viernes, 24 de abril de 2015

LA AVIACIÓN MILITAR Y EL REGIMIENTO 7 DE LA GUARDIA RURAL (Cuba 1958)

José Abreu Cardet
La aviación era el símbolo de la superioridad en equipos del ejército batistiano sobre los rebeldes durante la guerra que se desarrolló entre 1956 y 1958. Si bien estas fuerzas podían destruir un tanque, liquidar a los defensores de una trinchera y hacer retroceder una bien armada tropa, derribar un avión de combate era asunto muy difícil. Se habían averiado avionetas de reconocimiento, pero un bombardero Douglas B 26, un caza F 47 y mucho más un avión a reacción T 33 eran prácticamente inalcanzables para la modesta artillería rebelde.
Las Fuerzas Aéreas del Ejército (FAE), como se llamaba la aviación militar tenían su jefatura en Columbia.  Las bases aéreas estaban en la parte occidental de la isla. Bastante alejadas de los principales escenarios de lucha en el oriente de la isla.  Para remediar esta situación dislocaron un escuadrón de Bombardeos B26 y cazas F 47 en el aeropuerto de Camagüey que podían llegar rápidamente a cualquier escenario de combate del Regimiento 7. Las posibilidades de estas naves se incrementaron cuando comenzaron a abastecerse en la Base Naval de Guantánamo.  En muy poco tiempo podían estar sobre el territorio de Sagua de Tánamo o Mayarí descargando sus mortíferas bombas.  Los B 26 tenían un alcance de 1850 kilómetros, podían llevar 2 359 kilogramos de bombas y tenían 11 ametralladoras calibre 50.  Los cazas F 47 tenían 8 ametralladoras calibre 50 y podían cargar hasta 907 kilogramos de bombas.
Frente a la jefatura del regimiento se construyó en 1956 una pista de aterrizaje. Tenía 1250 metros de largo y 60 de ancho. Desde esta  operaban avionetas de reconocimiento. (1) Dichas naves estaban subordinadas directamente a la jefatura de regimiento. Esto paliaba un gran problema. En caso de necesidad de apoyo aéreo la jefatura del regimiento debía de pedirlo al Estado Mayor del Ejército. Si era aprobada la solicitud se ordenaba a las fuerzas aéreas que actuaran.  Se perdía un tiempo en estos trámites burocráticos que en una operación militar podía ser decisivo. Mientras las avionetas podían ser enviadas a cualquier escenario de combate por decisión del mando regimental. A estas naves en la puerta le instalaron una ametralladora calibre 30 con la que podían disparar contra los rebeldes. También les lanzaban vasos de cristal con granadas a las que le quitaban la espoleta. Al romperse el vaso al chocar con la tierra las granadas explotaban.   También desempeñaban un importante papel en las comunicaciones entre el mando del regimiento y los escuadrones y las tenencias de la guardia rural. Lo que resulto más significativo en la medida que se incrementaba el bloqueo rebelde.   En todos los centrales azucareros existían pistas de aterrizaje. Algunas podían recibir naves de cierto porte.  Por ejemplo la pista del central Preston tenía 1219 metros de largo y 38 de ancho y estaba asfaltada. (2) En las cabeceras de la mayoría de los municipios había pistas con capacidad para aviones DC 3 de pasajes. También podía aterrizar la versión militar de estas naves. Estas instalaciones civiles eran utilizadas por la aviación militar.
Aunque estas avionetas subordinadas al regimiento tenían grandes limitantes. Una de ellas era su escaso armamento. La ametralladora tenía un ángulo muy estrecho de fuego. Las granadas que lanzaban eran muy imprecisas en su trayectoria. El tiempo de vuelo también era muy limitado. Debían de retornar muy pronto a abastecerse de combustible. Por ejemplo las avionetas Havilland L-20 Beaver utilizadas por las fuerzas armadas tenían un alcance máximo de 530 km. Mientras las Piper PA 22 Tri Pacer tenían un alcance de 862 kilómetros. Otra de las desventajas de las avionetas era su fragilidad pues no fueron construidas para el combate. Tenían respecto a las naves de guerra mucho menor velocidad y carecían de protección contra las armas enemigas, por lo que algunas fueron averiadas por los rebeldes. El 19 de diciembre de 1958 la avioneta designada como FAE 202 del Regimiento 7 “… no puede volar por desperfecto ocasionado por el enemigo en tanque de gasolina.” (3)
Una avioneta del regimiento logro un éxito importante cuando el  20 de septiembre descubrió en el barrio Las Arenas a unos 25 kilómetros de la población de Victoria de Las Tunas el campamento de la columna 11 Cándido González (4)Esta tropa había salido el  8 de septiembre  de la Sierra Maestra con rumbo a Camagüey, donde debía operar.  (5)
La avioneta de inmediato informo a la jefatura del regimiento y comenzó a ametrallar y lanzar granadas contra los rebeldes.  Los rebeldes contestaron y averiaron la avioneta que se retiró echando humo. (6)
El ataque de la avioneta había impedido que la columna se retirara del área del campamento. Apenas se había retirado el pequeño avión aparecieron tres B 26 que comenzaron a ametrallar y bombardear. El ataque continúo de noche, pues mientras un B 26 lanzaba luces de bengala los otros dos bombardeaban. Pese a que podemos considerar que descubrir el campamento rebelde por la avioneta de reconocimiento, la rápida llegada de los B 26 y  realizar un bombardeo nocturno de forma tan ingeniosa fue un  éxito, pero al mismo tiempo aquella acción era un ejemplo de la ineficacia de la aviación contra las guerrillas. La columna no tuvo bajas. Al agotar las bombas y la metralla los aviones y retirarse los rebeldes continuaron la marcha.  
Pero no siempre se disponía de avionetas. El regimiento tenía en diciembre por lo menos una averiada, otra había caído en poder de los rebeldes. El 13 de diciembre una avioneta que no pudo aterrizar en la pista del regimiento por una tormenta se dirigió a Tunas que en este caso hacía de pista alternativa, pero se vio obligada a aterrizar en la carretera central y fue capturada por las fuerzas revolucionarias. (7)
Otra avioneta que trataba de localizarla fue averiada. El informe del regimiento describe este acontecimiento en estos términos: “En misión de rescate FAE 35 recibió fuego enemigo cerca de Vázquez al sur de Manatí dándole muerte al artillero…hiriendo leve piloto… Avión no recibió daño.” (8)
En ocasiones el Estado Mayor del Ejército movilizaba provisionalmente avionetas del Regimiento 7 hacia otros escenarios de la guerra. Luego se mostraban morosos para devolverlas. Hubo solicitudes de la jefatura del regimiento sobre avionetas que fueron movilizadas para actuar fuera de su jurisdicción y no se devolvían a tiempo. Por ejemplo la nave identificada como FAE 29 que debía de ser retornada el 17 de diciembre, varios días después no había llegado. (9)
Otra desventaja era que esta forma artesanal de lanzar las granadas dentro de un vaso de cristal podía traer graves consecuencias. Desde el momento en que se le quitaba la espoleta de seguridad a la granada, se situaba en el vaso de cristal y se lanzaba transcurría un tiempo que podía ser alterado por desperfectos del artefacto. Además no todos los militares tenían la misma agilidad, lo que podía causar un desagradable accidente. En Camagüey una granada estalló dentro de una avioneta e hirió a los tripulantes. El piloto resulto herido leve y logró conducir la nave hasta la pista. (10)
Algunos pilotos civiles colaboraban con las fuerzas de la dictadura ofreciendo información sobre los rebeldes que habían visto en sus recorridos. Incluso se dieron casos que el ejército recurrió a estas naves para sus operaciones. Una avioneta civil que actuaba desde la pista de aterrizaje de Cayamas era utilizada por las fuerzas armadas “para patrullar los trenes” (11). Esta nave con un militar a bordo volaba sobre la línea férrea en el momento en que se desplazaba un tren por ella. Si descubría a algún grupo rebelde los   ametrallaba como hizo con una tropa de combatientes que se habían situado en el apeadero “Fidel” para atacar un tren. (12) También descubría los sabotajes a la línea férrea.   En la noche del 9 de septiembre los rebeldes quemaron la referida avioneta. (13)
En los últimos días de la guerra el apoyo de la aviación de combate al Regimiento 7 era muy escaso. Había solicitudes desesperadas de apoyo aéreo.     El 27 de diciembre de 1958  el jefe del regimiento  había trasmitido al mando superior: “Urge tener en estos momentos FAE 207 por diez días mientras dure agitación forajidos fin evacuar, reportar y abastecer Preston, Delicias y Victoria de las Tunas” (14)El 28 diciembre  el jefe del regimiento había solicitado tres  aviones enlaces artillados  para patrullar caminos. Según informes que había recibido los rebeldes preparaban ataque contra centros controlados por el ejército.  (15)
Una misión bastante peculiar fue la solicitada por la jefatura del regimiento el 28 de diciembre, los rebeldes luego de la captura de Puerto Padre comenzaron a ser llamados a la lucha contra la dictadura por la estación de radio comercial  CMKY. Del regimiento solicitaron que “Sería conveniente bombardeo estación radio” (16) Por suerte esta operación no se efectuó pues la emisora estaba en el poblado y hubiera causado numerosas víctimas. 
El 30 diciembre de 1958 el jefe del regimiento le comunicaba al Estado Mayor General su difícil situación: “Tengo combate en Jobabo. Gibara y Mayarí y San German. Espero entren en combate hoy Delicias y Chaparra y Buenaventura. No tengo avión enlace. Camagüey dice no puede enviar más aviones. Hoy se fue 207 para relevo. Estoy aislado de mis puestos.” (17)
Pese a la intensidad de los bombardeos la aviación causo muy pocas bajas a los rebeldes.  Lo que si fue un factor sicológico de presión. Las guerrillas siempre estaban bajo la amenaza de   que apareciera un B 26 lanzando bombas y ametrallando. En la población civil si provoco un mayor número de víctimas. Además sembraba el pánico entre los campesinos que se sentían impotente ante los aviones. Hicimos un estudio sobre cómo se recogió en la memoria de las personas que en 1958 tenían entre 8 y 12 años la guerra. En el caso de los campesinos el recuerdo de ese año está vinculado con el refugio antiaéreo y la posibilidad de un ataque de un avión.    
Los pilotos de combate de la dictadura que participaron en los ataques contra los rebeldes actuaron con absoluto desprecio por los civiles que habitaban en los campos y poblados bombardeados. Dado lo rudimentario de la defensa antiaérea, si es que se puede definir así algunas ametralladoras y los fusiles rebeldes casi siempre con escaso parque, las acciones de la aviación de combate eran casi impunes. Actuaron de forma indiscriminada contra la población civil. Si sobre los torturadores, delatores y asesinos de la guardia rural o el ejército cayó el desprecio y muchos de ellos fueron juzgados y condenados en los tribunales con la presencia de numerosos testigos el carácter técnico de la aviación lo hacía más invulnerable a la condena moral e incluso la judicial. Los pilotos no castraban o le arrancaban las uñas a prisioneros maniatados. No escucharon los gritos de terror, no vieron el desespero y el dolor en el rostro de los torturados.  Entre sus víctimas y ellos había una separación de cientos de metros.  Pero los civiles destrozados por la metralla en Jobabo o la niña herida en Báguanos por el fuego de un B 26 eran tan víctimas como los prisioneros asesinados en los calabozos de los cuarteles.
NOTAS
1--.William Gálvez Rodríguez, Salida 19 Operación comando, Ediciones Holguín, 2007 pp.  97 98
2--Marrón Duque de Estrada, Rolando. Cubana de Aviación. El instrumento elegido (1929 1961) Publicado por el Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba. La Habana sin año de publicación. p.  444  
3--Instituto de Historia de Cuba. Fondo: Ejército 24—5.2-3:3.1-1-30
4--La columna estaba formada por 65 hombres.  Contaba con 47 armas de guerra entre fusiles Springfield,  Garand,  carabina San Cristóbal,  M 1 y ametralladora Thompson.
5---Comisión de Historia de las Columnas 11 y 13  del  Frente  Camagüey Frente  Camagüey  Editora Política La Habana 1988. pp. 132 133 
6--Comisión de Historia de las Columnas 11 y 13  del  Frente  Camagüey Frente  Camagüey    Editora Política La Habana 1988.  P. 143
7--Ibídem p. 145
8--Instituto de Historia de Cuba. Fondo: Ejército 24—5.1-6. 4-3.1-38 
9--Ibídem
10--Instituto de Historia de Cuba. Fondo: Ejército 24—5.2-3:3.1-1-30
11--Comisión de Historia de las columnas 11 y 13 del Frente Camagüey, Frente Camagüey, Editora Política La Habana, 1988,  pp.  311, 312
12--Informe del 26 septiembre de 1958 de Cristino Naranjo a la Comandancia Rebelde Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, en la Ciudad de La Habana.
13---Ídem.
14--Ídem.
15--Instituto de Historia de Cuba. Fondo Ejército 24—5.1-6. 1.1 .3-1-76
16--Instituto de Historia de Cuba. Fondo Ejército 24—5.1-6. 1.3-1-12 
17--Ídem  


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