viernes, 24 de abril de 2015

EL COMBATE DE LA AYUITA

José  Abreu  Cardet

La columna número 6, “Frank País”, en marzo de 1958 llegó al territorio que le fue asignado por la comandancia de la Sierra Maestra para abrir un nuevo frente de combate. Este se le designaría con el nombre de Segundo Frente Oriental “Frank País”. La columna que lo fundó estaba integrada por 76 hombres bajo el mando del comandate Raúl Castro(1). La mayoría tenía armas de combate. Esta fuerza contaba con una cantidad, relativamente, reducida de combatientes para el inmenso terreno donde comenzó a operar. Abarcaba una región que se fue ampliando y llegó a incluir los antiguos municipios de: Guantánamo, Baracoa, Yateras, La Maya, Sagua de Tánamo, Mayarí y parte de Holguín.  La zona de Sagua de Tánamo y Mayarí quedó enmarcada como una tenencia de este frente al mando del teniente Ignacio Leal(2). A este se habían subordinado los diferentes grupos de escopetaros que operaron en la zona, desde antes de la formación del Segundo Frente Oriental “Frank País”.  Bajo el mando de Leal estaba un pequeño grupo de rebeldes, relativamente, bien armados si lo comparamos con los que habían operado en el territorio con anterioridad.
El ejército de Batista que operaba en la zona era el escuadrón 74 de la guardia rural que tenía su jefatura en Mayarí. Este pertenecía al regimiento número 7 de la guardia rural que radicaba en Holguín.   Una columna integrada por dos compañías, en los primeros días de mayo, bajo el mando del teniente coronel Cañizares Valdivia e integrada por el   jefe del escuadrón de Mayarí comandante Miguel Pino Águila y el capitán Agustín Martínez hicieron un reconocimiento por la Ayuita, la Esmeralda y otros lugares del municipio Sagua de Tánamo. Habían recibido información que en esa zona operaba un grupo guerrillero. Los mismos rebeldes permitieron que esa información llegara a oídos del enemigo. La idea era atraerlo al camino de la Canoa que estaba rodeado de alturas. Situaron una avanzada armada de escopetas en un bohío abandonado. Estos se dejaban ver de los caminantes. El ejército cayó en la trampa. Los guerrilleros dirían luego sobre esta trampa: “Todo el que pasó en esos días por el camino vio postas de escopetas amarradas con alambre” (3)  Hasta aquellos momentos en la zona operaban pequeños grupos de escopeteros mal armados y con escaso parque. No se podían enfrentar con éxito a una fuerza enemiga. Ante la perspectiva de una rápida incursión, sin encontrar resistencia importante, el enemigo trasladó a Cananova, en el municipio Sagua de Tánamo, (4) dos compañías bajo el mando del teniente coronel Cañizares Valdivia a la que ya nos referimos.  En Casanova situó su base de operaciones. Lo determinante para escoger ese lugar era la existencia una pista de aviación. Si bien la aviación fue importante para todos los escuadrones, para el caso del 74 el papel de esta arma fue mucho mayor. Existían avionetas supeditadas a la jefatura del regimiento pero no a los escuadrones. En el caso del escuadrón 74, de Mayarí, se daba un caso interesante. Este comprendía los municipios de Mayarí y Sagua de Tánamo, una zona montañosa, en la época de lluvias las comunicaciones se hacían en extremo difíciles. Algunos vecinos que tenían cierto poder económico  adquirieron pequeñas naves aéreas que transportaban a los que pudieran sufragar este tipo de viaje a los centros urbanos más cercanos. Algunas de estas naves fueron utilizadas por el ejército en labores de exploración y enlace. En esta operación el ejército contaba con dos avionetas que situaron en la pista de Cananovas.
El comandante Pino y el capitán Martínez abordaron sendas avionetas y se dirigieron a la zona donde actuarían sus fuerzas. Sobrevolaron en las primeras horas de la mañana del 13 de mayo ese territorio. Lograron localizar a los guerrilleros y según el informe que rindieron al mando superior lanzaron unas granadas sobre ellos. Regresaron a Cananovas. Allí le informaron al teniente coronel José Cañizares Valdivia, jefe de aquella fuerza. Alrededor de las 10 am se inició la marcha. (5) La caravana la integraban nueve carros de ellos, tres jeep y el resto camiones. En el campamento establecido en Cananovas se dejaron dos pelotones y una ametralladora calibre 30.
En la vanguardia de la columna del ejército marchaba la compañía bajo el mando del capitán Martínez. Este situó en la extrema vanguardia un pelotón bajo el mando del teniente José M. Fernández. En el centro avanzaba otro pelotón. La llamada Compañía especial bajo el mando del comandante Pino Águila junto con el teniente coronel José Cañizares marchaba detrás de la del capitán Martínez. Es interesante que del total de 6 pelotones que se disponían dejaran dos cuidando el campamento con una ametralladora pesada, lo que disminuía considerablemente las fuerzas que pudieran utilizar en la operación.  Era el temor ante la posibilidad de que el enemigo pudiera atacar utilizando la táctica de guerra de guerrillas.  Hubiera bastado con una escuadra bien atrincherada en el campamento para defenderlo. Pero la inteligencia militar era muy mediocre en el regimiento 7 y siempre quedaba la duda si los rebeldes era aquel grupo reducido.
Los revolucionarios estaban formados por una pequeña fuerza de unos 20 hombres. Eran miembros de la columna 6 “Frank País”.  Estos contaban con 3 garand, 3 srpinfeld, una escopeta automática y un antiguo fusil de las guerras de independencia mono capsular. El resto escopetas de un solo tiro y algunos desarmados. (6)  Aunque es cierto que tienen más armas y de mejor calidad que los escopeteros, que hasta aquellos momentos operaban en la zona, pero la correlación de fuerza está absolutamente a favor del ejército. Sin embargo, contaban con las ventajas que le ofrecían el terreno y la rigidez académica del enemigo. Las seis armas de guerra les permiten disparar desde posiciones distantes y bien protegidas contra los soldados. Además con una mayor precisión que las escopetas.  Los guerrilleros decidieron aprovechar las ventajas del terreno.
La fuerza del ejército se desplaza en jeep, camiones y camionetas pero ningún vehículo cuenta con blindaje. La marcha la inicia el teniente Fernández en un jeep con tres soldados, luego dos camiones con una compañía, después en otro transporte el comandate Pino Águila y el teniente coronel Cañizares, a continuación otros camiones con más fuerza y luego un pelotón de retaguardia. Llegan a la Ayuita en esta formación y continúan pese a que saben de la existencia de fuerza enemiga. Avanzan por un camino que tiene: “… al frente y a los dos flancos alturas dominantes” (7) Los rebeldes reconstruyeron esta acción muchos años después y describieron en estos términos la posición que tenían:”…una altura dominante que bloquea el camino de la Ayuita, permiten observar el movimiento de la columna enemiga y a la vez brindan la protección necesaria para el combate…” (8)
Los insurrectos tienen una ventaja sobre los batistianos conocen el itinerario del enemigo.  Apenas la caravana toma el camino de la Canoa son avisados. Esto le permite tomar posiciones y preparar la emboscada. La inteligencia militar rebelde es muy superior a la del ejército. Una de las bases fundamentales era la colaboración espontánea de los vecinos de los barrios y campos.  Según la investigación realizada posteriormente por el ejército de Batista sobre esta acción el teniente Fernández envió a un cabo y un soldado hacer una exploración a pie, pero cuando esta se iniciaba les ordenó regresar y continúo en el jeep. Los rebeldes abrieron   fuego y los soldados se desplegaron. El ejército tiene tres muertos y seis heridos. Acaban retrocediendo y abandonan el campo de combate.
Las tropas del escuadrón estaban impactadas, pues en lugar de recibir un esporádico fuego de escopetas de caza se encontraron bajo los disparos de fusiles de guerra. Una escopeta de cartucho tiene un alcance muy limitado y además su efecto en el cuerpo, generalmente, no es mortífero a menos que se dispare de cerca. En fin es un arma para cazar aves y disparar de cerca.  En la investigación realizada por el regimiento, sobre este fracaso, se pudo constatar que los jefes de pelotones fueron escogidos entre los sargentos más capaces en la persecución de guerrilleros y como guardias rurales conocedores del terreno. Los soldados provenían, en su mayoría, del servicio militar emergente. Pero todos habían pasado la escuela de reclutas, además, se le había intensificado el entrenamiento y el tiro con fusiles y entre ellos se encontraban algunos guardia rurales con muchos años en el cuerpo. En esa investigación se recogieron criterios pocos edificantes hacia el jefe de la columna; el teniente coronel José Cañizares Valdivia. Según los juicios de los soldados no se había portado con el valor que se espera de un jefe en campaña. Sobre los demás oficiales no hubo criterios desagradables.  El teniente coronel Cañizares mintió sobre el número de bajas del enemigo. Afirmó que habían sido muertos diez y seis rebeldes. Lo hizo con tal desfachatez, que la investigación del mando del regimiento llegó a la conclusión de que el teniente coronel mentía. Según su informe las bajas rebeldes: “…fueron comprobados por su vista pese al que más próximo se encontraba a unos 400 metros de distancia y a pesar de la profundidad que dice se encontraban los cadáveres, relato este que resulta inconcebible, ya que a esa distancia y la oscuridad ocasionada por el tiempo reinante   y el follaje de la maleza imposibilitan la visibilidad para distinguir un cuerpo humano” (9)
Los rebeldes no tuvieron bajas. En la investigación realizada por el regimiento se culpó al teniente coronel Cañizares: “…conduciendo nuestras tropas a un verdadero fracaso a la vista del enemigo y con su retirada, no logro más que infundir el desconcierto en la tropa” (10) Tal parece que este oficial no se portó con mucho valor. La actitud de otros oficiales de menor graduación, en varias acciones que se desarrollaron en los últimos meses de 1958 en la jurisdicción del regimiento, fue muy diferente como el comandante Pino Águila, el capitán Sosa Blanco, Ávila o el teniente Fernández, que murió en esta acción mandando la extrema vanguardia. Aunque no tenemos información sobre este oficial pero el apellido Cañizares quizás lo situé en la familia del general Salas Cañizares, es posible que su ascenso, más que méritos propios, se deba al parentesco. A diferencia de los otros oficiales mencionados que alcanzaron sus grados por los servicios prestados.
Cañizares culpó la causa del fracaso a la falta de soldados.  Solicitaba doce compañías para poder batir a los rebeldes. La jefatura del regimiento consideró que el referido oficial: “…ha querido exagerar, al decir que son imprescindibles doce compañías…” (11)
Si analizamos esta operación nos encontramos que un factor importante es la mediocre información que tenían del enemigo. Es cierto que realizaron una exploración aérea, en la que lograron detectar la presencia de guerrillas en la zona. Pero desconocían por completo la cantidad aproximada de estos. Por lo que dejaron unas fuerzas bastante numerosas en el campamento, dos pelotones con una ametralladora pesada temiendo un posible ataque enemigo. Asunto imposible por el escaso número de hombres con que contaban los rebeldes. Avanzaron en camiones por caminos ideales para una emboscada. Si bien poco antes de chocar con el enemigo realizaron una exploración esta fue trivial, pues el teniente jefe de la vanguardia la hizo retroceder. No intentaron una acción de flanqueo una vez que cayeron en la emboscada. Recibieron apoyo de la aviación primero de una avioneta que hostigó a los rebeldes con armas ligeras y granadas. Al parecer esta era una de las naves civiles de la zona que no poseía una ametralladora pesada. Luego acudieron dos avionetas del regimiento que ametrallaron el lugar.
Durante el desarrollo de la acción los seis heridos del ejército fueron retirados a una casa vecina. Allí se les atendió, según las posibilidades de una unidad en campaña. No debieron ser muchas, pues no tenían médicos. Los heridos fueron retirados hacia el campamento en Cananovas cuando lo hizo la unidad en su totalidad. En horas de la noche es que llegaron a ese lugar desde donde los conducen en un avión a un centro hospitalario.  (12) 
La acción o escaramuza de la Ayuita fue un acontecimiento insignificante por su resultado en las operaciones que emprendió el regimiento contra los rebeldes. Pero fue la primera acción donde las fuerzas del regimiento son contenidas por una tropa rebelde en el territorio del regimiento número 7 de la guardia rural.
NOTAS
1--En agosto hace 20 años. Columna 17 “Abel Santamaría”, Ministerio de Cultura de Cuba, 1978,   p. 19.
2--Comisión de Historia de la Columna 19 “José Tey” Columna 19 “José Tey”, Segundo Frente Oriental “Frank País”, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1982, p. 131.
3--Ibídem , p. 141
4--En la actual división política administrativa pertenece al municipio Frank País de la provincia Holguín.
5--Instituto de Historia de Cuba Fondo Ejercito  24—5.2—1:3.1----23
6--Comisión de Historia de la Columna 19 “José Tey” ob. cit p. 141
7--Instituto de Historia de Cuba Fondo Ejercito  24—5.2—1:3.1----23
8--Comisión de Historia de la Columna 19 “José Tey” ob. cit, p. 141
9--Instituto de Historia de Cuba Fondo Ejercito  24—5.2—1:3.1----23
10--Ídem.
11--Ídem.

12--Ídem.

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