martes, 6 de mayo de 2014

ANÁLISIS SOBRE EL DIARIO PERSONAL DE CALIXTO GARCÍA Por: José Abreu Cardet



                     


De Calixto solo conocíamos el diario de campaña que llevo durante la guerra de 1895. Este documento  era escrito por uno de los oficiales de su Estado Mayor por lo que podríamos considerarlo como un texto   oficial. (1)  En el se refleja el movimiento de tropas, los combates y otras noticias sobre la actividad militar. Tiene un carácter impersonal. Calixto no plasma en él sus criterios sobre sus compañeros de armas. Mucho menos nos da noticias de su familia u otros temas particulares. Es un documento muy diferente del  diario del año 1874 que reproducimos en el texto Calixto García: Escribe de la Guerra Grande. Tres documentos personales, publicado por la editorial Oriente en el  2009
Este es un diario personal que el mismo autor se encarga de redactar. No lo escribió  diariamente, hay interrupciones por varios días. Síntoma que las operaciones militares u otros asuntos le impidieron redactarlo de forma sistemática. Las aclaraciones del autor y las retrospectivas  que hace tienden a salvar en parte esta dificultad.   Además nos ofrece su criterio personal sobre diferentes acontecimientos ocurridos en el seno de la revolución y de varios  líderes revolucionarios. Aunque al mismo tiempo da detalles sobre los combates, las marchas y en general las operaciones militares y la vida de los mambises e incluso de su familia. Para el estudioso de la historia militar, en el sentido más tradicional, dispondrá de información detalladas sobre combates como el de Melones; así como diversas disposiciones para la organización de las fuerzas combatientes. El interesado en las cuestiones políticas tendrá los criterios de Calixto sobre asuntos tan apasionante como la destitución de Céspedes o la liquidación de un complot para reponer al héroe de la Damajagua. El que trate de llegar a los campamentos mambises a través de los estudios sociales tendrá también “tela donde cortar” con las descripciones de la vida en Cuba Libre. Incluso se puede encontrar a criterio del diarista las condiciones óptimas para establecer un campamento. En fin una infinidad de etcéteras tan numerosos como visiones sea capaz de elaborar la imaginación del investigador. El asunto es encontrar las preguntas. Nosotros  en este breve articulo realizamos algunas reflexiones en torno a este documento.
El diario de Calixto García tiene dos momentos o partes de las descripciones. Uno de ellos son las  retrospectivas que él hace sobre determinados periodos o acontecimientos  que  considera muy significativos en la guerra. El otro es la narración cotidiana de lo que ocurre en la agitada vida mambisa.
El documento se inicia con una de estas retrospectivas  sobre la marcha de la revolución en el año 1873. Hace un recuento de las principales victorias obtenidas.  Pero uno de los criterios más interesante es el que ofrece sobre el gobierno de Carlos Manuel de Céspedes “gobierno decrépito cuyo único sistema político era encumbrar  a los  suyos”. El criterio de inicio nos deja  cierta incertidumbre pues hemos deshumanizados a los hombres del 68 convirtiéndolos en santos mojigatos predestinados por la historia a reposar plácidamente en los pedestales de las estatuas que el siglo XX se encargó de levantarles. No es imaginable que algún día fueron seres vivos con virtudes y defectos como todos los de tal condición. Han escrito numerosas biografías y estudios sobre Céspedes, Salvador Cisneros Betancourt y otros patriotas que encabezaron la presidencia en la República mambisa. Pero los estudios sobre esa república en un sentido integral son mucho más reducidos. En esta situación Céspedes ha sido idealizado como pocas figuras del pasado cubano. Por lo que existe un prejuicio aniquilador a tener en cuenta otro criterio que no sea la apología.
Las retrospectivas que hace Calixto García tienen un valor inapreciable para ver el desarrollo de la guerra en algunas regiones del oriente. Son muy interesantes los recuerdos que el anota sobre la campaña de 1871 en Santiago de Cuba.
 Esta evocación  casi siempre las realiza en el momento en que llega a un lugar donde le ocurrieron acontecimientos que lo marcaron profundamente, como por ejemplo la campaña de Holguín entre finales de 1869 y principios  de 1870, durante ella su esposa fue hecha prisionera con el resto de su familia. El general se inspira en un nuevo recorrido por los lugares por donde se desarrolló esta campaña para recordar los detalles y anotarlos en su diario.
Calixto, muy cercano en el tiempo y además rodeado de muchos de los que tomaron parte en aquellos acontecimientos,  hace detalladas descripciones  de los hechos que tienen indiscutible valor para un historiador que trate de hacer un estudio de lo ocurrido en aquellos momentos trágicos de la revolución.
Otro de los asuntos más delicados de la guerra es el suministro de medios bélicos a los revolucionarios. La valoración de Calixto sobre este asunto es sorprendente. Se han considerado las expediciones como el medio fundamental de suministro de armas y parque. Incluso se argumenta que una de las causas del fin de la guerra estaba en la ausencia de expediciones. Sin embargo, el criterio de este veterano es otro respecto al suministro de medios bélicos. Su énfasis está en arrebatarle las armas al enemigo. Pero no es una fanfarronada elaborada al compás de la soledad que lleva explicito un diario. En un documento tan comprometido como una carta a Miguel de Aldama, Agente General de la República de Cuba en los Estados Unidos, de fecha del 2 de mayo de 1874 Calixto ofrece un criterio similar al que anota en su diario respecto al contrapunteo entre las armas traídas en las expediciones y las capturadas al enemigo. Aunque en esta ocasión no nos da un criterio tan radical pues le escribe al máximo responsable del envío de expediciones pero deja entrever que los insurrectos podían solucionar el problema de las armas y en especial el parque si les envían cañones para tomar las poblaciones:
La misma guerra nos ha ido indicando lo que necesitábamos; primero fueron armas y pertrechos arrancados al enemigo y traídos otros del extranjero; hoy no necesitamos sino parque y artillería y aún, si fuese necesario imprimiría lo primero, pues lo segundo nos proporcionaría con abundancia el parque que tomaría mas en los mismos campamentos enemigos.  (2)
Calixto expresaba igual criterio a otro patriota  de la emigración;
Es de todo punto necesario que se nos envíen cápsulas, pólvora, medicinas, machetes, artillería de montaña con metralla, bala rasa, granadas y algunos artilleros.  Al presente puede prescindirse de armas, que el enemigo tiene bastantes para nosotros. (3)
Sobre el tema de las armas y el parque se hacen generalizaciones que no siempre se basan en el desarrollo objetivo de la contienda y los medios con que contaba el Ejército Libertador. Los mambises fueron capturando o recibieron del exterior una cantidad considerable de armas y parque. Aunque se perdieron muchas, pero siempre quedaron en cantidad suficiente para que una parte considerable de los combatientes estuvieran armados.  El asunto fue  muy diferente respecto al parque. Este se agotaba constantemente. La guerra del 68 fue esencialmente  un enfrenamiento de emboscadas. Casi siempre los insurrectos atacaban a tropas muy superiores en número y medios. Luego del hostigamiento, por regla se retiraban.  El campo quedaba en poder de los españoles por lo que era difícil capturar armas y en especial parque. Este era un tema delicado. Su solución eran las expediciones organizadas en el exterior según los diferentes estudios históricos  sobre aquel periodo. Sin embargo Calixto pone sus esperanzas en los asaltos a poblados y ciudades. Para esto hacía falta artillería.     
El tema medular de una buena parte del diario es la invasión al occidente del país. El criterio de Calixto para comprender aquel acontecimiento es tan importante como el del mismo Máximo Gómez. Casi siempre se ve a los líderes regionales como enemigos acérrimos de la invasión. Pero el asunto no es tan simple. Se enmarca el ejército libertador con el mismo trasfondo moral y emotivo de uno regular moderno. El Ejército Libertador estaba matizado por un profundo sentido de la democracia. Todo el conjunto de motines caudillistas y regionalistas merecen también una lectura desde el punto de vista de los conceptos democráticos del mambisado. Por lo que los líderes regionales deberán de tener en cuenta el criterio de sus hombres sobre un asunto tan delicado como el salir del territorio para ir a combatir a otra comarca.  Esta fue una de las causas de aquellos motines.
Calixto asume  el soporte real de la invasión. Su departamento entregará una cantidad de hombres y medios decisivos. La invasión se ha visto casi siempre en el desarrollo de los acontecimientos de la campaña. La atención sobre el oriente se ha fijado tan solo al valorar el fracaso del proyecto invasor. Atención menor recibe el papel de  este territorio en el año 1874. En los momentos en que Calixto García dispuso un envió de una gran cantidad de hombres y parque para reforzar la invasión. El diario nos permite tener esa visión.
Calixto explica la organización de las fuerzas orientales que debían de reforzar a Máximo Gómez para llevar a cabo la invasión a las Villas. Calixto anota que de los  tres batallones que se formaron la mayoría de sus integrantes lo hicieron de forma voluntaria. Esta definición  de  es en extremo importante. Existe muy poca información sobre ese contingente de refuerzo fuera de las descripciones sobre su participación en operaciones militares en Camagüey. Por lo que este criterio de tiene una importancia trascendental para entender los mecanismos que llevaron o no a los mambises a sumarse al proyecto de invadir Las Villas.  
Al analizar la invasión a las Villas debemos de tener en cuenta que no era la incursión a una lejana comarca sino que se ayudaba a los sufridos mambises villareños que desde 1869 se habían trasladado  a Camagüey y el Oriente en busca de medios para retornar a su territorio. En ese tiempo combatieron junto a orientales y camagüeyanos emulando en sacrificio. El mambí oriental se siente cercano al villareño. Calixto García en una  carta de fecha 7 de octubre de 1871 al Presidente de la República Carlos Manuel de Céspedes le expresaba:
     Como  Ud. comprenderá nos ha preocupado sumamente el estado de “Las Villas”  y comprendiendo la urgente necesidad  de pertrechar suficientemente las tropas de dicho estado.
     Creo muy bien que el pertrecho que lleva la gente “Las Villas” habrá lo bastante para ocupar su territorio  y quizás para invadir algo más.
     Confíe  Ud. en que por nuestra parte se están haciendo los mayores esfuerzos para entregar a los de “Las Villas” la mayor cantidad de pertrecho que nos sea posible; y hace Ud. muy bien creyendo en que nosotros sabremos sacrificarnos para  auxiliar  a nuestros  hermanos cualquiera  que sea el estado en que  nos encontramos. (4)
Calixto como jefe del departamento oriental está al tanto de los planes y tiene participación en su elaboración. Siguiendo sus notas podemos ir enterándonos de los diferentes criterios de cómo fueron variando los planes respecto a la invasión.     
Al no producirse esta en 1874 es en extremo duro con Máximo Gómez. En una carta al diputado Ramón Pérez Trujillo de 26 de abril de 1874 le expresa.
Si no puse obstáculos a la invasión de Las Villas fue porque la creí el golpe de gracia; pero, con gran sorpresa, veo que teniendo allá lo más florido entre los soldados y oficiales, las mejores armas y gran cantidad de parque no se ha intentado siquiera llevar a cabo la empresa, después de tener todos los elementos reunidos y se dice que  no se realizará por falta de parque.  Es imposible que se haya gastado todo el parque de oriente.  Además ¿fue para pelear en Camagüey para lo que se me pidió el contingente de nombres, armas y pertrechos?  El Presidente me prometió y Máximo Gómez convino que si no se llevaba a cabo la expedición de Las Villas se me devolverían las fuerzas, si no se puede realizar el proyecto, vuelva la columna a Oriente a incorporarse pues es necesaria su presencia aquí. (5)
Otro de los asuntos tratados por Calixto García en el diario es lo referente a las bajas y la protección de los soldados. No exponer inútilmente a los hombres era asunto  altamente valorado por el mando mambí. En el caso que se incumpliera y se expusieran los hombres a un riesgo innecesario el oficial responsable podía ser sometido a un consejo de guerra como ocurrió en el ataque a un poblado en la zona de cultivo de Holguín.
Es muy significativa la presencia de mujeres y familias en general en las huestes mambisas. Incluso en los momentos más difíciles. Cuando en abril de 1871, en medio de derrotas se organizó el asalto a un poblado enemigo Calixto nos describe la formación de dos columnas. Una integrada por mambises y la otra por mujeres. La primera atacaría y la otra debía de esperar en la cercanía. En cierta forma este conjunto femenino toma parte en el combate. Forma una retaguardia que  espera el resultado de la acción. Ellas serán las encargadas de atender a los heridos. Pero su presencia es un estímulo para estos hombres a conquistar un botín que sirva para alimentar a su familia. Es necesario revalidar el papel de la mujer. En ocasiones se la ha dado un espacio de combatiente. En el sentido que tiene esta palabra de participar directamente en la acción bélica. La numerosa papelería mambisa descarta esa posibilidad o la hace excepcional. El propio Calixto al referirse a la mujer la sitúa  en un lugar retirado del combate. Pero siempre está presente. La mujer sin ser el protagonista principal ocupa un espacio importante en este tipo de descripciones donde la tendencia es más bien el aspecto militar. Se ha afirmado que eran un estorbo para las huestes libertadoras por lo que sus esposos y pariente las convencieron para que se presentaran. La realidad que nos dice la documentación mambisa es muy diferente Habrá mujeres desde el primer al último día. Incluso los mambises trataran de sacar de los poblados familias y mujeres para que los acompañen en su dura vida de Cuba Libre.
Realmente la mujer se convirtió en un factor de la resistencia. Los estudiosos no deben de buscarla en los combates pero si será el sostén esencial de la resistencia con su aporte al constituir hogar y proporcionar sexo a estos sufridos combatientes. Calixto nos dejó una desgarradora descripción  sobre estas familias y sus relaciones con las fuerzas libertadoras: 
Por dos veces he .hablado da las familias  y cualquiera extrañará que marcharan con nosotros. Había sido necesario  adoptar esta medida para poder salvarlas del enemigo que las asesinaba donde quiera que las encontraba. De suerte que un  campamento  nuestro, cuando emprendía marcha, parecía una horda de gitanos, pues llevábamos con nosotros mujeres, niños, ancianos, perros, gatos y no cerdos pues a existir poco hubiera durado su vida, como resultaba a los gatos y aún a los porros.
Hay un asunto en extremo discutible que se refleja en el diario de Calixto García; el papel de la acción militar en la guerra. El tema sobre el combate tuvo una valoración durante la guerra y otra posterior. Para analizar el combate debemos de hacerlo desde el punto de vista social y militar. Asunto en extremo difícil pues existe una separación muy precisa entre el estudio de una contienda desde una órbita digamos social y una de historia militar. Esta separación hasta  el presente tiene una frontera insalvable. Mientras los historiadores sociales se limitan a preguntarse asuntos como si los soldados eran obreros o campesinos, negros o blancos, indios o mestizos la historia militar se enmarca en conocer el alcance de los fusiles de cada bando y los detalles de marchas y contramarchas. Ambos grupos tienden a ignorarse  o cuando más a  observarse mutuamente con cierta desconfianza.
Sin embargo, para el estudio de una guerra es necesario tener en cuenta todos los factores que en mayor o menor medida influyen en el desarrollo de esta. En este sentido al analizar las acciones militares debemos de ver algunos asuntos como las posibilidades que tenían los libertadores de sustituir las bajas.  Desde la captura de Bayamo por las fuerzas de Valmaseda hasta finales de 1873 estamos ante un periodo de constante disminución de las tropas  libertadoras. A partir de 1874, aproximadamente, se produce una recuperación del ejercito mambí. Había más posibilidades de sustituir al caído. Pero había otros asuntos como la experiencia acumulada por los insurrectos cubanos no solo para la actividad bélica sino para poder obtener la subsistencia. Además eran hombres que habían pasado por una implacable selección de la naturaleza. Escaparon de las muchas  enfermedades que diezmaban constantemente a los vecinos de “Cuba Libre”. El parque era otro de los asuntos difíciles de sustituir Este llegaba en expediciones que de año en año era menor su número o se lo arrebataban al enemigo en los combates. Una acción donde se gastara mucho parque y  no se pudiera reponer no era nunca bien vista por los mambises. Por lo que los grandes combates no eran muy frecuentes.
Prácticamente todos los combates de importancia librados por Calixto García eran realizados luego del asalto a un poblado o una zona de cultivo enemiga. En esas ocasiones los hispanos hacían una concentración de fuerzas y se lanzaban tras la persecución de los mambises. Casi siempre los descubrían y atacaban. No podemos olvidar que los insurrectos llevaban consigo un gran botín capturado en almacenes comercios y casas particulares del poblado atacado. Por lo que esta fuerza se movía muy lentamente. De seguro dejaba rastros evidentes de los desperdicios de los muchos alimentos y bebidas que iban consumiendo los hambrientos revolucionarios. No era de extrañar que los españoles detectaran el campamento mambí y lo atacaran. Este fue el origen de algunos memorables combates librados por Calixto.
Entre estos se encuentran el combate de Palmarito, efectuado después del ataque a Jiguaní, en septiembre de 1871. (6) El de  Veguitas de Banes, luego del asalto al  Cañadón en julio de 1872, el de Camazán, posterior al ataque a Holguín, en diciembre de 1872. El de la Cana, después del asalto a Auras, en abril de 1873. Otra acción de ese tipo fue la  de Santa María de Ocujal, en septiembre de 1873. Esta se efectúo después del ataque al poblado de  Güirabo por Calixto García. El combate de  Melones des­pués de los ataques a Corralito, Yabazón y el Rabón en los primeros días de enero de 1874.
Esto es por solo mencionar algunos de los más importantes. La defensa del botín impedía evitar estas acciones. Mientras los combates librados por Gómez en Camagüey fueron en circunstancias bien diferentes pues los mambises no estaban comprometidos con la custodia de un botín.
Esto debió de influir en Calixto para que argumentara sus críticas contra Máximo Gómez como fue el caso del combate del Naranjo-Mojocasabe. (7) El mismo Gómez se lamentaba que en la esplendorosa victoria de Naranjo y Mojocasabe “…consumimos gran cantidad de municiones sufriendo mas de sesenta bajas…” (8) Calixto no podía entender que el dominicano utilizara las fuerzas que se le habían dado para la  invasión a Las Villas en combates que se podían evitar con una retirada.   
Por otro lado Gómez critico a Calixto García por la victoria de Melones: “…cuando se exigía economía de hombres y municiones se marcha a la zona enemiga de aquella ciudad; en Melones se provoca el gran combate sostenido por  el general Calixto García Iñiguez…” (9)
Hasta qué punto se podía evitar o no un combate es tema en extremo complejo y es necesario analizarlo en cada caso específico lo que sale del marco de este breve artículo.
El hace un razonamiento sobre la diferencia entre el abastecimiento de los insurrectos en Oriente y Camagüey. Según Calixto la abundancia de reses en este último territorio permitía el abastecimiento de los revolucionarios asunto que no ocurría en oriente por lo que era necesario asaltar poblados y zonas de cultivo. La guerra entre las dos regiones fue por completo diferente. En Camagüey los ataques a poblados se hacían de forma muy espaciada mientras en Oriente son una constante. El mismo Ignacio Mora durante su estancia en Oriente lo refleja. Incluso fue en extremo crítico con los orientales por su forma de atacar los poblados.  
"Nosotros asaltamos poblados, los quema­mos, robamos a sus habitantes las ropas y dinero y las trincheras españolas quedan intactas y los defensores inofensivos". (10)
El mismo Mora afirmó respecto al abastecimiento en el oriente una frase que sintetiza el sangriento esfuerzo que era necesario hacer para yantar: “Comer cuesta algunos hombres” (11)
Calixto hace uno interesantes razonamientos sobre el escenario geográfico,  las diferencias entre Oriente y Camagüey y la influencia de esas condiciones en el desarrollo de las operaciones militares. Pocos diaristas del 68 llegaron a captar la esencia de la guerra irregular en cada región como él.
El general García Iñiguez se refiere al intento de los hispanos de construir una trocha de Bagá a las Zanja. De esa forma dividirían la parte oriental de Camagüey. Este asunto  ha sido prácticamente olvidado por la historiografía cubana. Sobre esta obra militar que nunca se concluyó hay escasos criterios en los testimonios insurrectos. Por lo que estamos ante una opinión valiosa teniendo en cuenta su procedencia.
El diario personal del general Calixto García en 1874 es un texto indispensable para todo el que intente estudiar la guerra de independencia de Cuba de 1868.  El documento fue publicado en el libro    Calixto García: Escribe de la Guerra Grande. Tres documentos personales, Editorial Oriente, 2009 con la autoría de la historiadora Olga Portuondo, Volker Mollin y el autor de estas páginas José Abreu Cardet. El libro ya se agotó en las librerías, por lo que en próximas entregas que haremos a  Memoria Holguinera lo pondremos a disposición de los interesados en el pasado de Cuba.   
NOTAS
1--El diario del 95 fue publicado en Calixto García Iñiguez: Pensamiento y Acciones militares con introducción y notas de José Abreu y Elia Sintes, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana,  1996.
2 --ANC, Donativos y Remisiones, Legajo 157 núm. 46-15.
3 --Carta de Calixto García a José Díaz Rocabruna del 13 de Noviembre de 1873. En  Periódico “El Pueblo”. Nueva York. 3 de Noviembre de 1875.
4 --ANC.   Academia de la Historia, Legajo 351 núm. 7 Colección Céspedes, folio 36
5 --Casasús, Juán José. Calixto García el estratega. Oficina del Historiador de la Ciudad  La Habana. 1962. p 95.
6--Periódico La Revolución de Cuba, Nueva York, 18-k11-1871 núm. 1 ANC, Donativo y Remisiones.  Fuera de la Caja #  2.
7 --Para obtener más información sobre este combate se puede consultar el  libro Diccionario enciclopédico de historia militar Primera parte (1510-1898) Tomo II Acciones combativas.  Ediciones Verde Olivo, Ciudad de la Habana, 2003,  p 268.
8---Yoel Cordoví, Máximo Gómez tras las huella del Zanjón. Editorial Oriente. Santiago de Cuba. 2003. p 154
9--Yoel Cordoví, Máximo Gómez tras las huella del Zanjón. Editorial Oriente. Santiago de Cuba. 2003. p 153
10-- Nydia Zarabia. Ana Betancourt Agramonte. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1970, p 173
11--Nydia Sarabia: Ana Betancourt, Ob. cit., p. 182.

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