miércoles, 29 de abril de 2015

El reclutamiento de los agentes de la inteligencia cubana.


José Abreu Cardet
La inteligencia militar es en extremo importante en cualquier contienda. En la primera guerra de independencia jugaron un papel significativo en ambos bandos. En este breve artículos haremos algunas valoraciones de cómo eran reclutados por los insurrectos sus agentes. Tomaremos la jurisdicción de Holguín bajo el mando del general Julio Grave de Peralta. Este patriota nació el 24 de junio de 1834, en la ciudad de Holguín en el seno de una familia de terratenientes medios, cubanos. Propietarios de tierras dedicadas fundamentalmente a la crianza de ganado, en la capitanía pedánea de San Pedro de Cacocum, en la referida jurisdicción. Se incorporo a la conspiración que dio inicio a la guerra del 68. El 14 de octubre de 1868 se levanto en armas en Guayacán del Naranjo en las costas del Río Cauto.
Por su arraigo en la zona, valor personal, y entrega a la causa revolucionaria se convirtió en el jefe natural de los holguineros. Aunque no siempre estuvo al frente de la jurisdicción su papel era decisivo en el campo insurrecto.  Combatió en su tierra natal hasta marzo de 1871 que se traslado al extranjero a buscar una expedición. Murió en combate el 24 de junio de 1872 cuando regresaba al frente de esta.
Por la documentación existente no es fácil determinar individualmente como un grupo de vecinos de los territorios controlados por los españoles se convirtieron en agentes cubanos. Julio fue en extremos discreto y no dejo mucha documentación que nos explique estos detalles. Sin embargo, se puede realizar algunas generalizaciones con elementos que hemos obtenido a través de la investigación. A los pocos días de iniciado el movimiento revolucionario en la jurisdicción de Holguín, la mayoría de la población se sumó al levantamiento o quedó en las áreas controladas por el ejército libertador. Al iniciarse la ofensiva española muchas familias fueron hechas prisioneras, otras no pudieron resistir la vida en los bosques y se presentaron a los españoles. Todas fueron concentradas en pequeños poblados, construidos con ese objetivo, o trasladadas a Holguín u otros centros urbanos que ya existían desde antes de la guerra. Allí debían cultivar la tierra de las inmediaciones y prestar servicio como voluntarios.
No es de extrañar, que no pocas de estas gentes que tenían que sufrir constantemente los vejámenes de las autoridades coloniales se mostraran dispuestos a colaborar con la revolución, agreguemos a ello los lazos de respeto que creaba Julio entre los holguinero, pues era considerado como el jefe natural de esta zona. No era difícil para el general holguinero reclutar a sus agentes entre esta sufrida masa. Nada más elocuente para entender el pensamiento de muchos de los holguineros que habían ido a parar al campo enemigo que una anónima poesía escrita por una de estas personas:
I
Al imbensible(1) Peralta
Por su socorro clamamos
Pues en tres españoles estamos
Por que su amparo nos falta.
II
Novísimo general
Baleroso sin segundo
Después de dios en el mundo
Es quien nos puede amparar
A quien goso puede dar
A nuestra alma que en tanto
Desde que su amparo falta
Triste lagrima bertimos
Y su amparo le pedimos
Al imbensible Parelta
III
Tres meses anduvimos hullendo
Por los bosques y montañas
Teniendo el suelo por cama
I un mal pan que estar comiendo
Barias personas muriendo
De los amigos y ermanos
Que tristemente dejamos
En el monte sepultado
Y en lagrimas anegado
Por su socorro clamamos
IV
Tres meses abemos andado
Sin amparo y sin consuelo
Sufriendo lluvias del suelo
Que el mundo estaba anegado
Los tristes y desgraciados
Que cautibos nos miramos
Y infelices que llegamos
A poder del enemigo
Sus mas leales amigos
Dentro de españoles estamos
V
Que tristesa abia de ser
Que dolor para nuestra alma
Nos ysieron tomar arma
En contra de buestro poder
A los que amamos tan fiel
Al incansable Peralta
De su persona tan alta algun socorro esperamos
Y amargos suspiros damos
Porque su amparo nos falta. (2)
Esta actitud de repudio al régimen español que se expresa en estos versos por parte de muchos de los que se veían obligados a vivir en sus filas se había generalizado en Oriente. Carlos Manuel de Céspedes en su documentación lo refleja:
“Los voluntarios criollos, muy mal habidos por los españoles se hallan disgustadisimos y casi en todas partes vuelven los ojos hacia nosotros. Continuamente se nos pasan hombres armados, y como verá en los partes, lo ha hecho hasta un campamento entero.” (3)
Esta situación facilitó el trabajo proselitista de Grave de Peralta. Envió numerosas cartas a individuos que radicaban en territorio enemigo; entre estas hemos escogido una que reproducimos textualmente y que refleja esta labor.
“Querido amigo, es preciso que (deteriorado el papel) separaste del deber de un buen cubano, no dudo un momento que (deteriorado el papel)  como te encargue en obsequio de la causa justa porque peleamos (deteriorado el papel) pues que cuanto antes me digas por el conducto que recibas esta (detriorado el papel) que punto podemos  vernos ó verte con el C Daniel Bravo u otra  persona que yo envíe.
Estoy penetrado de la confianza que ese gobierno que detesto hase de ti y en esta virtud llegó la hora de que puedas con el sobresaliente patriotismo que tu siempre as demostrado hacer con Cuba cuanto a tu alcance se halle. Según reciba contestación tuya te indicaré lo que debes hacer y mientras tanto (deteriorado el papel) a las fuerzas cubanas y cuenta con tu siempre amigo
J.G. de Peralta. (4)
Julio no hacia solamente este tipo de actividad entre los cubanos tambien trató de conquistar el apoyo de algunos ciudadanos españoles, lo que para la inteligencia militar era mucho mas ventajoso. En la ciudad de Holguín logro contar entre sus agentes con un español.
Por el tono de algunos de estas cartas podemos considerar que debieron de existir lazos de amistad anteriores a la guerra, también por lo menos uno de estos hombres que trató de atraer al clandestinaje era masón, Grave de Peralta tambien pertenecía a una logia, relación muy importante en esa época.
Sin embargo, este no parece ser el único medio de reclutar agentes cubanos. Si nos guiamos por el tono de por lo menos dos cartas algunos fueron preparados en los campamentos mambises  y se presentaron al enemigo con el propósito de realizar labor de inteligencia. Veamos el fragmento de una de estas cartas:
“Querido amigo me alegra que al yegar esta a tus manos te ayes sin novedad en compañía de todos los de la casa. Yo estoy bueno y en libertad. Solo si que me hubieran arrestado asta el 10 que bino Matias Vidal y en cuanto supo que era yo el presentado hablo con el capitan me puso en libertad. (5)
A continuación detalla la defensa de Holguín y ofrece otros datos de interés para el ejército libertador. Si analizamos con cuidado el contenido de este fragmento del documento nos daremos cuenta que este mambí se presentó a los españoles para laborar como agente. El otro documento dice así:
“… da el abiso a la fuerza de alla que tal bes llo cayera porque no me an de dejar pero llo he venido para ser bien a la patria i mi obligación es dar el oficio aunque por elme cueste morir. (6)
Este hombre que está a punto de ser detenido se refiere en esta, que bien puede ser su ultimo mensaje a su compañero “… que llo he benido para ser bien a la patria…” Es decir, ha venido a las filas españolas para actuar como un agente de la inteligencia militar cubana. Estos dos documentos parecen ser excepcionales en la historiografía de nuestras guerras de independencia, y nos muestra un tipo de labor muy compleja en la inteligencia militar. Para estudiar la inteligencia militar mambisa primero es necesario conocer la mentalidad de estos hombres y mujeres que desde las filas colonialistas brindaron un importante apoyo a la insurrección.
Notas
1—Se ha respetado la ortografía original.
2--Museo Provincial de Holguín.   Fondo Julio Grave de Peralta, paquete 3 numero 25
3--Fernando Portuondo y Hortensia Pichardo, Carlos Manuel de céspedes, Escritos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1982, tomo 2, p 464
4--Museo Provincial de Holguín , Fondo Julio grave de Peralta, paquete 3, sin numero
5--Idem paquete 2 numero 148
6--Idem paquete 3 sin   numero



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