentro de los mismos mecanismos de la esclavitud.  Considerábamos   necesario valorar hasta qué punto  jugaron un papel en el dominio sobre esta masa de hombres y mujeres, en especial, en momentos en que se desarrollaba una guerra contra el colonialismo y la esclavitud. Aunque, si bien fue la represión  sistemática la que permitió mantener  a esta masa de esclavos en su terrible condición; debíamos de valorar también otros factores que en alguna medida pudieron influir en el control de los amos sobre los esclavos. 
La esclavitud se ha visto como los pies de barro del colonialismo español en Cuba. Mantener en ese estado de degradación a una masa de más de 340 000 hombre y mujeres, a simple vista, era  algo así como tener en medio de una casa envuelta en llamas un barril de pólvora. Pero fue interesante que mientras existió la esclavitud, la guerra no se pudo extender al occidente.  Al analizar las causas de este fracaso de la invasión al occidente, tanto en la guerra de 1868 como la Guerra Chiquita,  se valoraron  las contradicciones entre los insurrectos.  Menos se analizó  la capacidad de control del régimen esclavista, tanto entre los que sufrían esa condición, como entre la población blanca atrapada, gran parte de ella, en el miedo al negro o cómplice en el usufructo de la riqueza que generaba la hacienda esclavista. 
En cada ingenio y cafetal había suficiente riqueza y medios para convertirse en un sólido bastión militar capaz de enfrentar con éxito a los insurrectos. También el control que ejercían sobre las dotaciones, tanto por el aparato represivo creado, como por el estado de degradación a que habían llevado a aquella masa de hombres y mujeres. No hay duda que esos poderosos mecanismos de control eran tan efectivos que permitieron que la esclavitud sobreviviera a dos guerras.
Estas mismas personas que sufrieron la esclavitud una vez finalizada la misma formaron unos de los pilares fundamentales del Ejercito Libertador Cubano en la guerra de 1895.
Es necesario analizar esos mecanismos atroces que permitieron que la esclavitud sobreviviera durante la guerra de 1868 e intentar entenderlos. Estamos ante una interrogante  que los estudiosos de la historia de la esclavitud deben de responder. Hemos hecho un intento de encontrar más que una respuesta, posibles senderos para los que investigan sobre el tema. Estamos ante un
problema pendiente de la historiografía cubana.
 Las historiadoras Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño que leyeron este trabajo; nos ofrecieron  en una comunicación personal un criterio con el que queremos terminar estas páginas.
Estimado Abreu, nos dio placer leer el texto, porque entras de frente en una cuestión que ha resultado obviada hasta el presente, es decir, tu interpretación de los resultados de nuestros estudios y de los de las colegas que también refieres. Transciende incluso los objetivos iniciales de estos, si bien estos trataron, en su momento, de “rescatar” el lado humano de los esclavos, de integrarlos a la historia nacional, de apartar la idea que suele presentarlos solo como “víctimas” rescatadas por los valerosos revolucionarios, o como siempre hemos pensado que junto a la “humanidad” de los esclavos, es preciso destacar su inteligencia, sus habilidades, sus capacidades para establecer redes, trazar estrategias, para no solo sobrevivir a un sistema despiadado, sino vivir la mejor de las vidas posibles. Tú ahora integras todas estas cuestiones a la respuesta que debemos buscar para la pregunta que recorre tu texto y anuncias, desde el título, ¿por qué se produjo tanta azúcar, por qué todos no se fueron a la guerra, por qué incluso muchos de  los que fueron llevados a la guerra retornaron?



NOTAS

1-- Manuel Moreno Fraginals, El ingenio, complejo económico social cubano del azúcar. Editorial de ciencias sociales, la Habana, 1968. T III pp. 36 y 37
2--Elda Cento Gómez, esclavos, guerra y abolición: las estrategias de los contendientes. (inédito)
3--María del Carmen Barcia  Zequeira, La otra familia Parientes, redes y descendencia de los esclavos en Cuba. Editorial Casa de Las Américas,  2003, p 60
4--Ibídem, pp. 141 - 142
5--Ibídem, p 149
6--Ídem.
7--Ibídem p. 170
8--Aisnara Perera Díaz, María de los Ángeles Meriño Fuentes,  Para librarse de lazos, antes buena familia que buenos lazos. Apuntes sobre la manumisión en Cuba. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2009. p. 92
9--Gloria García, La esclavitud desde la esclavitud, editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003, p. 37
10--Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño Fuentes, ob. cit. p. 194
11--Aisnara Perera Díaz, y María de los Ángeles Meriño Fuente Esclavitud, Familia y Parroquia en Cuba Otra mirada desde la microhistoria, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2008,  p.  60
12--Aisnara Perera Díaz, María de los Ángeles Meriño Fuentes Un café para la microhistoria Estructura y posesión de esclavos y ciclo de vida en la llanura habanera. (1800-1886), Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2008, p.  109
13--Manuel Moreno Fraginals, El ingenio, Editorial de  Ciencias Sociales,  La Habana, 1978, t II,   p. 88
14--Aisnara Perera Díaz, María de los Ángeles Meriño Fuentes,  Para librarse de lazos, antes buena familia que buenos lazos. Apuntes sobre la manumisión en Cuba. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2009. Pp. 67- 68
15--Ibídem P. 69




INGENIOS AZUCAREROS, ESCLAVOS Y MAMBISES: Un problema pendiente en la historia de Cuba.(primera parte)


José Abreu Cardet 
En las investigaciones que hemos realizado sobre la primera  guerra de independencia,  1868 a 1878, encontramos que mientras esta se desarrollaba  se incrementó considerablemente la   elaboración de azúcar. Entre 1857  y 1867   se fabricaron 5 098 778 toneladas de azúcar.  Mientras, entre 1869 a 1878 la producción alcanzó la cifra de 7 451 188 toneladas.  (1) La mano de obra fundamental de esta industria era esclava.  La esclavitud doméstica, que era muy importante por su número, continuo funcionando durante la guerra. En 1867 Cuba tenía una población de 1426 475 habitantes, de ellos  344 618 eran  esclavos y 248 703 personas consideradas  como de color libres. (2)Una pregunta sin respuesta todavía es por qué pese a desarrollarse una guerra de independencia durante diez años la esclavitud en buena medida continua rindiendo grandes ganancias a los propietarios. Otros historiadores que han incursionado en la contienda del 68 se han encontrado con ese problema. Pedro Pablo Rodríguez me comentó en una comunicación personal: “Ya yo comprendí también algo de eso que planteas cuando estudié la
invasión a Guantánamo y me topé con las escuadras guantanameras al servicio de España y las dotaciones armadas resistiendo a los patriotas, como en el
cafetal La Indiana.”
Estudios regionales recientes nos muestran el poder de resistencia de la plantación esclavista. El historiador José Sánchez Guerra nos afirma que en Guantánamo “... en lo que respecta a la industria azucarera se ha exagerado el verdadero alcance de la destrucción de sus instalaciones fabriles y otras infraestructuras.” (3) Este autor ha confeccionado una interesante tabla sobre la cantidad de esclavos en 1862 y 1874.  Los cafetales fueron profundamente afectados por guerra. En 1862 en los cafetales se encontraban 4 219 esclavos y en 1874 la cifra había descendido a 605. Sin embargo, la situación en los ingenios era diferente. Si en 1862 la cifra de esclavos en estos  era de 2356, en 1874 ascendía a 2814. El  el número de esclavos se había acrecentado en casi  quinientos individuos.
El historiador Ladislao Guerra Valiente, en una investigación sobre el ferrocarril de Guantánamo, demostró que se produjo un incremento considerable en las ganancias durante la Guerra Grande. (4) El mismo autor nos dice que esto fue producto del  traslado de mercancías, principalmente azúcar, no de las fuerzas militares. Al concluir la guerra existía una importante deuda de la administración militar con los propietarios del ferrocarril. (5) Esto ocurrió pese a que  Guantánamo luego de la invasión de Máximo Gómez en 1871 se vio plenamente envuelto en la vorágine de la guerra.  En Las Villas pese a la guerra la producción azucarera se mantuvo e incluso se suscitó un incremento. En la  zafra de 1869, 70 y 71  produjeron más azúcar que las de 1863 a 1868. La producción de 1875, el año de la invasión de Máximo Gómez, fue la mayor desde 1863 a esa fecha. (6) En Holguín durante la guerra de 1868 aunque no habían un gran desarrollo de la industria azucarera pero algunos de los ingenios de la zona de Gibara continuaron produciendo durante toda la contienda.
No hemos efectuado una investigación de la esclavitud durante la guerra de 1868. No es nuestro objetivo plantearnos una tesis sobre el asunto en este breve artículo. Intentamos llamar la atención acerca de la
necesidad de estudiar el tema.
    Consideramos que estamos ante un problema pendiente de la historiografía cubana. De todas formas hemos realizado algunos análisis que exponemos brevemente.  Una primera respuesta es que en los territorios donde residían el grueso de los esclavos no llegó la guerra. En este caso se encontraban  La Habana,  Pinar del Rio y  Matanzas.
(7)
El gobierno español tomó diversas medidas represivas para evitar que los esclavos se sublevaran.  Por  ejemplo en Matanzas, en 1870, dislocaron destacamentos de fuerzas regulares en los ingenios.  Sobre estos destacamentos  el mando militar de esa región mantenía un constante control. Así el 17 de enero de 1870 el comandante general de Matanzas  le escribió a su jefe de estado mayor: “Salgo a revistar los destacamentos de los ingenios. Regresaré mañana…”.  (8) Las fuerzas regulares que operaban en los territorios en guerra mantenían una estrecha vigilancia sobre los ingenios. Una el jefe de una fuerza hispana que operaba en Las Villas anotaba en el diario de la unidad el 23 de mayo de 1870.
“Salí a  recorrer por los Ingenios Mayaguara, Lajas, Bocas Chica y  por la noche las patrullas…”  (9)
Estas anotaciones eran frecuentes en los diarios e informes de las tropas españolas. Se mantenía bajo constante vigilancia los ingenios azucareros donde se encontraban una gran cantidad de esclavos.  Además los propietarios crearon milicias propias para las protecciones de estas instalaciones. En Santi Espíritus eran llamadas  Corporación de guardias del ingenio”.
Se mantenía un estricto control en estos territorios azucareros sobre las personas que se desplazaban por ellos. Los negros mulatos y chinos eran las victimas más comunes de ese celo represivo. El periodista irlandés James O Kelly,  que visitó la isla en 1873, se refiere a las medidas de los españoles sobre los negros y los chinos. En un viaje en tren  por Las Villas anotó:
Lo más digno de relatarse era la aparición en cada paradero de dos soldados de la guardia, que recorrían todos los carros, en busca de las personas sospechosas y obligaban a los chinos y gente de color a que les enseñaran sus células. Varias veces arrestaron a algunos de ellos por irregularidad  en sus papeles. (10)
Los ingenios azucareros, situados en territorios amenazados por los insurrectos,  se convirtieron en verdaderos bastiones de la represión colonial. El referido periodista  irlandés nos dejó una interesante descripción de estas industrias, en la jurisdicción de Santiago de Cuba en 1873. Algunos de ellos se encontraban en territorio donde actuaban las fuerzas revolucionarias. Vale la pena leer estas descripciones de O Kelly: “Porque hoy en Cuba, el ingenio se ha convertido en una especie de fortaleza, de la cual se enorgullecería  un señor feudal de los tiempos antiguos” (11)
Agrega el reportero irlandés que:
Son los centros de organización  y los depósitos de municiones de la guerra y de boca de los españoles, así como lugares de refugio en caso de derrota; aunque no se cuentan entre los elementos militares a disposición del gobierno, son de hecho verdaderas colonias militares. Cuando los ingenios están situados en una posición peligrosa hay en ellos, por lo regular, un destacamento de soldados veteranos al mando de un oficial. Además, cada dueño de  esas fincas contribuye con un cuerpo de soldados auxiliares que algunas veces llegan a la respetable cifra de cien hombres, sin constar los mayorales y maquinistas que están todos armados, así como los esclavos más fieles; si bien estos últimos con armas de inferior calidad.  (12)
Estos mecanismos represivos fueron la base fundamental para mantener a los esclavos  en estado de sumisión. Los mambises no contaban con medios de sitio para atacar estas instalaciones fabriles convertidas en fortalezas. Los esclavos sometidos a una estrecha vigilancia y desarmados a la menor sospecha de sublevarse podían ser masacrados. Pero también influyeron otros factores a los que nos referiremos en próximos artículos que aparecerán en esta columna.
1-- Manuel Moreno Fraginals, El ingenio, complejo económico social cubano del azúcar. Editorial de ciencias sociales, la Habana, 1968. T III pp. 36 y 37
2-- Sarmiento Ramírez, Ismael, Cuba: Entre la opulencia y la pobreza Agualarga editores S.L. Sin año de publicación.  p. 51 
3-- José Sánchez Guerra, El Azúcar en el valle de los ingenios guantanameros (1532-1899),  Editorial el Mar y la Montaña, Guantánamo, 2003,   p 35
4-- Ladislao Guerra Valiente, “El ferrocarril de Guantánamo 1854 1905.” Editorial El Mar y la Montaña, Guantánamo, 2010, p. 46
5-- Idem, p. 49
6-- Manuel Moreno Fraginals, El ingenio, Editorial de  Ciencias Sociales,  La Habana, 1978, t III,  pp. 59, 60
7-- En Matanzas existió actividad insurrecta. En las llanuras de Colon y en Jagüey Grande operaron unidades mambisas en los inicios de la guerra. Pero se retiraron a Las Villas. Henry Reeve, extrema vanguardia de la invasión de 1875 a Las Villas, incursionó en las llanuras de Colón hasta su muerte en agosto de 1876. Pero la guerra no se estabilizó en Matanzas y no afectó la producción azucarera. 
8-- Servicio histórico militar Negociado de ultramar Documentación de Cuba, año1870. Meses marzo a diciembre documentos relacionados con mandos e informes, legajo 3, armario 9, tabla 14. Ponencia de ultramar 114. Documentos relacionados con mandos mes de enero del año 1870.
9-- Archivo Histórico Militar  de Segovia  Ponencia de ultramar Cuba 12,  Carpeta que contiene documentación con Diario de Operaciones de mayo de 1870, Legajo  8  Armario 2 Destacamento de Birama  Regimiento Cazadores a Caballo de la Reyna  4º Escuadrón Diario de las operaciones practicadas por la 1ª Sección del mismo en el Valle de San Luis de Trinidad Partido  de San Francisco
10-- James J.  O Kelly, La Tierra del Mambí, Instituto del Libro, La Habana, 1968, p 84  
11-- Ibídem. p. 140.
12-- Ibídem  p. 141



EL ATAQUE A JIGUANÍ: LA VERSIÓN DE CALIXTO GARCÍA

Por: José Abreu Cardet
El 13 de marzo de 1897 el mayor general Calixto García Iñiguez atacó la plaza de Jiguaní.  La Villa estaba defendida por unos 300 soldados españoles, una sección de la guardia civil y un grupo de voluntarios. Contaba con un heliógrafo que permitía comunicarse por medio de señales con las guarniciones cercanas.  Tenía un poderoso fortín construido durante la guerra de 1868, situado sobre una colina que dominaba el poblado. El Jiguaní estaba rodeado por una serie de fortines encerrados de alambrada y protegidos por un foso. Para el ataque Calixto realizó una concentración de fuerzas del departamento oriental. Entre ellas se encontraba la infantería holguinera, bajo las órdenes del general Mariano Torres. El ataque comenzó a las 6 de la mañana del 13 de marzo. Se combatió durante todo el día y parte de la noche del 13 de marzo. Las fuerzas cubanas penetraron en la plaza tomaron varios de los puntos defensivos enemigos. 
La victoria parecía cercana.  Pero le fueron trasmitidas a Calixto alarmantes noticias sobre la marcha de una columna española desde Manzanillo hacia Bayamo para auxiliar a los sitiados. Ante la posibilidad de que sus fuerzas fueran atacadas por la retaguardia, el general holguinero suspendió el ataque y dio órdenes de emprender la retirada. Luego se supo que las noticias eran falsas. A continuación reproducimos textualmente las anotaciones del diario de campaña del Estado mayor del general Calixto García desde el día en que se inició la marcha hacia Jiguaní hasta el día siguiente del asalto. Es un documento de excepcional valor pues narra de forma objetiva el desarrollo de los acontecimientos. . El texto fue copiado literalmente del que se encuentra en la Sala Cuba de la Biblioteca Nacional “José Martí”, de La Habana y reproducido en el libro publicado por la editorial Ciencias Sociales de La Habana, en 1996, Calixto García Pensamiento y Acción Militar con introducción y notas de José Abreu Cardet y Elia Sintes Gómez. 
Fragmento del Diario del Estado Mayor del General Calixto García del 16 de febrero al 14 de marzo de 1897.
Febrero 16.
Diana á las 4:30 a.m. Marcha á las 6 a.m. Jornada de 3 leguas acampando á las 9 a.m. en “Mabay”, Bayamo, donde encontramos fuerzas de la Primera División Segundo Cuerpo al mando del Gral. Ríos. Buen Campamento.
Febrero 17.
  Acampados.
Febrero 18.
  Acampados.
Febrero 19.
Diana á las 5 a.m. Marcha á las 6 a.m. Jornada de 4 leguas acampando á las 10 a.m. en “Masio Arriba” lugar de pasto regular y mala aguada.
Febrero 20.
Diana á las 3 a.m. Marcha á las 4 a.m. Jornada de 7 leguas pasando por Marzo 2. “Masio Abajo”, “Buena Vista”, “San Rafael”, “Estrella”, “Los Arroyos”, Acampados pasando el río Cauto por “Cauto El Paso”, que es una pasada mala por lo pantanosa de la orilla.  Acampamos á las 10 a.m. en la estancia de “Castillo” donde hay un poco de pasto y viandas abundantes.
Febrero 21.
Acampados.
Febrero 22.
Acampados. Al medio día llega el Jefe de Estado Mayor Brig. Mario Menocal de vuelta de Las Villas.
Febrero 23.
Acampados.
Febrero 25.
Diana a las 5 a.m. Marcha a las 6:30 a.m. Jornada de 4 leguas pasando por “Los Cayos” y “Hato Nuevo” y acampando á las 10 a.m. en Corral Nuevo, lugar de buena aguada y pasto ninguno.

Febrero 26.
Diana a las 4 a.m. Marcha a las 5 a.m. Jornada de 6 leguas atravesando el “Cauto“  por “Las Coloradas” y pasando por “Limones” y “Palmarito” y acampando “La Mula” á la orilla de Cauto con buen pasto.
Febrero 27.
Diana á las 4 a.m. El Jefe de E.M. con parte de la caballería se separa para ir al depósito de caballos para relevarlos. El Cuartel Gral. Marcha á Baire donde acampa.
Febrero 28.
Acampados.
Marzo 1.
Acampados.
Marzo 2.
Acampados.
Marzo 3.
Acampados.
Marzo 4.
Acampados.
Marzo 5.
Diana a las 4 a.m. Marcha a las 5:30 a.m. acampando a las 1:30 en “La Yaya” donde se encuentran las fuerzas.
Marzo 6.
Acampados. Llega el Gral Pedro A. Pérez. Por la noche se reciben noticias de que está el enemigo en Baire y el Gral. decide marchar a primera hora.
Marzo 7.
Marcha á las 5 a.m. con la Escolta de Caballería y la Segunda Brigada de la Segunda División del Segundo Cuerpo. Jornada 8 leguas pasando por “Monte Alto”. Al llegar á Baire se supo que el enemigo se había retirado y acampamos á las 12:30 p.m.
Marzo 8.
Acampados. El Jefe de E. M. Brig. Menocal marcha con algunos ayudantes á “Monte Alto”.
Marzo 9.
Diana á las 5:30 a.m. Marcha á las 6:30 a.m. Jornada de 4 leguas, acampando á las 10:30 en “Monte Alto” donde se encontraba el Jefe de E. M. y algunas fuerzas.
Marzo 10.
Acampados.
Marzo 11.
Acampados. Por la mañana el Gral. García con el Jefe de E. M. Brig. Menocal, y algunos ayudantes practica un reconocimiento sobre “Jiguaní” y se ordena la construcción de las trincheras.
Marzo 12.
Acampados. Se terminan las trincheras y se colocan los cañones en la noche de hoy al 13.
Marzo 13.
Ataque de “Jiguaní”. Ocupa la trinchera del “Corujal” el Gral. Pérez; la de “Manantiales” el Brig. Collazo; la de la “Loma” el Gral. Cebreco y la de “Jiguaní Abajo” el Gral. Torres, situándose el Cuartel General en el “Corujal”. Se rompe el fuego de cañón á las 6 a.m. que es contestado por el enemigo con disparos de granada hasta las 12 m. en que teniendo, abierta brecha el castillo de la “Loma” y escaseando el parque, se manda disminuir el fuego de cañón. A las 7 p.m. se dá el asalto apoderándose de una esquina de la plaza del pueblo, el Coronel Cartajena, de la otra los Ttes. Coroneles Pantoja y Guardia. Los Grales. Cebreco y Collazo atacan sucesivamente el Castillo de La Loma y el fuerte de Gerona; pero no pueden apoderarse de él. Se preparaba una pieza para atacar la plaza del pueblo, cuando se recibe aviso del Gral. Rabí de que una gran columna española, burlando su vigilancia, había salido de Veguitas y entrando en Bayamo, por lo que consideró el Gral. que no tenía tiempo para apoderarse del pueblo antes de la llegada de la columna, y se mandó retirar la Artillería, y la infantería se retiró por la mañana á “Monte Alto” y “Cañadón”. Tuvimos 35 bajas.
Marzo 14.
Acampados en “Monte Alto”. Se recibió aviso á las 5 p.m. de que la columna enemiga de que se había dicho que había entrado en Bayamo, había retrocedido á Veguitas.



Patriotas Holguineros de Constantino Pupo: un libro para el alma de un pueblo.

Por: José Abreu Cardet

En 1956 apareció publicado el libro Patriotas Holguineros, de Constantino Pupo y Aguilera. La obra marcó un momento significativo en los estudios sobre las guerras de independencia en la localidad. Constantino  Pupo era un propietario de tierra y veterano de la guerra de 1895. A esta se incorporó siendo un adolecente.  Hombres de recursos económicos costeó de su peculio la publicación de este libro de doscientas veinte y tres páginas.
En la breve introducción el autor responde una pregunta con la que inicia el libro “¿Por qué haciendo un paréntesis en el duro bregar diario, me he dedicado a escribir esta obra que instituyo Patriotas Holguineros?
“Pues porque he comprobado la falta de información  que sobre nuestros patriotas, tiene la juventud que goza de los bienes que, a costa de ingentes sacrificios, ellos conquistaron.”   
Esta ha sido una preocupación constante de cada generación de cubanos. Que los jóvenes desconozcan el legado de los patriotas de las guerras de independencia. La respuesta de Constantino fue contundente al dejarnos este interesante texto. Aunque si bien el libro no se adapta a las condiciones mínimas de cualquier texto de historia que es el señalar las fuentes de donde se tomó la información. El asunto es comprensible, pues no estamos ante un historiador profesional. 
Constantino pertenecía a una antigua familia de mambises holguineros. Creció oyendo los relatos de sus antepasados. Esto ocurrió con toda una generación de cubanos. Recuerdo a mi abuela en la década de los sesenta del siglo XX enfrascada en largas narraciones sobre las guerras de independencia. Luego como historiador pude comprobar la veracidad de algunos de aquellos relatos. De los que no aparecen plasmados en documentos y memorias, pues eran visiones demasiados personales sobre esa gente sin historia, estoy convencido que, en esencia, llevaban el peso de lo verídico. Incluso es posible que muchos documentos que fueron escritos  con objetivos muy específicos para obviar desaciertos de los autores.  
Constantino bebió de esa  maravillosa fuente que es lo que hoy llamamos la historia oral.  Aunque no confirmó por regla quien le dio la información. Tan solo en contadas ocasiones nos lo dice. Un ejemplo es la narración de como el patriota Ladislao de Feria liberó a una familia esclava. En una nota a pie de página expresa: “Este relato lo obtuvo, el autor, de la señora Dolores Rodríguez Pichardo, Viuda del patriota Ladislao de Feria, caído en la acción de Yabazón, en el mes de Enero de 1876” 
A lo largo del texto van apareciendo referencias sobre acontecimientos muy personales de algunos patriotas que nos dice que el autor lo extrajo de la memoria popular. Ese conocimiento se fue perdiendo en la medida que aquella generación desapareció.  Hoy desgraciadamente tan solo quedan fragmentos de esa memoria común guardado por algún hijo o nieto de los hombres y mujeres que hicieron un país a plomazo y machete. 
El texto está hilvanado a través de las biografías de los patriotas. De esa forma, por citar un ejemplo, emprendió un amplio recorrido sobre la guerra Chiquita y la de 1895 en la biografía del general Luis de Feria Garayalde. El texto hace referencia a unos 17 patriotas holguineros. El libro publicado en 1956 en una edición que debió de ser pequeña es cada vez más raro en las bibliotecas públicas y privadas. Antes de que desaparezca por completo es necesario hacer una nueva edición o por lo menos que se pase a soporte digital.  

Sería inútil someterlo a la crítica historiográfica actual este libro.  Constantino Pupo no escribió para historiadores e intelectuales sino para el alma de un pueblo. La definición no es nada científica pero gente como Constantino Pupo y los holguineros y cubanos en general que hoy leen el libro de este patriota lo entienden.

LUIS FIGUEREDO Y HOLGUÍN


Por: José Abreu Cardet
Muy poco se conoce de la relación del general mambí Luis Figueredo Cisneros con Holguín. Luis Figueredo nació en Bayamo. Pertenecía a una familia de insurrectos, entre sus parientes se encontraba Pedro Figueredo, “Perucho” uno de los iniciadores de la conspiración que dio inicio a la guerra de 1868. Luis se incorporó a la conspiración. Era de los que pensaban en la necesidad de alzarse lo más rápidamente posible. Llevo a la práctica ese criterio.    En el Mijial, en  la jurisdicción de Holguín, poseía una finca. Allí se septiembre de 1868 ahorcó a un cobrador de impuestos y se acuarteló con sus hombres en franco estado de rebeldía.  De esa forma el primer patriota en promover la lucha contra España en el territorio holguinero fue este valiente bayamés.
Secundó el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes.  Al atacar los holguineros  a Holguín tomó parte en esa acción que se desarrolló entre el 17 de noviembre y el 6 de diciembre de 1868. Concluido este continuó combatiendo en esa jurisdicción integrado a las tropas holguineras y bajo el mando del general Julio Grave de Peralta. 
Un documento que se encuentra en el libro de borradores del general Grave de Peralta nos demuestra que Luis Figueredo formaba parte de las fuerzas holguineras con el grado de coronel.
Nº 4
Atendiendo á las poderosas razones que espresa por su comunicación de ayer se le concede el permiso que solicita para que pase á su Hacienda hasta que este restablecido de la salud, dejando encargado de la Compañía al 2º Gefe de la misma ú otra persona de su confianza sobre lo que me (roto) aviso= Dios, Patria y libertad, Diciembre 27 de 1868= El Gral: Julio G. de Peralta. Al C. Coronel Luis Figueredo=(1)
Luis Figueredo alcanzó el garo de mayor general. Desempeñó importantes cargos como jefe de la división de Bayamo. Al concluir la guerra se trasladó a Colombia donde falleció.  En esa tierra dejó una numerosa descendencia.
Notas
1--Museo Provincial de Holguín, Fondo Julio Grave de Peralta, Fotocopia del libro de borradores de Julio Grave de Peralta. Borrador 4 Al coronel Luis Figueredo 27 de diciembre de 1868