miércoles, 29 de abril de 2015

LUCIA, CALIXTO Y LA PRISIÓN (segunda parte)


Por José Abreu Cardet
En el articulo anterior titulado PRISIÓN DE CALIXTO GARCÍA EN ESPAÑA (Primera parte) nos referimos a la llegada de este general a las cárceles españolas en 1875. En este centraremos nuestro interés en las gestiones y acciones de Doña Lucia Iñiguez la madre del patriota para mejorar su situación.    Lucía se trasladó hasta la fría Pamplona, donde se encontraba su hijo preso, tratando de mejorar su situación. En abril de 1876 se le unió el fiel patriota Eusebio Hernández. La anciana mambisa burlando prohibiciones y vigilancias, lograba hacerle llegar alimentos. En mayo de 1876 regresó a Madrid, parte del camino acompañada por Eusebio Hernández, donde solicitó a las autoridades un régimen carcelario mas humano para su hijo. El joven patriota Raimundo Menocal se uno tambien a Lucia en las gestiones para mejorar las condiciones del general mambí.
Las gestiones de Lucía mejoraron durante algún tiempo las terribles condiciones de Calixto. Le permitieron pasear   por los patios de la fortaleza unos veinte minutos en compañía de su madre, de Raimundo Menocal,    el Mayor de la Plaza y el Capitán de guardia. También podía tomar el sol de cinco a cinco y media de la tarde. El l4 de octubre, día de su santo, pudo comer con la madre y Raimundo. Pero muy pronto la situación volvió a hacer como antes. El 15 de diciembre de 1876 escribió Lucia desolada:

Estoy hecha un mar de dolores, hasta sabañones en los pies me han salido; mi pobre Calixto está con dolores de hueso y malo del estómago, esto lo atribuye a no hacer ejercicios, así lo quieren los  señores.  (l)

Durante 1877 las autoridades incrementaron el rigor carcelario. El 9 de enero de ese año Raimundo Menocal testimoniaba:

El pobre Calixto cada día empeora su situación. Hoy han prohibido que entre la criada, porque saludó a un oficial delante del gobernador.  Este dice que aún es muy  benigno y se compromete con dejar entrar a Lucía. Considera, amigo, lo que sufrirá él, con esta intransigencia sin límites, puesto a merced de un bárbaro oficial...  (2)

El 16 de enero de 1877 le escribió a su amigo Hilario Cisneros:

El mes pasado escribí a U. por conducto de un amigo y hoy aprovecho la oportunidad de la marcha a esa de Raimundo Menocal  para volver a hacerlo.
Mi posición en nada ha variado de nueve meses a esta parte cada día se inventa alguna cosa nueva para mortificarme y si puedo escribir es valiéndome de mis medios para poder entregar las cartas a mi madre.
He sabido que ya mi esposa está en esa y le agradecerá a U. (ilegible) que hiciera cuanto en su mano estuviese para que la (ilegible) de ella no influyera en la educación de Calixto. Mi único deseo es que este sea un hombre útil a la sociedad, sea cual sea la posición que en ella (ilegible) y crea U. que me preocupa más que mi prisión la idea de que mi hijo vuelva a cometer las faltas de antes y que según U. dice había ya afortunadamente  abandonado. En  U  amigo  mío que ha sido su verdadero padre, es en quien espero  que le corrija y encamine como podría hacerlo yo.
Le recomiendo a U particularmente al portador de esto Raimundo Menocal uno de mis mejores amigos.
Soy de U. Sfmo   y agradecido amigo.

Calixto G. Iñiguez.  (3)

Calixto miraba la formación de su hijo mayor desde una visión muy machista. Esta era una mentalidad muy de la epoca. Desconocía la lucha cotidiana de su esposa para educar. y mantener viva la nacionalidad de sus pequeños hijos.
El 5 de mayo de 1877 Calixto expresaba sobre su desesperada situación:                                                

Estoy con un gran dolor en la espalda, (…) cada día estoy peor, he de estar aburrido y cansado. No tongo voluntad para nada.  (4)

El 7 de abril de 1877 al conocer la muerte de Francisco Vicente Aguilera le escribió a la viuda;
Ninguno en mayor grado que yo debió al general Aguilera respeto y gratitud. Iniciado por él en la gran empresa de la libertad de nuestra Cuba y mirándolo como el patriota, le quería como debe de quererse al hombre que nos enseña el camino de la justicia y de la gloria. Fui uno de los últimos que se honró en estrechar su mano cuando salió de Cuba, (5)

El 11 de abril le decía a E. Codina "mi situación es bastante mala, ocupo un pequeño calabozo desde hace un año y estoy casi incomunicado".  (6).
La indomable Lucía continuó a su lado. Para llevarle alimentos tenía que atravesar el profundo foso que rodeaba la fortaleza por estar inservible el puente. En el verano de 1877 se trasladó de nuevo  a Madrid para gestionar que mejoraran las condiciones del hijo. Regresó  a Pamplona ante lo inútil de sus peticiones.
El invierno de 1877 era terrible. El 13 de noviembre Lucía expresaba a un amigo: "Calixto me encarga te diga que cuando esté bueno te escribirá, está muy débil y desganado". (7) Imponiéndose a la soledad y el frío perfeccionó el francés y el inglés, lee Literatura pero sobre todo estudia táctica y estrategia, fortificaciones e historia militar. Su amigo Rojas Oria se encargó de comprarle y mandarle libros a la prisión.
En noviembre de 1877 llegó al castillo de San Francisco de Figueras, Tomas Estrada Palma, Presidente de la República de Cuba en armas hecho prisionero por los españoles. Calixto de inmediato trató de comunicarse con su antiguo compañero, desconocía el insurrecto que ya en esa época Estrada Palma profesaba claras ideas anexionistas. El 28 de noviembre le escribió, al no obtener respuesta le remitió otra carta el 7 de diciembre donde le narra "... el estrecho calabozo en el cual las autoridades españolas le han condenado a asfixiarse.” Le ofrece una gramática inglesa y una suma de dinero que le deben aduciendo derecho de antigüedad en la prisión para ayudar a sus compañeros. Indagaba por la situación en los campos de Cuba libre, le pregunta por Salvador Cisneros Betancourt y Félix Figueredo. El 21 de diciembre por fin Estrada Palma le respondió dándole pormenores sobre diferentes sucesos acaecidos en el seno de la revolución. El 8 de mayo le vuelve a escribir Calixto una carta que Estrada Palma respondió el 12 de mayo.                               
Mientras Calixto soportaba estoicamente las inclemencias de la prisión, en Cuba las contradicciones surgidas en el seno de la revolución más que las operaciones militares propiamente ponía fin a la guerra. En febrero de 1878 se firmó en Camaguey el Pacto del Zanjón. Pese a la heroica actitud de patriotas que como Antonio Maceo y Leocadio Bonachea protestaron el pacto y continuaron luchando y la guerra llego a su fin.                                                 
Producto de los acuerdos del Zanjón los insurrectos cubanos, prisioneros durante la contienda fueron puestos en libertad.  El 8 de junio Calixto vio abrirse las puertas de la prisión. De Pamplona se trasladó a Madrid y se alojó en la casa de su entrañable amigo Eusebio Hernández. Gestionó y logró embarcar a Lucía para Cuba, luego se trasladó a Paris donde se entrevistó con Ramón Emeterio Betances, patriota puertorriqueño que se había puesto al servicio de la causa cubana y residía en esa ciudad. El 23 de julio le escribió a Hilario                                            Cisnero:
Mi querido amigo A mi llegada a esta (19 corriente) me fue entregada su grata carta de 26 pasado y le dije a U. las gracias por el interés que se ha tomado para proporcionarme recursos en que trasladarme a esa. Ya he recibido los mil francos que me ha enviado el Sr. Aldama y le ruego haga presente la expresión(sic) de mi gratitud.

Las circunstancias de haber tenido que demorar mi salida de España hasta dejar embarcada mi madre para Cuba me ha hecho demorar también mi salida para New York pero hoy estoy haciendo lo posible para a algún amigo que tengo en esta con objeto de ver si puedo marcharme a principio del entrante.
Cuento, pues, con que pronto nos hemos de ver y entonces tendré el gran placer de conocer a U. y darle un estrecho abrazo.
Le doy las gracias por su enhorabuena. Ojalá me hubiera U. poder dármelo pues ha sido desde mi libertad a la (ilegible) de la causa de la patria.
Mis afectuosos recuerdos a toda su apreciable familia y U. cuenta siempre con su verdadero amigo.

Calixto G. Iñiguez (8)

De París se trasladó hasta el Havre y de allí a Londres en el buque Alicia. Después de una breve estancia en Gran Bretaña Calixto embarcó con destino a Nueva York a donde llegó en septiembre. De inmediato encabezo el movimiento conspirativo que dio inicio en agosto de 1879 a la Guerra Chiquita.


Notas:
1--Juan José Casasús: Calixto García, El Estratega, Oficina del Historiador de la ciudad, La Habana, 1982. p. 117.
2-Idem
3—Biblioteca Nacional, Sala Cubana. Carta  de Calixto García a Hilario Cisneros del 16 de enero de 1877
4 Juan José Casasús, Ob. cit, p. 118
5—Idem
6—Ibidem p. 119
7--Ibídem 119
8—Carta de Calixto García a Hilario Cisneros del 23 de julio de 1878 Biblioteca Nacional, Sala Cubana.



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