viernes, 24 de abril de 2015

CABALLOS, MULOS Y BUEYES EN EL EJERCITO LIBERTADOR CUBANO

Por José Abreu Cardet 
Los insurrectos vivieron en un mundo dominado por la tracción animal: caballos, mulos y bueyes eran una parte fundamental de la vida cubana y su papel se sobredimensionó con el desarrollo del conflicto.  Las cabalgaduras del ejército libertador fueron disminuyendo. Además de que no siempre recibieron toda la atención de los jinetes, en muchos casos no eran su propiedad sino que la tomaban en el desarrollo de las operaciones, fueron sometidas a un movimiento constante. No siempre había pasto para alimentarla, raramente se les daba granos, que es fundamental para mantener en buen estado animales como aquellos sometidos a largas marchas. Además los cubanos llevaron a cabo una intensa guerra de guerrilla donde la dispersión era frecuente ante la superioridad en hombres y armas del enemigo.
Los insurrectos para eludir la persecución se internaban en los bosques donde no podían llevar sus caballos por las lianas y las raíces, por lo que los abandonaban. Era frecuente en los partes españoles referirse a bestias capturadas. Por último cuando el hambre se estableció como una constante con la prolongación de la guerra muchos fueron devorados por los mambises.
Pero el ejército libertador hizo un esfuerzo para proteger a los animales. En una circular de Carlos Manuel de Céspedes del 24 de diciembre de 1868 se refería     al poco cuidado que se tiene con los Caballos del Egercito liberal” (1)  Julio Grave de Peralta le  respondió el 27 de diciembre de 1868 “las fuerzas que mando no les faltan cabalgaduras”(2) De todas formas dio  “las ordenes convenientes para que por los gefes se tomen medidas a fin de conservarlos en buen estado.” (3) Con lo que esperaba que “con las medidas adoptadas en que en lo sucesivo tampoco faltaran” (4) las bestias al ejército libertador.
El dos de enero de 1869, Julio dictó una circular a  los capitanes de compañía y los jueces locales para “recomendarles el cuidado y conservación de las Cabalgaduras en conformidad de lo dispuesto por el C. Capitán General Carlos Manuel Cespedes” (5)
El 28 de diciembre de 1868 el Comandante General Mambí del Departamento Oriental Joaquín Acosta le remitió a Julio otra circular sobre el cuidado de las bestias de las fuerzas libertadoras. Él le respondió el 3 de enero de 1869, “relativo al poco cuidado que se observa con las Cabalgaduras del Egercito” (6) y las medidas que estaba tomando para evitar ese descuido.
Grave de Peralta, además de cuidar de las cabalgaduras el Ejército Libertador en Holguín intentó reunir una cantidad apreciable de estas para tenerlas como reservas para los numerosos servicios que estaban prestando. El 12 de enero de 1869 “…se espidieron diez circulares á los Capitanes de esta jurisdicción, para que reuniendo las arrias de mulos y caballos que se encuentran en dicho partido aperados los remitan al Sao Arriba.” (7)
En una circular de fecha dos de febrero de 1869 se establecieron las bases para el cuidado de estos animales.
Egercito Liberal de Cuba= Los continuos movimientos de nuestro egercito en que por necesidad tienen que hacer uso de un considerable manejo de cabalgaduras y que según tengo entendido se hallan muchos de estos en completo abandono cometiéndose desordenes perjudiciales á nuestra sagrada Causa, he resuelto que todas las bestias que estuviesen sueltas fuera de potrero sean recogidas y aseguradas en punto donde haya buen pasto á fin de conservarlas y se pueden proporcionar al Egercito las que necesitare bajo la presente condición de que han de dejar siempre las que estuviecen cansadas en lugar de las que tomen en devida forma de los potreros destinados al efecto bajo papeleta que pasarán los gefes del referido Egercito, debiendo empotrerarse en todos los cuartones donde haya teniendoles para la mayor facilidad. Al mismo tiempo y para evitar los abusos que se cometen por los comisionados para solicitar ganado para el consumo de la Patria ó (ilegible) con este pretecto sobre lo que he recibido muchas quejas de vecinos honrados que estan prestando servicios en mi jurisdicción los que sin escusa ni pretesto alguno le facilitarán cuantos auxilios pidiere, esperando de sus nobles sentimientos el buen resultado de la comision reservada que me cabe la sastifacsion de confiarle. Recomiendo me de cuenta con la premura que demande el asunto de cualquier movimiento que se advierta, sin perjuicio de que se observe el orden regular respecto de la organización de las Compañias que se estan formando en la actualidad Dios Patria y Libertad Guabajaney Febrero dos de 1869= El Gral = Julio G. de Peralta= Al C. Delfin Aguilera en Tacajo=(8)
Los jueces locales insurrectos  tuvieron un importante papel en el control de las cabalgaduras. Julio solicitó a uno de estos el 31 de mayo de 1869: “Al C. Juez Local de Bariay=Solicite Ud dos caballos y donde quiera que se hallan haga uso de ellos para el servicio de los CC Secretario de este (ilegible) Bartolomé Montané y Capn de E. M. Eduardo del Mármol y Colás, esperando sean buenos y de silla conforme á las personas á quien se destinan y a la mayor brevedad posible.” (9)
Con la llegada del general  Tomás Jordán, en mayo de 1869, se dio una situación bastante peculiar respecto al uso de las cabalgaduras. Jordán era un oficial del ejército de los Estados Unidos Había tomado parte en la guerra civil de ese país en el bando del Sur. En mayo de 1869 llegó al frente de una expedición organizada por la emigración revolucionaria cubana a la península del Ramón en la bahía de Nipe jurisdicción de Holguín. Fue designado jefe del Departamento Oriental.  Hasta aquellos momentos las fuerzas libertadoras en Holguín no tenían una diferencia sustancial entre caballería e infantería.  En las compañías libertadoras se mezclaban individuos que andaban a pie y otros montados. Jordán estableció esa diferencia. El 2 de junio de 1869 determino que: “Las compañías marcharán á pie y solo los oficiales llevarán caballos. Cada Compañía llevará cuatro caballos para conducir los efectos necesarios para hacer sus Ranchos sin permitir que los conductores las monten.” (10)
El pertrecho de cada compañía será conducido por un: “Oficial de la misma Compª con un caballo y dos números á pie para el cuidado de este y del pertrecho.” (11)En el mismo documento se expresaba: “Si en la Compañía hubiese caballos sobrantes se entregarán al C. Juez Local del Partido tomando nota de ellos.” (12)
En otra orden de fecha 2 de junio de 1869, a dos oficiales se especificaba en ese sentido: “Previniéndose en la nueva organización de compañías que hagan todos los soldados su marcha á pie y que únicamente tengan cinco caballos para el comboy y una para el Capitan” (13)
Los mulos también se utilizaban con frecuencia para cargar diversos materiales. El 3 de junio de 1869  Grave de Peralta se refiere a que el general Donato Mármol había enviado a Jiguaní  una cantidad de fusiles de la expedición del Perrit “…y cinco mulos cargados…” (14)
En una carta de fecha 4 de junio de 1869, al C. Coronel Jacinto López de Guereño, Julio Grave de Peralta le expresaba:
Al C. Coronel Jacinto López de Guereño en 4 de junio de 1869.
Sin perdida de momento reunirá Ud. la fuerza que tenga en esa á sus órdenes y emprenderá la marcha sobre la Palma poniéndose á las ordenes del Tente Corl 2º jefe de E. M. Manuel G. de Peralta que se dirija igualmente sobre dicho punto participándome su llegada. La marcha la efectuará á pié dejando seis caballos por compañía   insistirá en el orden siguiente cuatro para la conducción del convoy y utensilio de cocina otro  para el pertrecho  y otro para el Capitan  de la Compañía dejando los caballos que hubiese sobrantes á la autoridad local para que lo empotrere apercibiendo recibo. Procure Ud. llevar su convoy cargado de viveres Le recomiendo la mayor prontitud. (15)
Los revolucionarios intentaron apropiarse de las bestias de enemigos de la revolución. Grave de Peralta le trasmitió a no de sus subordinados: “que  se apodere del arria del C. Manuel Perez Almira si se ha pasado al enemigo ó mejor dicho si á muerto utilizándola en remitírmela cargada de sal lo mas pronto que pueda á Camasan” (16)
La historia de las cabalgaduras mambisas es un tema prácticamente olvidado por los estudiosos del pasado. Por la importancia que tuvieron en las guerras de independencia merecen la atención de los investigadores. 
CITAS
1--Museo Provincial de Historia, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta   número 8 de Julio Grave de Peralta a Céspedes 27 de diciembre 1868
2-Idem
3--Idem
4-Idem
5--Museo Provincial de Historia, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta  número 19  de Julio Grave de Peralta a Céspedes 2 de enero de  1869
6--Museo Provincial de Historia, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta  número 22  de Julio Grave de Peralta a Céspedes 3 de enero de  1869
7--Museo Provincial de Historia, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta  número 60 de Julio Grave de Peralta a Céspedes 2 de enero de  1869

8-Museo Provincial de Historia, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta  Febrero dos de 1869 El Gral = Julio G. de Peralta= Al C. Delfin Aguilera en Tacajo

9--Ibídem, Nº 366. Bijarú Mayo 31 de 1869
10--Museo Provincial de Holguín Fondo Julio Grave de Peralta Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta  numero 389 A los C.C. Capns Franco Copinger, Federico Duani y el Comte Tomás Grajales de las Compª de Libertos= de 2 de junio de 1869
11--Museo Provincial de Holguín Fondo Julio Grave de Peralta Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta  numero 389 A los C.C. Capns Franco Copinger, Federico Duani y el Comte Tomás Grajales de las Compañías de Libertos, 2 de junio de 1869
12—Idem
13--Ibídem,   número 407.
14--Ibídem, número 445.
15--Museo Provincial de Holguín, Fondo Julio Grave de Peralta, Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta  número 446, Al C. Coronel Jacinto López de Guereño en 4 de junio de 1869.

16--Museo Provincial de Holguín Fondo Julio Grave de Peralta Libro de Borradores de Julio Grave de Peralta  numero 453  Al C. Fermín S. Juan= Buenaventura=Bijarú Junio 4/69

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